Mostrando entradas con la etiqueta Louise Bourgeois. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Louise Bourgeois. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de agosto de 2018

Una astilla


Extrañas bodas de la tierra y el corazón, bajo el signo y el impulso de la mar soberana. Pues aquí, en la isla, el cerco que corría el riesgo de trabarnos la imaginación la exacerba antes bien y la acomete, yeguas marinas. Y concluye entonces la maniobra y el hombre cae y besa el suelo. Las olas encendidas lo aturden, el aire fermenta y lo alza en vilo, pero la tierra está en él como un sufrimiento imborrable. Se ha nutrido de las aguas de lo insólito y ha torturado su risa. Cerrado, sitiado, ardientemente deseoso de imaginar el resto a su imagen, debe abrir, debe abrirse, ver otra cosa, ver al otro. Después de eso, tras cada rictus hay un amanecer. De uno a otro horizonte, lo sustenta tan fuego hondo de su voz ebria. Para nada necesita paseos, exaltaciones, hogueras de los crepúsculos. Es un fuego tan secreto e íntimo, tan conocido. Prende un huerto de frutales, frutas incendiadas del encono o de la suavidad, por turnos: así nace el poema. La isla es una astilla en un rayo, que el árbol lleva doquier en sí.

Édouard Glissant
Sol De La Conciencia
El Cobre ediciones, 2004
Trad. María Teresa Gallego Urrutia

Dib. Louise Bourgeois
The Insomnia Drawings, Throbbing Pulse (1944)


viernes, 4 de agosto de 2017

Sobre las celdas


En esta celda, las manos están crispadas con fuerza por el dolor, están hechas de piedra. El dolor, como la piedra, es indestructible. Proviene de la rabia de no entender, de no saber cómo aprender. Existe una resistencia interior que me impide aprender, que me impide entender. La resistencia en sí es inconsciente y mi incapacidad de progresar me lleva a un estado de rabia. Confundes el mundo de las emociones, que sigue su lógica personal, con el del intelecto, que sigue una lógica universal. Esta confusión te enfurece. Es claro como el agua.
Yo creo que la rabia por comprender proviene de un hecho: no hacemos las preguntas adecuadas. Jamás hallarás la respuesta correcta si no haces la pregunta correcta. Es como intentar abrir una puerta con una llave equivocada. La llave funciona correctamente y la puerta también. Las respuestas a algunas preguntas son demasiado dolorosas. Y hay preguntas que no estamos dispuestos a hacer. Y otras son imposibles de responder.
(…) Así pues, sufrimos la rabia de no saber cómo estar a la altura de nuestro destino. Es el dolor de no saber cómo hacerte querer. Este dolor jamás desaparece y uno no sabe que hacer al respecto.
El perfume es lo contrario. Es la evanesciencia del placer, el placer efímero del sentido del olfato. No se puede asir; es tan sutil que ni siquiera se puede tocar. No se oye, ni se ve, ni se saborea. Cada uno de los cinco sentidos nos abre la puerta a cinco mundos totalmente diferentes. Son irremplazables . Y sin embargo el sentido del olfato tiene un gran poder evocador y curativo.

Louise Bourgeois
Sobre las celdas

Fot. Louise Bourgeois
Cell II (1991)
Collection of the Carnegie Museum, Pittsburgh

viernes, 21 de julio de 2017

La celda


III
La Celda con la figura arco de la histeria trata sobre el dolor emocional y psicológico. Aquí, el arco de la historia, placer y dolor se funden en un estado de felicidad. El arco de ella -la escalada de la tensión y su liberación- es sexual. Es un sustituto del orgasmo sin acceso al sexo. Ella crea su propio mundo y es muy feliz. En ningún lugar está escrito que una persona en tal estado sufra. Ella funciona en una celda fabricada por sí misma dónde las reglas de la felicidad y la tensión nos son desconocidas al resto.
La tabla de planchar representa el alisamiento de las arrugas, la disminución de la tensión camino del sueño. Está el gran sueño, que es la muerte, y el pequeño sueño que sigue al orgasmo.

Louise Bourgeois
Sobre las Celdas

Fot. Celda (Arco de histeria), 1992-93
Louise Bourgeois

martes, 16 de agosto de 2016

Olvidas y perdonas


Cuenta tu propia historia y serás interesante.

Necesito mis recuerdos. Son mis documentos, tienes que contar tu historia, y tienes que olvidarla. Olvidas y perdonas. Eso te libera.


martes, 19 de abril de 2016

Gesto de amor


El movimiento repetitivo de una línea, la caricia de un objeto, lamerse las heridas, el ir y venir de una lanzadera, la interminable repetición de las olas, mecer a una persona para que se duerma, lavar a alguien que quieres, un infinito gesto de amor.

Louise Bourgeois  Apuntes, 1988


Fot. Christopher Burke, 
Louise Bourgeois, 10 AM Is When You Come to Me
© The Easton Foundation/BUS 2015. 

sábado, 9 de enero de 2016

Aparte


(…) Pensé que encontraría trabajo en una gasolinera poniendo a los coches aceite y gasolina. Pero la verdad es que no me importaba qué clase de trabajo fuera con tal de que nadie me conociera y yo no conociera a nadie. Lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo y así no tendría que hablar. Si querían decirme algo, tendrían que escribirlo en un papelito y enseñármelo. Al final se hartarían y ya no tendría que hablar el resto de mi vida. Pensarían que era un pobre hombre y me dejarían en paz. Yo les llenaría los depósitos de gasolina, ellos me pagarían, y con el dinero me construiría una cabaña en algún sitio y pasaría allí el resto de mi vida. La levantaría cerca del bosque, pero no entre los árboles, porque quería ver el sol todo el tiempo. Me haría la comida, y luego, si me daba la gana de casarme, conocería a una chica guapísima que sería también sordomuda y nos casaríamos. Vendría a vivir a la cabaña conmigo y si quería decirme algo tendría que escribirlo como todo el mundo. Si llegábamos a tener hijos, los esconderíamos en alguna parte. Compraríamos un montón de libros y les enseñaríamos a leer y escribir nosotros solos.

J. D. Salinger,
El guardián entre el centeno
Ed. Alianza, 2010
Trad. Carmen Criado Fernández

Ilustración: Louise Bourgeois