No es el sexo lo que me interesa. Me interesa lo que se encuentra en el origen del erotismo, el deseo. Lo que no se puede, y quizás no se debe, apaciguar con sexo. El deseo es una actividad latente y en eso se parece a la escritura: se desea como se escribe; siempre.
Por lo demás, cuando no estoy escribiendo, me siento más invadida por la escritura que cuando lo hago realmente. Entre deseo y goce, hay la misma diferencia que entre el caos primitivo de lo escrito -total, ilegible- y el resultado final de lo que se despliega, se ilumina sobre la página.
entrevista en Le Nouvel Observateur
14 de noviembre de 1986
Fot. Jörg Heidenberger
