El Apóstol nos dice que en el principio era la Palabra. No nos da garantía alguna sobre el final.
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sábado, 30 de junio de 2018
La Palabra
El Apóstol nos dice que en el principio era la Palabra. No nos da garantía alguna sobre el final.
lunes, 16 de abril de 2018
Hay que leer siempre lápiz en mano
Hay que leer siempre lápiz en mano. En efecto. Y lo repito: casi es posible definir al judío como aquel que siempre lee lápiz en mano porque está convencido de ser capaz de escribir un libro mejor que el que está leyendo. Es una de las grandes arrogancias culturales de mi pequeño y trágico pueblo.
Hay que tomar notas, hay que subrayar, hay que luchar contra el texto, escribiendo al margen: “¡Qué estupideces! ¡Vaya ideas!”. No hay nada tan fascinante como las notas marginales de los grandes escritores. Es un diálogo vivo. Erasmo dijo: “El que no tiene libros destrozados es que no los ha leído”.
George Steiner
Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler
Ed. Siruela, 2018
Trad. Julio Baquero
Fot. The Metamorphosis, Franz Kafka, 1915
First page annotations by Vladimir Nabokov
Hay que leer siempre lápiz en mano
Hay que leer siempre lápiz en mano. En efecto. Y lo repito: casi es posible definir al judío como aquel que siempre lee lápiz en mano porque está convencido de ser capaz de escribir un libro mejor que el que está leyendo. Es una de las grandes arrogancias culturales de mi pequeño y trágico pueblo.
Hay que tomar notas, hay que subrayar, hay que luchar contra el texto, escribiendo al margen: “¡Qué estupideces! ¡Vaya ideas!”. No hay nada tan fascinante como las notas marginales de los grandes escritores. Es un diálogo vivo. Erasmo dijo: “El que no tiene libros destrozados es que no los ha leído”.
George Steiner
Un largo sábado. Conversaciones con Laure Adler
Ed. Siruela, 2018
Trad. Julio Baquero
Fot. The Metamorphosis, Franz Kafka, 1915
First page annotations by Vladimir Nabokov
sábado, 10 de diciembre de 2016
Cuando el rayo habla, dice oscuridad
Múltiples mitologías y cosmologías atribuyen valores al relámpago. Las descargas son señales. Presagian y anuncian la inminencia de la tormenta. Sus formas dentadas pero gráficas exigen interpretación, un trazo mudo que a veces sugiere el de las inscripciones islámicas; una taquigrafía a la vez de cegadora claridad y de enigmático silencio (hasta el destello más feroz es mudo). El rayo parece más amenazante cuando no lo sigue un trueno: descargas de calor sobre un mar en sí demasiado calmo.
Pero hay más implicaciones. Tenemos que advertir la diferencia entre «hablar» y «decir». La expresión no garantiza significado. Toda forma y todo código, orgánico o construido, puede comunicar información, producir emoción. Pero esto no necesariamente implica claridad; no necesariamente asegura significado con su potencial y su rendición de paráfrasis y traducibilidad. En este aforismo el relámpago habla con claridad.
Las propuestas no expresadas no son algo místico. Pensemos en los intervalos que existen en la música; en los espacios en blanco fundamentales para algunos de los poemas o pinturas más decisivos de la modernidad. Poetas y filósofos, como Keats o Wittgenstein, aseguran que la esencia de su significado radica en lo no dicho.
Desde el inicio la filosofía griega lucha con la fértil paradoja de la negación. Asegurar que algo existe es también postular que quizá no exista. Pero la no existencia ¿es algo que se puede expresar o pensar? Magritte expresaría el postulado de una manera cáustica: «Esta no es una pipa». Para Martin Heidegger la nada, das Nicht, es el abismo principal, imprescindible para el desasosiego humano y para lo misterioso en los orígenes del pensamiento.
El destello del relámpago, su cargado fulgor, manifiesta tanto su presencia como la de la oscuridad que lo circunda; vuelve visible la noche mientras el sonido delinea el silencio. El relámpago no cae en pleno sol, no puede hacerse perceptible en la blanca calidez del mediodía mediterráneo. Su matriz es la negrura de las nubes de tormenta o la oscuridad de la noche. De este modo revela, «habla» oscuridad. Por llamarlo de algún modo, prende fuego a la oposición.
El relámpago pudo haber engendrado la vida en la Tierra. Casi con éxito, en los laboratorios se ha intentado simular este proceso. Pero la existencia es una bendición ambivalente; porque ocasiona un trágico rompimiento con la paz de lo inanimado; porque la historia de la humanidad es de una desolación y un sufrimiento inconmensurables.
George Steiner Cuando el rayo habla, dice oscuridad
Incluido en Fragmentos
Ed. Siruela, 2016
Trad. Laura Emilia Pacheco
Fot. Masao Yamamoto
jueves, 8 de diciembre de 2016
Y no quejarse
Le diré algo que le impactará. Yo le debo todo a Hitler. Mis escuelas, mis idiomas, mis lecturas, mis viajes, todo. En todos los lugares y situaciones hay cosas que aprender. Ningún lugar es aburrido si me dan una mesa, buen café y unos libros. Eso es una patria. "Nada humano me es ajeno". ¿Por qué Heidegger es tan importante para mí? Porque nos enseña que somos los invitados de la vida. Y tenemos que aprender a ser buenos invitados. Y , como judío, tener siempre la maleta preparada y si hay que partir, partir. Y no quejarse.
George Steiner
Entrevista publicada en Babelia 29.06.16
miércoles, 16 de noviembre de 2016
¿Quién?
Al mirar atrás, el crítico ve la sombra de un eunuco. ¿Quién sería crítico si pudiera ser escritor? ¿Quién se preocuparía de calar al máximo en Dostoievski si pudiera forjar un centímetro de los Karamazov, o reprobaría la altanería de Lawrence si pudiera dar forma al huracán de El arco iris? […] ¿Quién querría ser crítico literario si pudiera poner los versos a cantar, o componer, a partir de su propio ser mortal, una ficción viva, un personaje perdurable?
George Steiner, Lenguaje y Silencio
Ed. Gedisa, 2013
Trad. Miguel Ultorio
viernes, 22 de julio de 2016
Lectura y sensibilidad
Alguien que haya leído el canto XXIV de la Ilíada – el encuentro nocturno entre Príamo y Aquiles- o el capítulo en que Aliosha Karamazov se arrodilla ante las estrellas, que haya leído el capítulo XX de Montaigne (Que philosopher c´est apprendre l´art de mourir) y el empleo que de éste hace Hamlet y que no se inmute, cuya aprehensión de su propia vida permanezca inalterable, que de alguna manera sutil pero radical no mire de modo distinto el cuarto en que se mueve o al que llama a su puerta, éste ha leído sólo con la ceguera de la mirada física. ¿Pueden leerse Ana Karenina o a Proust sin experimentar una flaqueza o una dimensión nuevas en el centro mismo de nuestra sensibilidad sexual?.
Lenguaje y Silencio
Ed. Gedisa, 2013
Trad. Miguel Ultorio
Cecil Touchon
Palimpsest Asemic Correspondence
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