Mostrando entradas con la etiqueta Edith Södergran. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Edith Södergran. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de diciembre de 2020

Todos mis castillos de aire


Todos mis castillos de aire 
se han fundido como la nieve,
todos mis sueños 
han corrido como el agua,
de todo cuanto he amado 
sólo me queda un cielo azul
y unas cuantas estrellas lívidas.
El viento discurre, suave, entre los árboles.
El vacío reposa. 
El agua está en silencio.
El viejo abeto, alerta, piensa
en la nube blanca a la que besó en sueños.

domingo, 14 de abril de 2019

Vierge Moderne


Vierge Moderne

No soy mujer. Soy un neutro.
Soy un niño, un paje y una audaz decisión,
soy un rayo riente de un sol escarlata…
Soy una red para todos los peces glotones,
soy un brindis en honor de todas las mujeres,
soy un paso hacia la casualidad y la perdición,
soy un salto en la libertad y en el yo…
Soy el murmullo de la sangre en el oído del hombre,
soy un escalofrío del alma, nostalgia y negación de la carne,
soy un letrero que anuncia la entrada a nuevos paraísos.
Soy una llama, inquisitiva e intrépida,
soy un agua, profunda hasta la rodilla pero audaz,
soy fuego y agua en unión sincera sin condiciones…

Edith Söderggran
En: Poesía nórdica
Traducción de Francisco J. Úriz y J. Antonio Fernández Romero
Ediciones de la Torre 1999

Fot. de la autora s/d

viernes, 16 de noviembre de 2018

La corona perdida


LA CORONA PERDIDA

Lloro como si hubiera perdido una corona de cuento.
Oh, corona de todos los sueños,
¿habrá de agacharse y resignarse esta pálida frente?
Lo he encontrado todo.
¿Debo rechazar al vencedor y enseñarle humildad?

Ed. Nordica Libros
Trad: Neila García Salgado

Fot. Leslie Zhang
Sara Grace Wallerstedt for A Magazine Issue #18

domingo, 11 de noviembre de 2018

Las tierras extrañas


LAS TIERRAS EXTRAÑAS

Mi alma adora las tierras extrañas
como si no tuviera patria.
En tierra lejana están las grandes rocas
sobre las que mis pensamientos reposan.
Fue un forastero quien escribió las extrañas palabras
en el duro tablero que se hace llamar mi alma.
Días y noches pienso tumbada
en las cosas que jamás pasaron:
mi alma sedienta pudo beber una vez.

Ed. Nordica, 2017
Trad: Nelia García Salgado

Fot. de la autora que ilustra la portada de la edición.

sábado, 13 de octubre de 2018

Mis flores artificiales


MIS FLORES ARTIFICIALES 

Mis flores artificiales
enviaré a tu casa.

Mis pequeños leones de bronce
colocaré a tu puerta.

Yo me sentaré abajo en la escalera:
una perla oriental extraviada
en el rugiente mar de la gran ciudad.

Encontraste un alma. Poesía completa
Ed. Nórdica Libros
Traducción de Neila García

sábado, 28 de abril de 2018

Nadie te había advertido


Nadie te había advertido 
que este baile podría durar tanto, 
tú has entrado como para participar 
en un juego que se puede dejar para 
volver a casa a comer o a dormir 
cuando llega la noche 
y la noche llega, 
pero las manos que te agarran 
te mantienen en el corro, no te sueltan, 
después de un discreto intento te rindes, 
continúas el juego, sigues sonriendo 
pero con otra sonrisa, 
aún no acabas de creer que va en serio 
a pesar de que el baile prosigue por la noche 
y que las sombras se mueven 
largas y duras como una carne negra, 
y el primer horror te golpea 
cuando por fin comprendes 
que era justo eso, tu propia vida, 
pero superas ese horror 
y decides que puedes vivir con él, 
y se desvanece cuando llega la primera alegría, 
después un segundo horror más grande 
y una alegría más grande 
y los pasos del baile prosiguen 
cada vez más profundos en días y noches, 
y tú te ríes y lloras 
las risas de todos y los llantos de todos, 
y bailas cada vez mejor, 
inventas nuevos pasos y sonríes.
Sonríes y sabes 
lo que sabes. 
Nadie te lo había advertido, al principio.

Nadie te había advertido
Versión J.M. Montefogo

Fot. Klaus Kampert

domingo, 15 de abril de 2018

Una perla extraviada


MIS FLORES ARTIFICIALES 

Mis flores artificiales 
enviaré a tu casa.
Mis pequeños leones de bronce
colocaré a tu puerta.
Yo me sentaré abajo en la escalera-
una perla oriental extraviada
en el rugiente mar de la gran ciudad.

Ed. Nordica Libros
Trad: Neila García Salgado

lunes, 9 de abril de 2018

La rosa


LA ROSA

Soy bella porque he crecido en el jardín de mi amado.
Bajo la lluvia de primavera pude beber el deseo, 
bajo el sol pude beber las brasas-
ahora estoy abierta y espero.

de "La tierra que no es" (1925)
Trad. Nelida García Salgado

jueves, 14 de septiembre de 2017

Un círculo que nadie cruza


He visto un árbol 
más alto que todos los demás,
colgaban de él 
frutos inalcanzables;
he visto una gran iglesia: 
sus puertas estaban abiertas
y todos salían de ella 
pálidos y fuertes
y dispuestos a morir;
he visto a una mujer 
sonriente y pintada:
jugaba a los dados de su dicha,
perdiéndola.
Había en torno a estas cosas
un círculo que nadie cruza.

Edith Södergran

Fot. Elliott Erwitt
Waves, Brighton, 1956 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Todos mis castillos de aire


Todos mis castillos de aire 
se han fundido como la nieve,
todos mis sueños 
han corrido como el agua,
de todo cuanto he amado 
sólo me queda un cielo azul
y unas cuantas estrellas lívidas.
El viento discurre, suave, entre los árboles.
El vacío reposa. 
El agua está en silencio.
El viejo abeto, alerta, piensa
en la nube blanca a la que besó en sueños.

viernes, 14 de julio de 2017

Buscabas


Buscabas una flor
y hallaste un fruto.
Buscabas una fuente
y hallaste un mar.
Buscabas una mujer
y hallaste un alma:
estás decepcionado.

Antología poética
Visor Libros, 1992
Trad. Jesús Pardo

Remy Duval, 1930

sábado, 29 de abril de 2017

El secreto de Eros



Roja yo vivo. Con sangre vivo.
No he renegado de Eros.
Mis rojos labios arden sobre tu frío altar.
Te conozco. Eros,
no eres hombre ni mujer,
eres la fuerza
que se sienta agazapada en el templo,
y que se alza más salvaje que un grito,
más violenta que una piedra arrojada,
lanzando al mundo las justas palabras de la anunciación
desde las puertas del templo del Todopoderoso.

El secreto de Eros
Versión de Renato Sandoval e Irma Sítanen


martes, 29 de noviembre de 2016

Variaciones - Edith Södergran


Versión original:

Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul,
la gran blancura es melancólica como el crepúsculo en la nieve,
como cuando la madre de Blancanieves a la ventana se sentaba
anhelando también para sí el rojo y el negro.
El ansia de los colores es el de la sangre. Si tienes sed de belleza
cerrar debes los ojos y mirar en tu propio corazón.
Pero la belleza teme al día y a las miradas excesivas.
Pero la belleza no soporta el ruido ni los movimientos excesivos
no debes llevar tu corazón hasta los labios,
perturbar no debemos los nobles anillos de la soledad y del silencio,
¿se puede hallar algo más grande que un enigma sin resolver
y con extraños rasgos?
Taciturna seré toda mi vida,
una habladora es como el gárrulo arroyo que a sí mismo se traiciona,
un árbol solitario seré yo en la llanura,
los árboles del bosque perecen de ansia después de la tormenta,
debo estar sana de pies a cabeza y tener dorados rayos en la sangre,
debo ser inocente y pura como una llama de húmedos labios.

Edith Södergran
El ansia de los colores

Recogido en:
Virgen moderna: poesía completa.
Ed. Nido de Cuervos, Lima, 1993
Trad. Renato Sandoval Bacigalupo e Irma Síltanen


Variación I

Porque soy pálida amo los colores: rojo, amarillo, azul...
La sola palidez es melancólica como un atardecer de invierno.
Un rostro níveo anhela unos labios rojos y un pelo negro.
El ansia de los colores es el de la sangre.
Si tienes sed de belleza debes cerrar los ojos
y buscar en tu propio corazón.
Se prudente, la belleza teme al día y a las miradas excesivas.
La belleza no soporta el ruido y ama la quietud.
No debes llevar tu corazón hasta los labios,
nunca perturbes la alianza de soledad y silencio,
¿podemos encontrar algo más hermoso que un enigma
sin resolver y con extraños rasgos?
Mujer silenciosa seré toda mi vida,
no una locuaz vendedora de secretos.
Árbol solitario seré yo en la llanura,
los árboles del bosque perecen ansiosos de tormenta,
debo estar sana de pies a cabeza y tener dorados rayos en la sangre,
debo ser inocente y pura como una llama de labios húmedos.

Variación II

Vampira.


La esperanza del condenado a muerte I, 1974

viernes, 19 de agosto de 2016

El ansia de los colores


Porque soy pálida amo el rojo, el amarillo y el azul,
la gran blancura es melancólica como el crepúsculo
          en la nieve,
como cuando la madre de Blancanieves a la ventana se sentaba
          anhelando también para sí el rojo y el negro.
El ansia de los colores es el de la sangre. Si tienes sed
          de belleza
cerrar debes los ojos y mirar en tu propio corazón.
Pero la belleza teme al día y a las miradas excesivas.
Pero la belleza no soporta el ruido ni los movimientos excesivos -
 no debes llevar tu corazón hasta los labios,
perturbar no debemos los nobles anillos de la soledad y del silencio, -
¿se puede hallar algo más grande que un enigma sin resolver
          y con extraños rasgos?
Taciturna seré toda mi vida,
una habladora es como el gárrulo arroyo que a sí mismo se traiciona,
un árbol solitario seré yo en la llanura,
los árboles del bosque perecen de ansia después de la tormenta,
debo estar sana de pies a cabeza y tener dorados rayos en la sangre,
debo ser inocente y pura como una llama de húmedos labios.

El ansia de los colores

Recogido en:
Virgen moderna: poesía completa. 
Ed. Nido de Cuervos, Lima, 1993
Trad. Renato Sandoval Bacigalupo e Irma Síltanen

Black,brown on maroon, 1957