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martes, 15 de septiembre de 2020

Acostumbrarse


Le parecía que la soledad tenía sus cosas buenas, y que rumiar sus propios recuerdos y contarse sandeces a sí mismo no dejaba de ser mejor que la compañía de gente con quien no compartía ni ideas, ni gustos; su deseo de acercamiento, de rozar el codo del vecino, se desvaneció y, una vez más, se repitió la triste verdad: una vez que desaparecen los viejos amigos, hay que hacerse a la idea de no volver a buscar otros, de vivir aparte, de acostumbrarse a la soledad.

Joris-Karl Huysmans
A la deriva

sábado, 1 de febrero de 2020

En un lugar ignoto


Nos detendremos aquí,
a esperar,
a esperar que nada ocurra,
que nadie nos encuentre;
tomaremos el tiempo en un jarro,
lo beberemos;
se quedará quieta
mí voz y la tuya;
y estaremos solos.

Clarisse Nicoïdski

Fot Ana Mon

viernes, 14 de diciembre de 2018

Una tregua


En general la soledad no me aterra. Y en pequeñas dosis hasta me distiende: las presencias que me son caras me fatigan el corazón. Me inquieto por un gesto, por un bostezo. Y para no ser inoportuna -o ridícula- debo callar mis aprensiones, reprimir mis impulsos. Pensar en ellos, de lejos, constituye una tregua que descansa.

Simone de Beauvoir
La mujer rota
Ed. Edhasa, 2001
Trad. Dolores Sierra

Fot. Laura Makabresku

lunes, 23 de julio de 2018

Soledad poblada


A veces me quedo dormido encogido así hasta medianoche y, al despertarme, levanto la cabeza y me doy cuenta de que tengo el pantalón empapado en la rodilla, es la saliva de haber dormido acurrucado como un gatito en invierno, como la madera de un balancín, porque puedo permitirme el lujo de abandonarme, aunque nunca esté abandonado, estoy solo para poder vivir en una soledad poblada de pensamientos, porque soy en parte un héroe del infinito y de la eternidad, y al Infinito y a la Eternidad les gustan las personas como yo.

Ed. Galaxia Gutenberg, 2012
Trad. Mónica Zgustova

miércoles, 6 de junio de 2018

Vivir aparte


Le parecía que la soledad tenía sus cosas buenas, y que rumiar sus propios recuerdos y contarse sandeces a sí mismo no dejaba de ser mejor que la compañía de gente con quien no compartía ni ideas, ni gustos; su deseo de acercamiento, de rozar el codo del vecino, se desvaneció y, una vez más, se repitió la triste verdad: una vez que desaparecen los viejos amigos, hay que hacerse a la idea de no volver a buscar otros, de vivir aparte, de acostumbrarse a la soledad. 

Joris-Karl Huysmans
A la deriva
Ed. Antonio Machado, 2010
Trad. Juan Díaz de Atauri

Fot. Forman Gordon Hanna

domingo, 27 de mayo de 2018

Contemplación


Trasladémonos a una región solitaria; el horizonte se extiende indefinidamente, el cielo está limpio de nubes; ni el más ligero soplo del viento agita los árboles ni las plantas; no hay animales ni hombres ni aguas corrientes; el silencio más profundo reina en toda la extensión; este paisaje despierta graves pensamientos, invita al olvido de la voluntad y de sus miserias; pero esto mismo comunica a aquel paisaje solitario y silencioso cierto matiz de sublimidad. Pues como no ofrece a la voluntad, ávida siempre de desear y adquirir, objeto alguno favorable ni desfavorable, no queda más que el estado de contemplación pura, y el que no sea capaz de elevarse a ella sólo sentirá vacío y aburrimiento. La aptitud para soportar y amar la soledad es una medida de nuestro valor intelectual. El paraje descrito nos proporciona, pues, un ejemplo de sublimidad en grado inferior, en cuanto en ella el estado de conocimiento puro, con su calma y suficiencia, evoca como contraste el recuerdo de una voluntad agitada y miserable.


Fot. livaniana

jueves, 10 de mayo de 2018

No temer la miseria


Vivía en el sexto, alejado de los apartamentos. No cantaba, no me reía, por educación, porque no trabajo. Un hombre como yo, que no trabaja, que no quiere trabajar, siempre será odiado. Yo era, en aquella casa de obreros, el loco, cuando en el fondo, todos hubieran querido serlo. Yo era el único que se privaba de carne, de cine, de ropa, a cambio de ser libre. Yo era el único que, sin pretenderlo, recordaba todos los días a la gente su condición de miserable. No me han perdonado ser libre y no temer la miseria.

Emmanuel Bove
Mis amigos
Ed. Pre-Textos, 2003
Trad. Manuel Arranz Lázaro

Fot. Albarrán Cabrera
The Mouth of Krishna 515

domingo, 6 de mayo de 2018

Aislado


La libertad es la posibilidad de mantenerse aislado. Eres libre si puedes apartarte de los hombres, sin que te obligue a recurrir a ellos la falta de dinero, o la necesidad gregaria, o el amor, o la gloria, o la curiosidad, cosas que ni del silencio ni de la soledad pueden alimentarse. Si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo. Puedes poseer todas las grandezas del espíritu, todas las del alma: serás un esclavo noble, o un siervo inteligente, pero no serás libre. (...) Ay de ti si, habiendo nacido libre, capaz de bastarte a ti mismo y vivir apartado, la penuria te fuerza a convivir. Esa sí es tu tragedia, la que arrastras contigo.
Nacer libre es la mayor grandeza del hombre, lo que hace al humilde ermitaño superior a los reyes y a los mismos dioses, que a sí mismos se bastan por la fuerza, y no por el desprecio de la fuerza.

Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo


viernes, 13 de abril de 2018

Indestructible


El arte de Giacometti no es entonces un arte social que establece entre los objetos un vínculo social - el hombre y sus secreciones - ; sino que sería más bien un arte de pordioseros superiores, y tan puros que el vínculo entre ellos sería el reconocimiento de la soledad de cada ser y de cada cosa. "Estoy solo", parece decir el objeto, "presa entonces de una necesidad contra la que nada puedo. Si no soy más que lo que soy, soy indestructible. Siendo lo que soy, sin reservas, mi soledad conoce la de todos ustedes".

Jean Genet 
El atelier de Alberto Giacometti
Ed. Proa Publicaciones
Trad. Jaime Arrambide

Fot. Herbert Matter
Giacometti Tired 

sábado, 24 de marzo de 2018

Cuerpo


Donde el ensoñado y el soñado
van por un solo camino
se levanta un cuerpo

Por ese adentro de mujeres que hablan
de pasadas contiendas en las que no estuvimos
otro cuerpo se abre

y todo aquello que los cuerpos forman
es en la sombra
un brillo solitario.

viernes, 9 de marzo de 2018

Se respira


En este espacio se respira, por fin.
Se cierra la boca. Se escribe. Se está solo. Se es uno mismo. Se respira.

Pascal Quignard
Sobre la idea de una comunidad de solitarios
Ed. Pre-Textos, 2018
Trad. Adalber Salas

Fotograma de Chanson d’Armor (Jean Epstein, 1934)

jueves, 1 de marzo de 2018

It's me


El hombre tiene necesidad de soledad, y también de comunicación; pero la comunicación turba la soledad; hacerlas convivir sin encuentros es el presupuesto de la felicidad.

Juan Rodolfo Wilcock
El estereoscopio de los solitarios
Ed. EDHASA, 2000
Trad. Guillermo Piro

miércoles, 28 de febrero de 2018

Solitarios


La palabra "solitario", en el sentido que le daban los jansenistas, es al final tan bella como enigmática.
"Solitarios" designaba a los hombres de la sociedad civil, aristócratas o burgueses ricos, que optaban por las costumbres de los conventos (sus abstinencias, sus silencios, sus austeridades, sus vigilias, sus tareas, sus lecturas), pero que se negaban a atarse a ellos a través de los votos. Eran Consejeros de Estado, médicos, abogados, profesores, oficiales, grandes señores. Abandonaban la corte para franquear veinte kilómetros y encontrarse en un bosque. Podaban. Saneaban las pequeñas huertas siempre encharcadas que bordeaban la orilla y corroían el basamento de la capilla. Edificaron sus pequeñas casas al otro lado del muro, al margen del monasterio donde estaban retiradas las mujeres que admiraban, las muchachas cuya reclusión les pesaba, las hermanas a las que amaban. No renunciaron al uso de la cortesía mundana. Utilizaban la palabra "señor" para hablar entre sí e incluso para dirigirse a los niños a los que instruían. (...) No se conducían bajo ninguna regla exterior, no obedecían a nadie, celosos solamente de su retiro del mundo, grandes caseros -grandes habilitadores, drenadores de ciénagas- de su retiro salvaje, grandes jardineros de su silencio. Estudiaban. No tuteaban a nadie.

Pascal Quignard
Sobre la idea de una comunidad de solitarios
Ed. Pre-Textos, 2018
Trad. Adalber Salas

Fot. Roman Vishniac
Cracow. Poland. 1937

jueves, 22 de febrero de 2018

Amo la soledad


Amo la soledad, los caballos sin freno, sin bridas, sin riendas, sin sillas, sin herraduras. Amo su cuerpo magnífico. Amo el agua que pasa y donde uno se sumerge y de donde uno sale desnudo y nuevo como el primer día en que uno empieza a descubrir que siempre se está naciendo.

Pascal Quignard
Las lágrimas
Ed. El cuenco de plata, 2017
Trad. Silvio Mattoni

Fot. Andrea Torres

martes, 13 de febrero de 2018

viernes, 2 de febrero de 2018

El oleaje


El oleaje... la perfección de aquel movimiento oscilatorio formulaba promesas que la irrepetible unicidad de cada ola en sí condenaba a no ser mantenidas. No había manera de detener aquella continua alternancia de creación y destrucción.
(...)
Suspendida sobre la última cornisa del mundo, a un paso del fin del mar, la posada Almayer dejaba que la oscuridad, una noche más, enmudeciera poco a poco los colores de sus muros, y de la tierra toda y del océano entero. Parecía -allí, tan solitaria- como olvidada.
Así era la posada Almayer. Tenía esa belleza de la que sólo los vencidos son capaces. Y la limpidez de las cosas débiles. Y la soledad, perfecta, de lo que se ha perdido.

Alessandro Baricco
Océano mar
Ed. Anagrama
Trad. Xavier González

Fot. Estonian Northern Shore in Pasdiski

miércoles, 24 de enero de 2018

Una comunidad de solitarios


Se lee solo, de soledad en soledad, con un otro que no está ahí.

Ese otro que no está ahí no responde y, sin embargo, responde.

No toma la palabra y, sin embargo, una particular voz silenciosa, tan singular, se eleva de entre las líneas que cubren las páginas de los libros, sin sonar.

Todos aquellos que leen están solos en el mundo con su único ejemplar. Forman la comunidad misteriosa de los lectores.

Es una compañía de solitarios, como se dice de los jabalíes bajo la sombra tupida de los árboles.

Pascal Quignard
Sobre la idea de una comunidad de solitarios
Ed. Pre-Textos, 2018
Trad. Adalber Salas

miércoles, 17 de enero de 2018

Soledades


Los sentimientos y observaciones  del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello, la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.

Thomas Mann
La muerte en Venecia
Ed. Edhasa
Trad. Juan José del Solar

Fot. Víctor M. Alonso

jueves, 11 de enero de 2018

Propósito


Desde hace mucho tiempo no he buscado el propósito de mi deambular porque sé que, donde sea que vaya, solo me esperan esta ausencia y esta soledad.

Valérie Valère
Deja que la lluvia llueva en tus ojos

Fot. Tomio Seike