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sábado, 16 de noviembre de 2019

En minúscula


Mientras jugaba en la arena, Rie se me acercaba con regularidad para que le sacudiera la mano, cada dos o tres minutos. Aquella regularidad provocó en mí un sentimiento de crueldad que no era desagradable. Contenía incluso una especie de secreta sensación placentera. Últimamente me embargaba a menudo esa clase de «sentimiento de crueldad» [...] que tenía oculto en mis entrañas. Era un vago dolor que me provocaba, que me acariciaba apaciblemente en el interior del pecho, como si me consolara. 
Aquel llanto violento, como si se hubiera roto algo dentro de su cuerpo, satisfacía mi "sentimiento de crueldad". Deseaba fervientemente que llorara más. Ser la única en saborear ese llanto y el hecho de que no hubiera nadie para abrazarla o consolarla y que además fuera un bebé incapaz de expresarse, hizo sentirme aún mejor.
Deseaba lamer lentamente aquellas lágrimas. Agrandar las heridas y, con mi lengua, rozar allá donde el corazón humano es más frágil y supura.

Yoko Ogawa
La piscina
Ed. Funambulista, 2012
Trad. Héctor Jiménez Ferrer

Fot. Saul Leiter


viernes, 8 de junio de 2018

El flash del placer


Es el flash del placer mismo el que borra el placer deslumbrándolo. Además de la escena originaria, no hay placer que no se consuma en lo invisible. El instante del placer extrae de la visibilidad la escena que ha ocurrido. La fascinación es el estupefaciente de los estupefacientes. Ciega.
De ahí el estupor que ocasiona en los rostros que desean.

Pascal Quignard
El sexo y el espanto
Ed. Minúscula, 2005
Trad. Ana Becciú

Fot. Saul Leiter

jueves, 16 de noviembre de 2017

y otra...


Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo "collage" en el agua,
no es el mejor momento para hablarte,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.

-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra
y otra...-


viernes, 15 de septiembre de 2017

Septiembre


-Entre los meses intermedios, cuál prefiere, ¿abril o septiembre?
-Septiembre. Es más femenino, más discreto, más misterioso. Parece una primavera vista en sueños. Todas las plantas, al perder lentamente su fuerza, pierden también algo de su realidad. Mire el mar, allí abajo. ¿No da la impresión de ser una atmósfera más que una masa de agua? Nunca como en septiembre, la unión del cielo y del mar es tan mística y profunda.

Gabriele D'Annunzio
El placer
Ed. Cátedra, 1991
Ed. y trad. Rosario Scrimeri

Foto: Edward Steichen

lunes, 17 de julio de 2017

Dos seres con una cabeza


[Sócrates] ¡Qué cosa más extraña, amigos, parece eso que los hombres llaman placer! ¡Cuán sorprendentemente está unido a lo que semeja su contrario: el dolor! Los dos a la vez no quieren presentarse en el hombre, pero si se persigue al uno y se le coge, casi siempre queda uno obligado a coger también al otro, como si fueran dos seres ligados a una única cabeza.

Platón
Fedón
Ed. Alianza, 2004
Trad. Luis Gil Fernández

Fot. Adriana Petit

martes, 14 de junio de 2016

Por culpa de un cuerpo


Ya que es necesario

En el lecho tu cuerpo se simplifica
Sexo líquido universo de licor
Atando ondas que son otros cuerpos
Enteros completos de la nuca al talón
Racimo ya sin piel racimo central
Racimo servil brillante de sangre
Entre las distintas partes de tu cuerpo
Dirigiendo la sombra ahuecando el calor
Labio extendido en el confín del lecho
Sin una esponja en que chupar la noche
Y sin sueño para imitar la muerte
Golpear a la mujer monstruo de pudor
Cautivar al hombre con mucha paciencia
Suavizar la mujer para extinguir al hombre
Disfrazar todo para reducir todo
Mejor soñar con estar solo y ciego
No tengo corazón más que mi frente rota.
A la tarde esperábamos tormenta
Estallaba cuando caía la noche
Las abejas saqueaban la colmena
Luego con manos trémulas torpes
Por costumbre encendíamos un fuego
La noche giraba en torno a su pupila
Decíamos te quiero para poder ver
Colorado el tiempo
La lengua en el tercer perfume
Se detenía en la frontera de cada boca
Como un moribundo al borde de su salvación
Jugar gozar ya no estaban enlazados
Subía del suelo un cuerpo a ras de tierra
El orden vencía y el deseo pesaba
Rama central no amaba más al viento
Por culpa de un cuerpo sordo
Por culpa de un cuerpo muerto
De un cuerpo injusto y demente.

Ya que es necesario

Fot: Nick Hudson

domingo, 8 de mayo de 2016

miércoles, 20 de abril de 2016

Violencias


La muerte está asociada a las lágrimas y a veces el deseo sexual a la risa. Pero la risa no es, en la medida en que parece serlo, lo contrario de las lágrimas: tanto el objeto de la risa como el de las lágrimas se vinculan a una especie de violencia que interrumpe el curso regular, el curso habitual de las cosas. Las lágrimas se vinculan habitualmente a acontecimientos inesperados, que nos desolan, pero por otra parte un resultado feliz e inesperado nos conmueve hasta tal punto que en ciertas oportunidades lloramos. Es evidente que el desorden sexual no nos produce lágrimas, pero siempre nos trastorna, a veces nos devasta y, una de dos: o nos hace reír o nos compromete en la violencia del abrazo.

George Bataille
Breve historia del erotismo
Ediciones Calden, Uruguay, 1970
Trad: Alberto Drazul

domingo, 6 de marzo de 2016

Lúcido, de Lucifer


Es un don y un castigo, está todo en la palabra: lúcido viene de Lucifer, el arcángel rebelde, el demonio; pero también se llama Lucifer el lucero del alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse. Lúcido viene de Lucifer y Lucifer viene de luz y de ferous, que quiere decir "el que tiene luz", el que trae la luz que permite la visión interior, el bien y el mal, todo junto; el placer y el dolor. La lucidez es dolor. El único placer que uno puede conocer, el único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez: el silencio de la comprensión, el silencio del mero estar. En esto se van los años, en esto se fue la bella alegría animal.

De la película “Lugares comunes” de Adolfo Aristarain,
basado en la novela “Renacimiento” de Lorenzo Aristarain

Fot. Patient of lunatic asylum . UK, 1840s

martes, 12 de enero de 2016

Arte y placer según Pessoa


El arte nos libra ilusoriamente de la sordidez de ser (…) El amor, el sueño, las drogas y sustancias tóxicas son formas elementales del arte, o mejor, de producir sus mismos efectos. Pero amor, sueño y drogas tienen cada uno de ellos su desilusión. El amor harta o desengaña. Del sueño se despierta, y mientras se durmió, no se vivió. Las drogas se pagan con la ruina del mismo físico al que sirvieron de estimulante. Pero en el arte no hay desilusión porque la ilusión se presupuso ya desde el principio. Del arte no existe un despertar, porque en él no dormimos, aunque hayamos soñado. En el arte no hay tributo o multa que pagar por haberlo disfrutado. El placer que el arte nos ofrece, como en cierta manera no es nuestro, no tenemos que pagarlo o arrepentirnos de él. Por arte se entiende todo lo que nos deleita sin ser nuestro: el rastro de unos pasos, la sonrisa que a alguien regalamos, el ocaso, el poema, el universo objetivo. Poseer es perder. Sentir sin poseer es guardar, porque es extraerle a una cosa su esencia.

Ed. Seix Barral, 2010
Edición y traducción de Ángel Crespo

Fot. Dave King  Collodion photography