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martes, 20 de octubre de 2020

La lentitud y el olvido



Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial: un hombre camina por la calle. De pronto, quiere recordar algo, pero el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra aún demasiado cercano a él.
(...)
En la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido. Pueden deducirse varios corolarios de esta ecuación, por ejemplo éste: nuestra época se entrega al demonio de la velocidad y por eso se olvida tan fácilmente a sí misma. Ahora bien, prefiero invertir esta afirmación y decir: nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y, para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el paso porque quiere que comprendamos que ya no desea que la recordemos; que está harta de sí misma; que quiere apagar la temblorosa llamita de la memoria.

Milan Kundera
La lentitud

Fot: Mark Citret 
Death Valley 2014

martes, 3 de septiembre de 2019

Quemándolo todo


No siempre
el olvido
esta en manos
del deseo.

No siempre
el recuerdo
es cuestión de
voluntad.

A veces, una chispa
salta y todo vuelve
sin quererlo.

Caminando juntos
pasado y presente
de la mano.

Quemándolo todo
a su paso.

viernes, 3 de mayo de 2019

Me matas, me das placer


Como tú, yo también he intentado luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. Como tú, he olvidado. Como tú, he deseado tener una memoria inconsolable. Una memoria de sombras y piedras. He luchado por mi cuenta. Con todas mis fuerzas. Contra el horror de no entender ya la necesidad de acordarme. Como tú, he olvidado. ¿Por qué negar la necesidad evidente de la memoria? Escúchame. Todavía sé. Volveré a empezar. Doscientos mil muertos. Ochenta mil heridos en nueve segundos, son cifras oficiales. Volveré a empezar. Habrá diez mil grados sobre la tierra. Diez mil soles, dirán. El asfalto arderá y reinará un profundo caos. Una ciudad será destruida entonces y se convertirá en cenizas. Me encuentro contigo, me acuerdo de ti, ¿quién eres? Me matas, me das placer. ¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor? ¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para mí? Me gustas, qué acontecimiento, me gustas. Qué lentitud, de repente. Qué dulzura. No puedes saber. Me matas, me das placer. Me matas. Me das placer. Tengo tiempo, te lo ruego, devórame. ¿Por qué no tú, en esta ciudad, en esta noche? Tan parecida a las demás como para confundirla.

Marguerite Duras
Guion para Hiroshima, mon amour (1959)
Dir: Alain Resnais

Fot: fotograma de la película

martes, 12 de febrero de 2019

Caracola


Caracola

Delante del espejo en el dormitorio de mis padres había una caracola rosa. Solía acercarme a ella de puntillas y con un repentino movimiento ponérmela en la oreja. Quería pillarla en ese momento, cuando no siente añoranza con su monótono susurro. Aunque era pequeño, sabía que incluso cuando se ama mucho a alguien, a veces sobreviene el olvido.

Zbigniew Herbert
Poesía completa
Ed. Lumen

Fot. Eric Antoine


domingo, 10 de febrero de 2019

Infancia



Con todo, esos primeros años, los llamados años de la infancia, los años de la luz, los años de la imagen dorada de la felicidad, son también, por qué no decirlo, los años de la oscuridad y del dolor, los años de la separación y de la muerte, los más azarosos y los más terribles de la vida. Y no solo porque todo lo visto durante esos años adquiere el valor de lo visto por primera vez y para siempre, y todo lo sospechado durante esos años adquiere el valor de lo sospechado por primera vez y para siempre, sino, sobre todo, porque nada de lo que ahí ocurre se olvida nunca. Nada se cura nunca. Nada se cura ni se olvida ya nunca.

Fernando Luis Chivite
El viaje oculto
Edit. Bassarai, 2001

jueves, 31 de enero de 2019

El sin nombre



EL SIN NOMBRE

Llamado así a pico de pájaro, soy tránsito.
Ardo en solitaria vigilia cada noche.
Ya nada íntimo me queda, amor,
sino libar oscuridad
en las ruinas leves de la infancia.

Ausente caminas. Tu sombra
enervada paladea en soledad
los últimos frutos que aún doran
la cóncava virtud de las palabras.

Observas la quietud de lo perdido:
aromas de semilla, besos desventurados.

Asume tu inanidad en pago por lo amado
o deja consumirse tu memoria
como agua que nadie ha de beber.

Manolo Marcos

jueves, 17 de enero de 2019

Trastero


Trastero

Cuando me mudaba de una casa a otra
había muchas cosas para las que no tenía espacio.
¿Qué podía hacer? Alquilé un trastero.
Y lo llené. Los años pasaron.
De vez en cuando iba allí y miraba,
sin que nada ocurriera, 
ni una sola punzada en el corazón.
Cuantos más años cumplía, las cosas que me importaban
eran cada vez menos, pero más importantes. 
Así que un día rompí el candado
y llamé al basurero. 
Se lo llevó todo.
Me sentí como el burrito 
al que finalmente le quitan la carga de encima. 
¡Cosas!
¡Quémalas, quémalas! 
¡Haz un hermoso fuego! 
¡Habrá más espacio en tu corazón para el amor,
para los árboles! 
Para los pájaros que nada poseen,
razón por la que pueden volar.

Mary Oliver
Fot. Ré Soupault

sábado, 17 de noviembre de 2018

Olvido


Nunca nos es posible recobrar por completo lo que hemos olvidado. Y quizá que eso sea bueno. Pues el shock sufrido al recobrarlo sería tan destructivo que al instante dejaríamos de comprender nuestra fuerte nostalgia.

Walter Benjamin

domingo, 17 de junio de 2018

Olvido


Tan pronto como sacaron el cadáver, Rebeca cerró las puertas de su casa y se enterró en vida, cubierta con una gruesa costra de desdén que ninguna tentación terrenal consiguió romper. Salió a la calle en una ocasión, ya muy vieja, con unos zapatos color de plata antigua y un sombrero de flores minúsculas, por la época en que pasó por el pueblo el Judío Errante y provocó un calor tan intenso que los pájaros rompían las alambreras de las ventanas para morir en los dormitorios. La última vez que alguien la vio con vida fue cuando mató de un tiro certero a un ladrón que trató de forzar la puerta de su casa. Salvo Argénida, su criada y confidente, nadie volvió a tener contacto con ella desde entonces. En un tiempo se supo que escribía cartas al obispo, a quien consideraba como su primo hermano, pero nunca se dijo que hubiera recibido respuesta. El pueblo la olvidó.

Gabriel García Márquez
Cien años de soledad
Ed. Debolsillo, 2012

Fot. Michelle Brea

miércoles, 7 de marzo de 2018

Siempre cuenta


Decirle a alguien que se ha terminado es feo y falso. Nunca se termina. Incluso cuando ya no piensas en alguien, ¿Cómo dudar de su presencia dentro de ti? Un ser que ha contado para ti, siempre cuenta.

Amélie Nothomb
Ni de Eva ni de Adán
Ed. Anagrama, 2010
Trad. Sergi Beltrán

Fot. Deborah Sheedy
Series II

martes, 6 de marzo de 2018

Descreer


… a veces nos sucede eso con lo que se niega o se calla, con lo que se guarda y se sepulta, va difuminándose sin remedio y llegamos a descreer que en verdad existiera o se diera, tendemos a desconfiar increíblemente de nuestras percepciones cuando ya son pasado y no se ven confirmadas ni ratificadas desde fuera por nadie, renegamos de nuestra memoria a veces y acabamos por contarnos inexactas versiones de lo que presenciamos, no nos fiamos como testigos ni de nosotros mismos, sometemos todo a traducciones, las hacemos de nuestros nítidos actos y no siempre son fieles, para que así los actos empiecen a ser borrosos, y al final nos entregamos y damos a la interpretación perpetua, hasta de lo que nos consta y sabemos a ciencia cierta, y así lo hacemos flotar inestable, impreciso, y nada está nunca fijado ni es definitivo nunca y todo nos baila hasta el fin de los días, quizá es que no soportamos las certezas apenas, ni siquiera las que nos convienen y reconfortan, no digamos las que nos desagradan o cuestionan, o duelen, nadie quiere convertirse en eso, en su propio dolor y su lanza y su fiebre.

Javier Marías
Tu rostro mañana
Fiebre y Lanza
Ed. Alfaguara, 2002

Fot. Peter Kertis

jueves, 15 de febrero de 2018

De todo lo que amé


De todo lo que amé en días inconstantes 
ya sólo van quedando
rastros, 
marañas, 
conjeturas,
pistas dudosas, 
vagas informaciones.

(...)

Pero de todo eso 
¿qué me importa evocar, 
preservar después de tan volubles
comparecencias del olvido? 

Nada sino una sombra 
cruzándose en la noche con mi sombra.

Ed. Seix Barral, 2005

Liguria, 1936

sábado, 23 de septiembre de 2017

Efímero y eterno


Lo efímero no es lo opuesto a lo eterno. Lo opuesto a lo eterno es lo olvidado. Hay quienes viven pensando que lo olvidado y lo eterno son la misma cosa. Se equivocan. Otros dicen que lo eterno nos necesita: y ésos están en lo cierto. Lo eterno te necesita a ti, en tu celda, y a mí aquí, escribiéndote y enviándote pistachos y chocolate.

John Berger
De A para X
Edit. Alfaguara
Trad. Pilar Vázquez

martes, 1 de agosto de 2017

Olvido


Un color pesadamente sombrío se había posado sobre los campos aletargados del último sol y la brisa leve volaba mansamente. Es preciso que no olvide, pensé, que fui feliz, que sigo siendo feliz, más de lo que se puede ser. Pero lo olvidé, siempre me olvido.

Clarice Lispector
Cerca del corazón salvaje
Ed. Siruela, 2015
Trad. Basilio Losada

jueves, 8 de junio de 2017

Donde habite el olvido



Donde habite el olvido, 
En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. 

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista.


miércoles, 7 de junio de 2017

Donde habite el olvido



Donde habite el olvido, 
En los vastos jardines sin aurora; 
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas 
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. 

Donde mi nombre deje 
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, 
Donde el deseo no exista.


martes, 4 de abril de 2017

Caracola


Delante del espejo en el dormitorio de mis padres había una caracola rosa. Solía acercarme a ella de puntillas y con un repentino movimiento ponérmela en la oreja. Quería pillarla en ese momento, cuando no siente añoranza con su monótono susurro. Aunque era pequeño, sabía que incluso cuando se ama mucho a alguien, a veces sobreviene el olvido.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Sé que existo


Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
(...)
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre.

Muerte en el olvido

Autumn leaves

martes, 16 de agosto de 2016

Olvidas y perdonas


Cuenta tu propia historia y serás interesante.

Necesito mis recuerdos. Son mis documentos, tienes que contar tu historia, y tienes que olvidarla. Olvidas y perdonas. Eso te libera.


miércoles, 27 de julio de 2016

Sé que existo


Yo sé que existo
porque tú me imaginas.
(...)
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre.

Muerte en el olvido

Autumn leaves