Mostrando entradas con la etiqueta Charles Simic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Charles Simic. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de junio de 2018

Escribir, recordar


Escribir ayuda a recordar. La lógica de la cronología obliga a pensar en lo que viene después. Pero también entra en juego la lógica de la imaginación. Una imagen genera otra que no tiene nada que ver con ella –o que, quizá tiene mucho que ver, aunque no lo parezca–.

Charles Simic
Una mosca en la sopa
Ed.  Vaso Roto Ediciones, 2010
Trad. Jaime Blasco

Fot. Rodney Smith

lunes, 9 de abril de 2018

Ligero


-Ligero (como “liviano”, aunque en inglés, light es también “luz”) es como llamaría aquello que se suele buscar con la poesía. Como la liviandad del tocar. Es esa cualidad en apariencia sin esfuerzo alguno, aérea la que esperamos de un poema lírico y raramente conseguimos.

Charles Simic
Conversaciones con Michael Hulse

Vid. Franz SchubertKupelwieser Waltz
Piano: Salome Jordania

Ligero


-Ligero (como “liviano”, aunque en inglés, light es también “luz”) es como llamaría aquello que se suele buscar con la poesía. Como la liviandad del tocar. Es esa cualidad en apariencia sin esfuerzo alguno, aérea, la que esperamos de un poema lírico, y raramente conseguimos.

Charles Simic
Conversaciones con Michael Hulse

Vid. Franz SchubertKupelwieser Waltz
Piano: Salome Jordania

martes, 13 de febrero de 2018

Piedra


Meterme en una piedra
ese sería mi camino.

Deja que otro se convierta en una paloma
o que rechine con el diente de un tigre.

Soy feliz de ser una piedra.

Por fuera la piedra es una adivinanza:
nadie sabe cómo resolverla.

Sin embargo dentro, debe ser fresca y silenciosa
aunque una vaca la pise con toda su fuerza,
aunque un niño la arroje a un río;
la piedra se hunde, lenta, imperturbablemente
hacia el fondo del río
donde los peces vienen a llamar en ella
y escuchan.

He visto salir chispas
cuando dos piedras se frotan,
así, quizás, dentro no esté oscuro después de todo;
quizás haya una luna que brilla
desde alguna parte, como detrás de una colina,
suficiente luz para descifrar
los extraños escritos, el mapa de estrellas
en las paredes interiores.

Piedra


Piedra


Meterme en una piedra
ese sería mi camino.

Deja que otro se convierta en una paloma
o que rechine con el diente de un tigre.

Soy feliz de ser una piedra.

Por fuera la piedra es una adivinanza:
nadie sabe cómo resolverla.

Sin embargo dentro, debe ser fresca y silenciosa
aunque una vaca la pise con toda su fuerza,
aunque un niño la arroje a un río;
la piedra se hunde, lenta, imperturbablemente
hacia el fondo del río
donde los peces vienen a llamar en ella
y escuchan.

He visto salir chispas
cuando dos piedras se frotan,
así, quizás, dentro no esté oscuro después de todo;
quizás haya una luna que brilla
desde alguna parte, como detrás de una colina,
suficiente luz para descifrar
los extraños escritos, el mapa de estrellas
en las paredes interiores.

Piedra


viernes, 19 de enero de 2018

Ángel de la guarda


Mi ángel de la guarda tiene miedo a la oscuridad. Finge que no, me hace ir delante, me dice que en un momento estará conmigo. Casi enseguida no puedo ver nada. «Éste debe de ser el rincón más oscuro del cielo», alguien me susurra a la espalda. Resulta que el ángel de la guarda de ella también ha fallado. «Es un atropello», le digo a ella. «El asqueroso cobardica nos ha dejado solos», susurra ella. Y por supuesto,  por lo que sabemos, yo podría tener ya cien años, y ella ser sólo una chiquilla con gafas que tiene sueño.

Charles Simic
El mundo no se acaba
Ed. Vaso Roto, 2013

Fot. Mercedes Werner
Moon, Girona 2017

martes, 16 de enero de 2018

Hotel Insomnio


Estaba a gusto en mi agujero.
La ventana daba a una pared de ladrillos.
En el cuarto de al lado había un piano.
De vez en cuando
un anciano inválido
venía a tocar My Blue Heaven.
Pero, en fin, por lo general
era un sitio tranquilo.
Había arañas
en todas las habitaciones,
y moscas atrapadas
en los hilos del humo y la vigilia,
y el aire era tan denso
que no podía verme en el espejo.
A las cinco de la mañana
se oía el ruido de unos pies descalzos.
Era el gitano de la esquina.
el adivino,
que se levantaba a mear
después de una noche de amor.
Una vez oí, incluso,
el sollozo de un niño.
Estaba al otro lado,
tan cerca que pensé,
por un instante,
que era yo el que lloraba.

Hotel Insomnio


viernes, 1 de diciembre de 2017

Huérfanos de la soledad


HUÉRFANOS DE LA SOLEDAD

Una noche caminábamos tú y yo juntos.

La luna era tan brillante
que podíamos ver la senda entre los árboles.

Luego las nubes la escondieron
y tuvimos que tantear el camino
hasta que sentimos la arena bajo los pies desnudos
y escuchamos el rumor de las olas.

¿Recuerdas que me dijiste:
“Todo, fuera de este momento, es mentira”?

Nos desnudábamos en la oscuridad
al borde del agua
cuando arranqué el reloj de mi muñeca
y sin ser visto ni decir
nada, lo arrojé al mar.

Versión de Martín López Vega

#389 Kamaiso, 1999

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Tocar al Otro


Uno escribe porque ha sido tocado por el anhelo de, y la desesperación de no poder, tocar al Otro.

Charles Simic
El monstruo ama su laberinto
Ed. Vaso Roto, 2015
Trad. Jordi Doce

Pint. Jarek Puczel
Entangled

lunes, 13 de noviembre de 2017

Sueños


LA VERDAD DE LA POESÍA

Un juguete es una trampa para soñadores. Un verdadero juguete es un objeto poético.
Hay una escultura temprana de Giacometti llamada Palacio a las 4 A.M. (1932). No consta sino de unos cuantos palitos acomodados sobre un andamiaje limpio; el título la vuelve más fantasmagórica e inolvidable. Giacometti decía que era la casa soñada, para él y la mujer que amaba.
Un niño conoce tales sueños. Sueños donde los objetos se renombran y a los cuales se inviste de vidas imaginarias. Un guijarro se convierte en ser humano. Dos palitos apoyados uno contra otro forman una casa. En ese mundo se juega a ser otro.
Eso es lo que busca Cornell, también. Cómo construir un vehículo para el ensueño, un objeto que enriquezca la imaginación del espectador y lo acompañe siempre.

Charles Simic
de "Alquimia de Tendajón, El arte de Joseph Cornell "
Trad. Elisa Ramírez

Fot. Alberto Giacometti
"Palacio a las cuatro de la mañana"

jueves, 19 de octubre de 2017

Silencio


MUCHOS CEROS

El maestro está parado, mudo, ante una clase
De niños pálidos, herméticos.
El pizarrón detrás de él, tan negro como el cielo
A años luz de la tierra.

Es el silencio lo que ama el maestro,
El sabor de lo infinito en él.
Las estrellas como marcas de dientes en los lápices de los niños.
Escúchenlo, dice feliz.

de "Hotel insomnio"
Trad. María Negroni y Federico Barea.

lunes, 28 de agosto de 2017

Temor


El temor pasa de hombre a hombre
sin saberlo,
como una hoja pasa su temblor
a otra.

De repente todo el árbol tiembla
y no hay ni rastro de viento.

Temor
(antología de poesía breve en inglés)
Traducción de Hilario Barrero
La Isla de Siltolá, 2011

Orchestration in Light, 1937

domingo, 7 de mayo de 2017

Ligero



-Ligero' (como "liviano", aunque en inglés, light es también "luz") es como llamaría aquello que se suele buscar con la poesía. Como la liviandad del tocar. Es esa cualidad en apariencia sin esfuerzo alguno, aérea, la que esperamos de un poema lírico y raramente conseguimos.

Charles Simic
Conversaciones con Michael Hulse

sábado, 1 de abril de 2017

Páginas sueltas


Un niño encontró sus páginas sueltas 
En un calle bulliciosa 
Y dejó de botar su balón 
Para correr tras ellas. 

Se le volaron de las manos 
Como mariposas. 
Sólo alcanzó a vislumbrar 
Unos pocos nombres, una fecha. 

En las afueras el viento se las llevó 
Hasta el vertedero de neumáticos 
Y el rio gris, 

Donde ahogan crías de gato 
Y por el que pasa el barco 
Llamado Victoria 
Desde el que un manco saluda.

Mil novecientos treinta y ocho

Fot. Heidi Kirkpatrick

martes, 13 de diciembre de 2016

Consejo


El mundo fluye sobre lo inútil

Olas nacidas para repetirse a sí mismas,
balbuciendo eternas excusas
a las gaviotas que recorren la costa.
O tú, viento racheado, molestando a esos pinos
con tu oratoria salvaje.

Incluso tú, oscuridad que llegas,
y tú, arbusto seco rodando
a través de un pueblo fantasma
con la chinche que sólo vive un día
sobre una cortina rota
y un cielo lleno de nubes blancas.

Una foto rasgada tras otra
cuyas partes no encajan –¿y por qué
habrían de hacerlo, lúgubres rumores,
con todo vuestro aderezo de estupidez?–.
Siempre que acudí al mar y al cielo
en busca de consejo, esto es lo que obtuve.

Mi séquito silencioso
Ed. Vaso Roto Ediciones, 2014
Trad. Antonio Albors

Fot. Jock Sturges

martes, 22 de noviembre de 2016

Consejo


El mundo fluye sobre lo inútil

Olas nacidas para repetirse a sí mismas,
balbuciendo eternas excusas
a las gaviotas que recorren la costa.
O tú, viento racheado, molestando a esos pinos
con tu oratoria salvaje.

Incluso tú, oscuridad que llegas,
y tú, arbusto seco rodando
a través de un pueblo fantasma
con la chinche que sólo vive un día
sobre una cortina rota
y un cielo lleno de nubes blancas.

Una foto rasgada tras otra
cuyas partes no encajan –¿y por qué
habrían de hacerlo, lúgubres rumores,
con todo vuestro aderezo de estupidez?–.
Siempre que acudí al mar y al cielo
en busca de consejo, esto es lo que obtuve.

Mi séquito silencioso
Ed. Vaso Roto Ediciones, 2014
Trad. Antonio Albors

Fot. Jock Sturges

lunes, 3 de octubre de 2016

Un viajero ártico


Un viajero ártico con una habitación por cruzar.
Una gran habitación blanca, impoluta y
espectralmente brillante a la luz de la mañana.
Ruidos lejanos de cocina... Si tan sólo pudiera
tomar aspecto de un extraño que llega a pie
a una región remota y aislada por la nieve,
bajo un cielo azul tan vacío como deslumbrante.
El cuarto era tranquilo.
Podía sentir las agujas y alfileres de su nuevo traje negro 
mientras esperaba a la costurera ártica,
el cero en la punta de su lengua.

El mundo no se acaba

Ed.Vaso Roto Ediciones
Versión de Jordi Doce

Habitat for two people
Centre Georges Pompidou, París

viernes, 15 de julio de 2016

Mi agujero

Dario Barbani


Estaba a gusto en mi agujero.
La ventana daba a una pared de ladrillos.
En el cuarto de al lado había un piano.
De vez en cuando
un anciano inválido
venía a tocar My Blue Heaven.
Pero, en fin, por lo general
era un sitio tranquilo.
Había arañas
en todas las habitaciones,
y moscas atrapadas
en los hilos del humo y la vigilia,
y el aire era tan denso
que no podía verme en el espejo.
A las cinco de la mañana
se oía el ruido de unos pies descalzos.
Era el gitano de la esquina.
el adivino,
que se levantaba a mear
después de una noche de amor.
Una vez oí, incluso,
el sollozo de un niño.
Estaba al otro lado,
tan cerca que pensé,
por un instante,
que era yo el que lloraba.

Charles Simic, Hotel Insomnio


This Is A Re-Cut Of Duo-Art Player Piano Word Roll # 713438 "My Blue Heaven" 
Fox-trot, Arr. and Played by Pauline Alpert.