jueves, 6 de diciembre de 2007

Deseo y mirada




Para verte como yo quería había que empezar por cerrar los ojos.

Julio Cortázar

Sólo al borde del acto sexual, cuando han caído ya los principales obstáculos, se vuelve lánguida la mirada y favorece la actitud de abandono: los ojos permanecen justo lo bastante abiertos como para sugerir un acto que los haga cerrarse en beneficio del goce (...) los ojos tratan de expresar que uno esta dispuesto a prescindir de todo acto defensivo u ofensivo, y para ello la mirada se desvanece, se relaja, dispuesta a renunciar a su función habitual.

François Duyckaerts
La formación del vínculo sexual

Fot: Isabel Reitemeyer

Como agua


Al preparar el mole, Tita supo en carne propia por qué el contacto con el fuego altera los elementos... por qué un pedazo de masa se convierte en tortilla, por qué un pecho, sin haber pasado por el fuego del amor es un pecho inerte, una bola de masa sin ninguna utilidad. En sólo unos instantes, Pedro había transformado los pechos de Tita, de castos a voluptuosos sin necesidad de tocarlos.

Laura Esquivel
Como agua para chocolate

Fot. Monika Ekiert Jezusek

miércoles, 5 de diciembre de 2007

martes, 4 de diciembre de 2007

Viví para contarte


Durante muchos años viví para contarte lo que vivía y cada acción o pensamiento se iba transformando, en el momento mismo en que sucedía, en las palabras con que te lo iba a describir, como si incluirte así, aunque fuera como oyente, en mi historia, hiciera de todo azar y confusión un orden coherente, le diera un sentido al caos de la realidad.

Ana María Shua
La muerte como efecto secundario.

Fot. Marcel Mariën

lunes, 3 de diciembre de 2007

Sueño


Avanzaba por un largo, angosto, caluroso y oscuro pasillo. No podía ver desde dónde ni cómo por doquier emergían manos, suaves y ásperas manos, nervudas y blandas manos que, de manera impredecible, la alcanzaban, o se topaba con ellas, no sabría decirlo, generando una sensación de insolente y repulsiva intrusión a la vez que, sin quererlo, creaban un ardor voluptuoso sobre su piel expuesta y desprotegida que recorría todo el cuerpo, provocando una aceleración en su pulso y entrecortando su respiración, cada vez más dificultosa, lo que hacía cada vez más difícil avanzar por un suelo resbaladizo que parecía sembrado por húmedas, calientes y viscosas lenguas que, sin pausa alguna, lamían a destajo sus pies y hasta alguna subía por sus piernas como una babosa trepadora, para volver a caer al suelo formando un amasijo junto a las demás. Ella temía aplastar esas lenguas resbaladizas y todavía temía más que de pronto se abriera el suelo bajo sus pies y la engullieran, pero no podía detener el avance hacia lo que parecía una puerta entornada de donde salía un tenue reflejo púrpura así como unos sonidos ¿eran voces? extraños, susurrantes, que no podía entender, pero que la atraían irremediablemente.

Fot. Francesca Woodman

domingo, 2 de diciembre de 2007

Herida



La gente herida es peligrosa... porque sabe que puede sobrevivir.

De la película "Herida", de Louis Malle

Fot: Reinhard-Otto


sábado, 1 de diciembre de 2007

Pescando redes





Si me dejases recomenzar desde el principio, pensé, si pudiese borrar las cosas imperfectas de nuestra historia y diseñarla de nuevo, te compraría un anillo de coral y el cartel de tu signo, y comería, lo juro, de lunes a viernes contigo, repartiendo la chuleta y el periódico deportivo, transido de amor, aturdido por las complicaciones de los cubiertos. Estoy casi seguro de que te ayudaría a levantar la mesa, a lavar la vajilla y a guardar los platos y los tenedores en el armario, estoy casi seguro de que metería la servilleta enrollada en el aro y aprendería ganchillo para impregnarme de la inmensa soledad de las casadas, pescando redes con una agujita de anzuelo.


António Lobo Antunes
Tratado de las pasiones del alma

Fot. Aassmaa Akhannouch