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viernes, 24 de enero de 2020

Oración a la vida


Oración a la vida

Así como un amigo ama a su amigo,
así te amo yo a ti, misteriosa vida.

Tanto si me haces gritar de gozo
como si me haces llorar.
Tanto si me das penas
como si me das placeres.
Yo te amo en la aflicción y en la alegría.
Y cuando quieras acabar conmigo,
me arrancarán de tus brazos con dolor
como se arranca al amigo del pecho de su amigo.

Con todas mis fuerzas yo te abrazo
y deja que en tu llama arda mi espíritu.
En el fragor de la lucha cada día
buscaré la clave al enigma de tu ser.

Quién tuviera siglos para existir, para pensarte.
Abrázame,
abrázame con fuerza entre tus brazos.
Y si no te queda ya felicidad que darme,
dame ese sufrimiento que aún te queda.

Lou Andreas-Salomé
Oración a la vida
Incluido en una carta a Nietzsche

Versión de JM Montefogo

Fot. Frederic Martin Duchamp
Nico e Ulli’s Mirrors


jueves, 21 de noviembre de 2019

Sueño de un curioso


Sueño de un curioso

Conoces, como en mi caso, ese dolor sabroso,
De ti haces que digan: «¡Qué ser tan singular!»
Iba a morir. Y había en mi alma amorosa,
Deseo mezclado con horror, un raro sufrimiento;

Angustia y esperanza, sin humor ficticio.
Cuanto más se vaciaba la fatal ampolla,
Más deliciosa y áspera era mi tortura;
Y se desgajaba mi alma del mundo familiar.

Me sentía como un niño ávido de espectáculos,
Que odia el telón igual que se odia un obstáculo.
Hasta que, al fin, la fría verdad se desveló:

Sin sentirlo había muerto
Y una aurora me envolvía.
Y, ¿qué? Entonces, ¿no es más que esto?

El telón se había alzado y yo esperaba todavía.

Charles Baudelaire
de Las flores del Mal
Versión J.M. Montefogo

domingo, 7 de abril de 2019

Un buey contempla a los hombres


Un buey contempla a los hombres

Tan delicados (más que un arbusto) 
y corren y corren de un lado para otro, 
siempre olvidándose de algo. 
Ciertamente, les falta no sé qué atributo esencial, 
aunque a veces se muestran nobles y graves. 
Ah, terriblemente graves,
hasta siniestros. 
Infelices, se diría que no escuchan
ni el canto del aire ni los secretos del heno,
así como tampoco parecen percibir lo que es visible
y común para nosotros, en el espacio. 
Y se quedan tristes,
y en la huella de la tristeza llegan a la crueldad.
Toda su expresión vive en los ojos: 
y se pierde en un simple pestañeo, en una sombra.
Nada en su pelambre, 
en las extremidades de fragilidad inconcebible,
que poca montaña hay en ellas,
y cuánta sequedad y recovecos, 
qué imposibilidad de organizarse en formas calmas,
permanentes y necesarias. 
Tienen, tal vez, cierta gracia melancólica (un minuto) 
y con eso se hacen perdonar la agitación incómoda 
y el traslúcido vacío interior 
que los vuelve tan pobres y necesitados
de emitir sonidos absurdos y agónicos: 
deseo, amor, celos
(¿qué sabemos nosotros?), 
sonidos que se quiebran y caen en el campo
como piedras afligidas 
y queman el pasto y el agua,
y es difícil, después de esto, 
rumiar nuestra verdad.

Versión JM Montefogo


martes, 26 de marzo de 2019

Gansos salvajes


No tienes que ser bueno.
No tienes que andar de rodillas
cien millas a través del desierto, arrepintiéndote.
Solo tienes que dejar que el suave animal de tu cuerpo
ame lo que ama.

Háblame de la desesperación, tuya, y te contaré la mía.
Mientras tanto, el mundo continúa.
Mientras tanto, el sol y los pálidos guijarros de la lluvia
se están moviendo a través de los paisajes,
sobre las praderas y los árboles espesos,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes, en lo alto del aire limpio y azul,
se dirigen a casa de nuevo.

Quienquiera que seas, no importa lo solitario que seas,
el mundo se ofrece a tu imaginación.
te llama como los gansos salvajes, ásperos e inquietos,
una y otra vez anunciando tu lugar
en la familia de las cosas.

Gansos salvajes
Trad. y ver. J. M. Montefogo

Fot. Mary Oliver raising a glass at her home, 
Pembroke Lodge, Richmond [1930s] 

domingo, 9 de diciembre de 2018

Hacia ti


Hacia ti
a través del tiempo.
A veces tan cerca
que casi te toco

No sé
dónde acaba la memoria
ni
dónde empieza la realidad:
el reloj de mi cuerpo
se ha averiado
y
tozudamente revive
los instantes
ya resecos
del interior de los árboles.

El tiempo no sabe solidificarse
y fluye
a través de la sangre.

Halina Poświatowska
Versión de J.M. Montefogo

Fot. Robert Besanko, 1975

viernes, 7 de diciembre de 2018

El día de la Comida Fría


Claro y soleado es el esplendor 
de la primavera 
en el día de la Comida Fría.

El humo agonizante se alza 
del animal de jade,
como un hilo de seda 
que flotara en el agua.

Sueño sobre una pila de cojines,
entre adornos para el pelo,
rotos y dispersos.

Las golondrinas no han regresado 
del mar Meridional, 
pero los hombres vuelven
 a pelearse por nimiedades.

A lo largo del río vuelan pétalos de pérsicos.
Espigas de sauce llenan de pelusa el aire.

Luego, en el ocaso anaranjado,
caen gotas de lluvia muy dispersas.

Li Qingzhao (S.XI)
El día de la Comida Fría

Versión J.M. Montefogo

The Mouth of Krishna #749


viernes, 5 de octubre de 2018

Cuando escuché al docto astrónomo


Cuando escuché al docto astrónomo,
cuando tuve ante mí las pruebas 
y los números dispuestos en columnas,
cuando me mostraron las tablas y diagramas
para poder sumar, medir y dividir,
cuando, desde mi asiento, oí al astrónomo discurrir
y suscitar un gran aplauso en la sala,
de pronto me harté inexplicablemente
hasta que me escabullí de mi asiento
y me fui a deambular solo,
en el húmedo y místico aire de la noche
y así, de tanto en tanto,
contemplaba en perfecto silencio las estrellas.

Cuando escuché al docto astrónomo
Versión J.M. Montefogo

Fot. Zbigniew Staniewski
Study 1, 1962

domingo, 8 de julio de 2018

Secreto


Como una rosa erguida viviendo en mi garganta,
la suavidad de las caricias de sus pétalos
iguala la quemazón de sus espinas arañando.
Me perfora por dentro.
Día a día se deshace el silencio
entre pinchazos y gemidos
minúsculas gotas rojas
brotan de hoyuelos de ternura.
Imposible explicar esa necesidad
de mantener la rosa viva
aunque ello signifique
un dolor que no deja de ser constante.

Irma Danielys
Secreto
Versión J.M. Montefogo

Fot. Dino Valls 
Noxa

sábado, 23 de junio de 2018

Paréntesis


dado que el sentimiento es lo primero,
quien preste algo de atención
a la sintaxis de las cosas
nunca te va a besar completamente;

mi sangre está de acuerdo
con ser un tonto por entero
(...)
el aleteo de tus párpados me dice
que somos el uno para el otro: 
ríe entonces, recuéstate en mis brazos
pues la vida no es un párrafo

y creo que tampoco un paréntesis la muerte


Versión J.M. Montefogo

Fot. Ossip
Irmtraut, 2001

jueves, 3 de mayo de 2018

Una sombra en el espejo


Este mundo es
lo mismo que una sombra
en un espejo:
no está donde está,
ni deja de estar ahí.

Versión de J.M. Montefogo


sábado, 28 de abril de 2018

Nadie te había advertido


Nadie te había advertido 
que este baile podría durar tanto, 
tú has entrado como para participar 
en un juego que se puede dejar para 
volver a casa a comer o a dormir 
cuando llega la noche 
y la noche llega, 
pero las manos que te agarran 
te mantienen en el corro, no te sueltan, 
después de un discreto intento te rindes, 
continúas el juego, sigues sonriendo 
pero con otra sonrisa, 
aún no acabas de creer que va en serio 
a pesar de que el baile prosigue por la noche 
y que las sombras se mueven 
largas y duras como una carne negra, 
y el primer horror te golpea 
cuando por fin comprendes 
que era justo eso, tu propia vida, 
pero superas ese horror 
y decides que puedes vivir con él, 
y se desvanece cuando llega la primera alegría, 
después un segundo horror más grande 
y una alegría más grande 
y los pasos del baile prosiguen 
cada vez más profundos en días y noches, 
y tú te ríes y lloras 
las risas de todos y los llantos de todos, 
y bailas cada vez mejor, 
inventas nuevos pasos y sonríes.
Sonríes y sabes 
lo que sabes. 
Nadie te lo había advertido, al principio.

Nadie te había advertido
Versión J.M. Montefogo

Fot. Klaus Kampert

viernes, 27 de abril de 2018

Jura


Jura cada cierto tiempo 
comenzar una vida mejor.
Pero cuando llega la noche 
con sus consejos,
con sus compromisos, 
con sus promesas...
cuando llega la noche 
con esa fuerza del cuerpo 
que necesita y pide,
hacia el mismo placer fatal, 
perdido, va de nuevo.

Jura
Versión J.M. Montefogo

100 portraits of Londoners

Jura


Jura cada cierto tiempo 
comenzar una vida mejor.
Pero cuando llega la noche 
con sus consejos,
con sus compromisos, 
con sus promesas...
cuando llega la noche 
con esa fuerza del cuerpo 
que necesita y pide,
hacia el mismo placer fatal, 
perdido, va de nuevo.

Jura
Versión J.M. Montefogo

100 portraits of Londoners

sábado, 24 de marzo de 2018

Deseo renovado


No sé qué deseo más,
si a ti o al anhelo de ti,
si a los besos o a la sed de ellos,
no sé qué me satisface más.

Pensé que nunca volvería a escribir poemas
y ahora mi cuerpo es cauce de río
y acoge una crecida 
que cubre bancos y meandros
y la corriente viene llena de palabras.

Palabras que hablan de mi amor,
de mi anhelo,
de mi deseo renovándose como la luna,
oscureciéndose al sol de tu mirada.

Deseo renovado
Versión de J.M. Montefogo

Friedrich Seidenstucker
Swimming Hole, 1934

lunes, 19 de marzo de 2018

El espejo


Me vi con tus ojos a través del cristal
y, mirándome, sentí unas manos cálidas
tensando la piel de mis muslos
y obediente a tu deseo
me quedé desnuda frente al gran espejo.
Entonces cubrí tus ojos para no ver ni sentir
la soledad de mi cuerpo floreciendo contigo.

El espejo
Versión de J.M. Montefogo

Fot. Tunguska.RdM 
Ritratto Allo Specchio. After Midnight

El espejo


Me vi con tus ojos a través del cristal
y, mirándome, sentí unas manos cálidas
tensando la piel de mis muslos
y obediente a tu deseo
me quedé desnuda frente al gran espejo.
Entonces cubrí tus ojos para no ver ni sentir
la soledad de mi cuerpo floreciendo contigo.

El espejo
Versión de J.M. Montefogo

Fot. Tunguska.RdM 
Ritratto Allo Specchio. After Midnight

domingo, 18 de marzo de 2018

Fotografías


El silencio levantó el vuelo y apuntó
a las cosas y a sus secretas imágenes.
La máquina disparó al mundo,
iluminado por la luz de invierno;
los proyectiles lo alcanzaron
a ráfagas de imágenes fragmentarias:
fotografías.

Trabajo de la ceguera que elige
según una lenta preferencia;
con toda la parsimonia del mundo,
la mano le da al disparador
sobre las cosas fotografiadas,
apaga su encuadre,
elige y reencuentra un detalle.
El fragmento de un fragmento.

Pequeño tratado de las figuras
Versión de J.M. Montefogo

Winter, 1935

El sanatorio


El tiempo coagulado
como sangre en venas de un muerto.
Vendas de hojas sin vida
envuelven cuerpos endurecidos.
(...)
En los tendones inmóviles
una brisa sopla
en interludios cortos.

Aparte, el silencio.


El sanatorio
Versión J.M. Montefogo


viernes, 9 de marzo de 2018

Palabras


¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos, demasiado lejos, 
nos alejaremos una vez más, 
hacia ningún final.

No aclara.
La palabra sólo arrastrará otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere, definitivamente,
imponerse, quiere estar dicho ya.

No la digáis.
Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva esta ansia 
del verbo y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón se ejercite 
de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.
Nada, digo yo, susurrado al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce ni amargo,
ni consolador,
no significativamente sin consuelo
tampoco sin signos.

Y sobre todo, no eso:
la imagen en el tejido de polvo, 
el retumbar vacío de sílabas, 
palabras de agonía.

¡Sin decir nada, vosotras, palabras!
Bajo la tormenta de rosas.

Adonde nos dirijamos bajo la tormenta de rosas,
las espinas iluminan la noche, 
y el trueno de las hojas, 
antes tan silenciosas en los arbustos,
nos sigue ahora muy de cerca.


Vosotras, palabras
Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración
Versión de J.M. Montefogo

Palabras


¡Vosotras, palabras, levantaos, seguidme!
y aunque ya estemos lejos, demasiado lejos, 
nos alejaremos una vez más, 
hacia ningún final.

No aclara.
La palabra sólo arrastrará otras palabras,
la frase otras frases.
El mundo así quiere, definitivamente,
imponerse, quiere estar dicho ya.

No la digáis.
Palabras, seguidme,
¡que no se vuelva definitiva esta ansia 
del verbo y dicho y contradicho!

Dejad ahora un rato
que ninguno de los sentimientos hable,
que el músculo corazón se ejercite 
de manera diferente.

Dejad, digo, dejad.
Nada, digo yo, susurrado al oído supremo,
que sobre la muerte no se te ocurra nada,
deja y sígueme, ni dulce ni amargo,
ni consolador,
no significativamente sin consuelo
tampoco sin signos.

Y sobre todo, no eso:
la imagen en el tejido de polvo, 
el retumbar vacío de sílabas, 
palabras de agonía.

¡Sin decir nada, vosotras, palabras!
Bajo la tormenta de rosas.

Adonde nos dirijamos bajo la tormenta de rosas,
las espinas iluminan la noche, 
y el trueno de las hojas, 
antes tan silenciosas en los arbustos,
nos sigue ahora muy de cerca.


Vosotras, palabras
Para Nelly Sachs, la amiga, la poeta, en veneración
Versión de J.M. Montefogo