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lunes, 26 de octubre de 2020

Deseo



Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza; despojado de tal idea, desesperación.

Thomas Hobbes
Leviatán, 1651

Fot: Anders Petersen
Hamburg, 1967

domingo, 27 de septiembre de 2020

Dónde


Para mostrarte dónde está tu deseo basta prohibírtelo un poco. 
X desea que esté allí, a su lado, pero dejándolo un poco libre: ligero, ausentándome a veces, pero quedándome no lejos; es preciso, por un lado, que esté presente como prohibido, pero también que me aleje en el momento en que, estando en formación ese deseo, amenazaría con obstruirlo. Tal sería la estructura de la pareja “realizada”: un poco de prohibición, mucho de juego; señalar el deseo y después dejarlo.

Roland Barthes    
Fragmento de un discurso amoroso
Ed. Siglo XXI, 2000
Trad. Eduardo Molina

Fot: Tim Wu, 2014

jueves, 23 de enero de 2020

Inmortal


Sentirse deseado es lo más cercano a sentirse inmortal que nadie pueda sentir.

John Berger

Fot. Saul Leiter, 1950

sábado, 30 de noviembre de 2019

Pensar/Mentir


Mentir.
Mentar.
Montar.
El lenguaje cabalga,
sin jinete ni caballo,
a lomos del deseo.

Moritz Fritz
Pensar/Mentir

Fot. René Groebli,
De la serie El ojo del amor, 1954


lunes, 18 de noviembre de 2019

Recuerda, cuerpo


Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no sólo en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en otros ojos viste brillar
y en otras voces temblaron
y que la suerte humilló.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos – cómo ardían
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaban por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.

Konstantinos Kavafis
Versión J.M. Montefogo

Fot. Jan Saudek
Petite fille à la rose, 1980

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Tanto he soñado contigo


Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad. 
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo 
y besar sobre esa boca 
el nacimiento de la voz que quiero? 

Tanto he soñado contigo, 
que mis brazos habituados a cruzarse 
sobre mi pecho, abrazan tu sombra, 
y tal vez ya no sepan adaptarse 
al contorno de tu cuerpo. 

Tanto he soñado contigo, 
que seguramente ya no podré despertar. 
Duermo de pie, 
con mi pobre cuerpo ofrecido 
a todas las apariencias 
de la vida y del amor,  y tú eres la única 
que cuenta ahora para mí. 

Más difícil me resultará tocar tu frente 
y tus labios, que los primeros labios 
y la primera frente que encuentre. 

Y frente a la existencia real 
de aquello que me obsesiona 
desde hace días y años 
seguramente me transformaré en sombra. 

Tanto he soñado contigo, 
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado 
de tu sombra y de tu fantasma, 
y, por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma 
entre los fantasmas y cien veces más sombra 
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante luminoso de tu vida.


Fot. M. Creemers
Le pêcheur, 1930

jueves, 4 de octubre de 2018

Allí donde el aliento


ALLÍ DONDE EL ALIENTO

Está solo en el escenario 
sin ningún instrumento. 

Se pone la mano en el pecho
allí donde nace el aliento
y donde se apaga.

No son las manos que cantan,
ni tampoco el pecho.

Canta lo que está callado 

Ed. Acantilado, 2005
Trad. Xavier Farré

sábado, 18 de agosto de 2018

Deseo


Es decir, yo no deseo a una mujer –me da vergüenza decir cosas así–, lo ha dicho Proust, y en Proust es muy hermoso: no deseo a una mujer, deseo a su vez un paisaje que está envuelto en esa mujer, un paisaje que puedo no conocer, y que presiento, de tal suerte que, si no despliego el paisaje que ella envuelve no estaré contento, es decir, mi deseo fracasará, mi deseo quedará insatisfecho.

Gilles Deleuze
Proust y los signos
Ed. Anagrama 1995
Trad. Francisco Monge

lunes, 9 de abril de 2018

La rosa


LA ROSA

Soy bella porque he crecido en el jardín de mi amado.
Bajo la lluvia de primavera pude beber el deseo, 
bajo el sol pude beber las brasas-
ahora estoy abierta y espero.

de "La tierra que no es" (1925)
Trad. Nelida García Salgado

sábado, 24 de marzo de 2018

Deseo renovado


No sé qué deseo más,
si a ti o al anhelo de ti,
si a los besos o a la sed de ellos,
no sé qué me satisface más.

Pensé que nunca volvería a escribir poemas
y ahora mi cuerpo es cauce de río
y acoge una crecida 
que cubre bancos y meandros
y la corriente viene llena de palabras.

Palabras que hablan de mi amor,
de mi anhelo,
de mi deseo renovándose como la luna,
oscureciéndose al sol de tu mirada.

Deseo renovado
Versión de J.M. Montefogo

Friedrich Seidenstucker
Swimming Hole, 1934

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Deseo


Un deseo divino me devora; 
pretendo hablar, 
pero se rompe y llora 
esto que llevo adentro 
y no se calma.


Nu aux mains

viernes, 15 de septiembre de 2017

Arder


Si yo no ardo,
si tú no ardes,
si nosotros no ardemos,
¿cómo de las tinieblas
haremos
claridad?

miércoles, 9 de agosto de 2017

La arquitectura del deseo


El deseo: nefasta construcción, sin indicios de habitabilidad, que se levanta dentro del cuerpo sin cimientos previos. (¿Quién podía intuir tantos solares aptos y replegados?)

El deseo: laberinto con una instalación de alarmas que traicionan.

El deseo: laberinto enmarañándose desde un roce de lenguas hasta un mar que inunda islas. Insiste el laberinto. Luces impenetrables y un sopor amarillo van cegando los corredores. No hay monstruo más hermoso que el amor acosado.

Aurora Luque
La arquitectura del deseo
La metamorfosis incesante
Ed. Ateneo de Málaga, 1994

jueves, 13 de julio de 2017

En el deseo, vendré


En el deseo, vendré

Amor ha agitado mis entrañas
como el huracán que sacude monte abajo las encinas.
Viniste.
Hiciste bien.
Yo te estaba aguardando.
Has prendido fuego a mi corazón,
hecho brasa por el deseo.



martes, 4 de julio de 2017

Latente


No es el sexo lo que me interesa. Me interesa lo que se encuentra en el origen del erotismo, el deseo. Lo que no se puede, y quizás no se debe, apaciguar con sexo. El deseo es una actividad latente y en eso se parece a la escritura: se desea como se escribe; siempre.

Por lo demás, cuando no estoy escribiendo, me siento más invadida por la escritura que cuando lo hago realmente. Entre deseo y goce, hay la misma diferencia que entre el caos primitivo de lo escrito -total, ilegible- y el resultado final de lo que se despliega, se ilumina sobre la página.

Marguerite Duras
entrevista en Le Nouvel Observateur
14 de noviembre de 1986

Fot. Jörg Heidenberger

domingo, 25 de junio de 2017

Olfato


La nariz: el sentido del olfato está, por lo general, menos desarrollado en los seres humanos que en otros animales.
Aún huelo con fuerza los olores del cuerpo de mi amante. El olor a levadura de su sexo. El denso olorcillo en fermentación del pan que sube. Mi amante es una cocina donde guisan perdices. Visitaré su acre guarida de techos bajos y me alimentaré de ella. Tres días sin lavarse y está a punto y caliente. Sus faldas se apartan de ella, su aroma es un aro en torno a sus caderas. 
Ya antes de llegar a la puerta de la casa mi nariz empieza a moverse nerviosamente, puedo olerla cruzando la entrada y acercándose a mí. Es un perfumador de sándalo y lúpulo. Quiero destaparla. Quiero apretar la cabeza contra el muro abierto de sus ingles. Está firme y madura, un oscuro compuesto de alfalfa para el ganado y Madonna del Incienso. Es incienso y mirra, penetrantes olores hermanos de la muerte y la fe. 
Cuando sangra, los olores que conozco cambian de color. Durante eso días tiene hierro en el alma. Huele como un arma de fuego. 
Mi amante está amartillada y lista para disparar. Lleva en la piel el olor de su presa. Me consume al estallar como una blanca nubecilla de humo oliendo a salitre. Al dispararme contra ella todo lo que quiero son las últimas espirales del deseo que van desde su base hasta lo que los médicos llaman los nervios olfativos.


Escrito en el cuerpo
Ed. Lumen, 2017

Fot. Egon Schiele

lunes, 12 de junio de 2017

El sátiro lánguido


El sátiro dice: quiero que mi deseo sea inmediatamente satisfecho. Si veo un rostro que duerme, una boca entreabierta, una mano que pende, quiero poder echarme encima. Este Sátiro -figura de lo inmediato- es exactamente lo contrario que el languidescente. En la languidez no hago más que esperar: "Yo no terminaba nunca de desearte" (El deseo está en todas partes: pero, en el estado amoroso, se convierte en esto, muy especial: la languidez)
En la languidez amorosa algo se va, sin fin; es como si el deseo no fuera sino esa hemorragia. Ha aquí la fatiga amorosa: un hambre sin satisfacción, un amor boquiabierto. O incluso: todo mi yo es sacado, transferido al objeto amado que toma su lugar: la languidez sería ese pasaje extenuante de la libido narcisista a la libido objetal (Deseo del ser ausente y deseo del ser presente: la languidez superpone los dos deseos, pone la ausencia en la presencia. De ahí el estado de contradicción: es el "ardor suave")

Roland Barthes
Fragmentos de un discurso amoroso
Ed. Siglo XXI, 2004
Trad. Eduardo Molina

Vídeo: Ólafur Arnalds - Faun

domingo, 11 de junio de 2017

La mujer


Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shua
La mujer
Recogido en Cazadores de letras
Ed. Páginas de espuma, 2009

Fot. Daisuke Yokota

viernes, 9 de junio de 2017

La mujer


Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shua
La mujer
Recogido en Cazadores de letras
Ed. Páginas de espuma, 2009

Fot. Daisuke Yokota