Mostrando entradas con la etiqueta Memoria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Memoria. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de octubre de 2020

Somos memoria


Hay un dicho que es tan común como falso: El pasado, pasado está, creemos. Pero el pasado no pasa nunca, si hay algo que no pasa es el pasado, el pasado está siempre, somos memoria de nosotros mismos y de los demás, en este sentido somos de papel, somos papel donde se escribe todo lo que sucede antes de nosotros, somos la memoria que tenemos.

José Saramago

Fot: Richard Vergez

martes, 20 de octubre de 2020

La lentitud y el olvido



Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial: un hombre camina por la calle. De pronto, quiere recordar algo, pero el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra aún demasiado cercano a él.
(...)
En la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido. Pueden deducirse varios corolarios de esta ecuación, por ejemplo éste: nuestra época se entrega al demonio de la velocidad y por eso se olvida tan fácilmente a sí misma. Ahora bien, prefiero invertir esta afirmación y decir: nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y, para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el paso porque quiere que comprendamos que ya no desea que la recordemos; que está harta de sí misma; que quiere apagar la temblorosa llamita de la memoria.

Milan Kundera
La lentitud

Fot: Mark Citret 
Death Valley 2014

sábado, 30 de noviembre de 2019

Hilos



Siempre están los hilos.
La maraña de hilos
que la memoria ensambla por
analogía. De no ser
por esos hilos,
la existencia —¿existencia?—
todo sería un cúmulo de
fragmentos —¿fragmentos?—,
bueno, destellos si se quiere.
Todo sería destellos. Inconexos

—inconexo: palabra sin
referente. Vacía…

Chantal Maillard
Hilos

Fot. Emanuelle Brisson

lunes, 18 de noviembre de 2019

Recuerda, cuerpo


Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado,
no sólo en qué lechos estuviste,
sino también aquellos deseos de ti
que en otros ojos viste brillar
y en otras voces temblaron
y que la suerte humilló.
Ahora que todos ellos son cosa del pasado
casi parece como si hubieras satisfecho
aquellos deseos – cómo ardían
recuerda, en los ojos que te contemplaban;
cómo temblaban por ti, en las voces, recuerda, cuerpo.

Konstantinos Kavafis
Versión J.M. Montefogo

Fot. Jan Saudek
Petite fille à la rose, 1980

martes, 3 de septiembre de 2019

Quemándolo todo


No siempre
el olvido
esta en manos
del deseo.

No siempre
el recuerdo
es cuestión de
voluntad.

A veces, una chispa
salta y todo vuelve
sin quererlo.

Caminando juntos
pasado y presente
de la mano.

Quemándolo todo
a su paso.

domingo, 23 de junio de 2019

Lo que no se recuerda


Lo que no se recuerda se acaba

Luis  Rosales 

Fot. Rafal Kazmierczak

Esto era


Esto era.
Tú estas
adonde ya no puedo acompañarte,
ni tú puedes ahora caer sobre mi miedo […]
En ti no había secretos,
había ritos y estremecimientos,
había lágrimas
que nos desposeían a los dos del tiempo.
Y una tristeza que te daba nombre.
Y una pérdida suma de las pérdidas.
El vacío de ti frente al vacío del mundo:
dos espejos reflejando cara a cara
una ausencia. Mi vida.

Esto es.
Esto era.

Juan Manuel Rodríguez Tobal
Esto era
Ed. Hiperión, 2018

Fot. vanniehernnan

martes, 30 de abril de 2019

Memoria


Que extraño puede ser,
al cabo de los años, el amor,
o la memoria del amor, o el rastro
que deja, al apagarse, la memoria.


domingo, 28 de abril de 2019

Evaporación


  la gente debería poderse evaporar
cuando quisiera

  no andar dejando por ahí
recuerdos pedazos carcasas

  gotas de sangre calaveras esqueletos
y esos aprietos del corazón

  que no me dejan dormir



Anatomical Study (Hands and Hip), 2001


sábado, 27 de abril de 2019

Después


… Después partiste tu solo rostro
en dos perfiles:
uno para la distancia
y el otro para mi memoria.
Y te fuiste.


                                                                                                Yehuda Amijai 

Ph: Edmund Kesting

domingo, 14 de abril de 2019

Como si fuera una foto


La ausencia era eso. Un lugar que uno conoce y recuerda de memoria, como si fuera una foto, donde uno falta.

Ricardo Piglia
La invasión
Ed. Anagrama, 2006

Fot. Georgie Pauwels
La Gomera, 2019

sábado, 13 de abril de 2019

Olvidar, recordar, perdonar


En la vida es muy importante saber olvidar. Pero para olvidar hay que tenerlo todo en la memoria. Recordar todo, para elegir qué poner en el apartado olvido. Saber qué no quieres recordar. No olvidar lo que no quieres recordar, es una forma de perdonar, una forma de amar...

Mauricio Wiesenthal

domingo, 7 de abril de 2019

Memoria y nostalgia


También yo tengo solo dos tiempos:
el tiempo de la memoria y el tiempo de la nostalgia.

El tiempo de la memoria: tantas cosas han pasado.
El tiempo de la nostalgia: tantas cosas no pasarán.

Intento escribir esto en tu preciosa lengua,
pero salen garabatos

salen y no vuelven.

Jacek Gutorow

Fot: Edgar Degas
Factory Smoke, 1877

sábado, 6 de abril de 2019

lunes, 1 de abril de 2019

Cicatrices


No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son  las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas. 

Las Cicatrices
Ed. Visor, 2011 


miércoles, 27 de marzo de 2019

Y después se lo dijo


Ese insensato amor que le profeso sigue siendo para mí un insondable misterio. No sé por qué le quería hasta ese extremo de querer morir de su muerte. Hacía diez años que nos habíamos separado y cuando eso sucedió raramente pensaba en él, le quería, parece, para siempre y nada nuevo podría alcanzar ese amor. Yo había olvidado la muerte…
Él le telefoneó. Soy yo. Ella le reconoció por la voz. Él dijo: sólo quería oír tu voz. Ella dijo: soy yo, buenos días. Estaba intimidado... tenía miedo, como antes. Su voz, de repente, temblaba… Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte.

Marguerite Duras
El amante
Ed. Tusquets, 2010
Trad. Ana María Moix

Fot. Francesca Woodman

sábado, 23 de marzo de 2019

Se lleva su memoria


El que se va se lleva su memoria,
su modo de ser río, de ser aire,
de ser adiós y nunca.

Hasta que un día otro lo para, lo detiene
y lo reduce a voz, a piel, a superficie
ofrecida, entregada, mientras dentro de sí
la oculta soledad aguarda y tiembla.



La caducidad de los recuerdos


Quienes creen en la caducidad de los recuerdos 
y sus efectos, me aconsejan cicatrizar 
con cataplasmas de espera. 
Mientras, la quemazón de un dolor 
agudo me recuerda
que la posibilidad fue real por un momento,
que yo la perdí
y que me quiso una vez
no sé por cuánto tiempo.



jueves, 31 de enero de 2019

El sin nombre



EL SIN NOMBRE

Llamado así a pico de pájaro, soy tránsito.
Ardo en solitaria vigilia cada noche.
Ya nada íntimo me queda, amor,
sino libar oscuridad
en las ruinas leves de la infancia.

Ausente caminas. Tu sombra
enervada paladea en soledad
los últimos frutos que aún doran
la cóncava virtud de las palabras.

Observas la quietud de lo perdido:
aromas de semilla, besos desventurados.

Asume tu inanidad en pago por lo amado
o deja consumirse tu memoria
como agua que nadie ha de beber.

Manolo Marcos

domingo, 18 de noviembre de 2018

Desde las nueve


Desde las nueve

Doce y media. Rápidamente el tiempo
pasó desde las nueve, cuando encendí mi lámpara
y me senté aquí. Estoy sentado
sin hablar o leer. ¿A quién podría hablar
en la casa desierta?

La imagen de mi cuerpo joven,
cuando encendí mi lámpara a las nueve,
vino a mi encuentro despertando
un perfume de cámaras cerradas
y pasado placer. ¡Qué audaz placer!
También trajo a mis ojos
calles ahora no reconocibles,
lugares de otro tiempo donde la vida ardió,
viejos teatros o cafés difuntos.

La imagen de mi cuerpo joven vino
y me trajo también memorias tristes:
las penas familiares, los adioses,
los sentimientos de los míos,
los sentimientos de los muertos
apenas atendidos.

Doce y media. Cómo pasan las horas.
Doce y media. Cómo pasan los años.

Versión de José Ángel Valente