lunes, 8 de diciembre de 2014

Claroscuro


Apaga estos ojos míos: no dejaré de verte,
si me tapas los oídos podré igualmente oírte,
y podré sin pies ir hacia ti
y sin boca podré aún conjurarte.
Quítame los brazos y te cogeré
con mi corazón como si fuera una mano;
párame el corazón, latirá el cerebro;
y si a mi cerebro prendes fuego,
entonces te llevaré en mi sangre.

Rainer Maria Rilke
El Libro de Horas

Fot: René Groebli


sábado, 6 de diciembre de 2014

Sin tí tu lo

Cuando te olvides de mi nombre,
cuando mi cuerpo sea sólo una sombra
borrándose entre las húmedas paredes de aquel cuarto.
Cuando ya no te llegue el eco de mi voz
ni el resonar cordial de mis palabras,
entonces, te pido que recuerdes que una tarde,
unas horas, fuimos juntos felices y fue hermoso vivir.

Juan Luis Panero
Lo que queda después de los violines




Fue hermoso vivir.
Y no fue una tarde, o unas horas. Fueron muchas. Mañanas, tardes, noches, madrugadas, atardeceres. mediodías y horas sin nombre.
A mi memoria acuden imágenes de olas rompiendo con fuerza, espuma blanca y ronco sonido. También silencio en la cumbre, Mar de nubes. De Galicia a Normandía, pasando por León, Cantabria, Navarra, Salamanca, Ripoll, Poblet o Candelaria. Aeropuertos, ferrys, terraza, cocina, pasillo y cama. 

Fue hermoso vivir.
Lo fue.
Sí.

Y ahora, que mi futuro es cero, me aferro a esos recuerdos del pasado que fue para darle un sentido a ese latir que no quiere cesar en mis sienes, en mi noche a las 16.29 de la tarde. Blogspot y Spotify. Como si estuviera vivo. Como si ese pasado pudiera llegar a ser futuro. Acudir al recuerdo es la única manera que tengo a mi alcance para no rendirme.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Heridas

Amor, amor
que está herido.
Herido de amor huido;
herido,
muerto de amor.
Decid a todos que ha sido
el ruiseñor.
Bisturí de cuatro filos,
garganta rota y olvido.
Cógeme la mano, amor,
que vengo muy mal herido,
herido de amor huido,
¡herido!
¡muerto de amor!

Herido de amor, Federico García Lorca


Joan Baez, Llegó con tres heridas
Poema de Miguel Hernández

jueves, 4 de diciembre de 2014

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Circunstancial

Los complementos circunstanciales son: de tiempo, modo, lugar, causa, finalidad, compañía, instrumento, material y cantidad.

Yo soy yo y mis circunstancias. Tú eres tú y tus circunstancias.

Cuando alguien acepta o quiere a alguien, pues, acepta y quiere (o debería) a ese alguien con sus circunstancias de tiempo, modo, lugar, causa, finalidad, compañía, instrumento, material o cantidad.

Yo, con la excusa de las circunstancias, he ido procrastinando desde hace veinte años. Se dice rápido. Veinte años. La condena más larga en la mayoría de sistemas penales.

Entiendo que se pierda, por mero agotamiento, la paciencia. Yo el primero. No hay tiempo que perder. Y yo ya lo he perdido todo. También el tiempo. El mío y el tuyo. Sigo en el punto de partida. A veces llego a media carrera, pero me entra el ¿vértigo? al pensar que voy a llegar y me las arreglo para volver a ese punto de partida, o unos metros por detrás. Una y otra vez. Me siento inútil, torpe, ineficaz, inexperto, inepto, incompetente, irresponsable, negado, bruto, incapaz, obtuso, lerdo, aturdido, nulo, inhábil, chapucero, tonto, desmañado, inoperante, tosco, inservible, inmaduro, holgazán, ocioso, zanguango, chambón, agarrotado, desastroso, obtuso... Sin remedio.

Y me las daba de listo. Impostor.

Filológico

Filología, del griego φιλολογία, amor o interés por las palabras.

Hoy, al leer una crónica sobre los desastres producidos por las copiosas lluvias caídas últimamente, me he dado cuenta de una curiosidad filológica: lo que en castellano llamamos "empapado", en catalán es "amarat", cuya traducción literal al castellano sería "enmadrado".... ¿?... bueno.... dentro del propio castellano está aquello del matrimonio y el patrimonio, que también tiene su cosa....