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jueves, 28 de marzo de 2019

Diario


Este es mi diario
En sus páginas se esponja la ancha flor de
la muerte diluyéndose en savia ultraterrena y
abre el loto del amor, con la magia de una
extraña pupila clara frente a los horizontes.
Es mi diario. soy yo desconcertantemente
desnuda, rebelde contra todo lo establecido,
grande entre lo pequeño, pequeña ante el infinito..
soy yo...

Teresa Wills Montt
Lo que no se ha dicho
Ed. Nascimento, 1922

martes, 11 de diciembre de 2018

Escultores


Somos como escultores, constantemente tallando en los demás imágenes que anhelamos, necesitamos o deseamos, a menudo en contra de la realidad, contra su beneficio, y siempre, al final, un desengaño, porque no se ajusta a ellos.

Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Fot. Helena Almeida

viernes, 23 de noviembre de 2018

Sueños


A propósito del sueño, aventura siniestra de todas las noches, puede decirse que los hombres se duermen diariamente con una audacia que parecería incomprensible si no supiéramos que es el resultado de la ignorancia del peligro.

Charles Baudelaire
Diarios íntimos. Cohetes. Mi corazón al desnudo
Ed. Renacimiento, 1992
Trad. Rafael Alberti

Fot. Joanna Borowiec
Dreams Unfinished Series #18

sábado, 20 de octubre de 2018

Domingo por la noche


Domingo por la noche, 23 de febrero.

Este es el vigésimo sexto 23 de febrero que he vivido: más de un cuarto de siglo de febreros, pero ¿sería capaz de rescatar un recuerdo de todos ellos y trazar la escalera de caracol que asciende (o desciende) hasta mi vida adulta? Tengo la sensación de que he vivido lo suficiente para pasar lo que me queda de vida rumiando, revisando los encuentros y reencuentros con personas locas y sanas, estúpidas y brillantes, jóvenes y ancianas, hermosas y grotescas, frías y apasionadas, pragmáticas y soñadoras, muertas y vivas. Mi caudal de días y máscaras ya es lo suficientemente copioso para pasarme años pescando, examinando los monstruos de ojos perlados, con cuernos, escamas, cubiertos de algas, que tanto, tantísimo tiempo llevan atrapados entre los sargazos de mi imaginación. Me siento aferrada a mi pasado como si fuera mi vida, tengo que convertirlo en mi ocupación en el futuro.

Sylvia Plath
Diarios completos
Ed. Alba
Edición de Juan Antonio Montiel y traducción de Elisenda Julibert

Fot. George Platt Lynes

miércoles, 20 de junio de 2018

No somos nada


-!No somos nada...!
En efecto, no somos nada.
Es la frase que suele utilizarse en nuestro país cuando a alguien le llega la noticia de la muerte de una persona joven, o de cualquiera que se hallase en un proceso de ascensión social, de realizar una carrera que la muerte ha truncado con todo el dramatismo que suele ir ligado a estas interrupciones desgraciadas.
Sí, no somos nada, pero no hay duda de que el señor Ramón le hizo un hijo a la señora Quimeta, su esposa, y de que esta persona murió de parto. Acepto gustoso que en la producción del acto hubo, por parte del señor Ramón, cierta jovial inconsciencia y, por parte de la señora Quimeta, un instante más o menos prolongado de felicidad. Sea como sea, la señora Quimeta murió de parto, por lo que resulta difícil en este caso no plantearse la cuestión de sí el señor Ramón representó o no representó algo para la señora Quimeta. El señor Ramón era un hombre corpulento, con un gran bigote rubio. La imaginación literaria me invita a creer que, poco antes de perder el conocimiento, la señora Quimeta pensó de manera obsesiva en el bigote de su marido y tuvo quizá la sensación de que el bigote se le caía encima y le aplastaba la boca, como la cresta de una cordillera.
También sería muy difícil imaginar que Hitler no hubiera sido nada para los millones de judíos y contraopinantes a los que destruyó en las cámaras de gas y en los campos de concentración de la última guerra.
Dejando, sin embargo, de lado estás pequeñeces, que no somos nada -¡No somos nada!- es de lo más obvio.

Josep Pla
Dietarios I: El cuaderno gris; Notas dispersas
Ed. Espasa Forum
Trad. Dionisio Ridruejo y Gloria de Ros


miércoles, 2 de mayo de 2018

Diario de un hombre pálido


DÍA OCHENTA Y SIETE

   Gregoria tiene ochenta y dos años. Ha parido seis hijos, tiene tres nietos y una bisnieta. Es una mujer asarmentada, tendinosa, con un solo diente. Debió de ser tan fuerte como un hombre, en sus años mozos. Aún conserva energía suficiente para reír o gritar, si las enfermeras no aciertan a pincharla. Suele evocar a su marido, que la dejó viuda, cuando ella apenas contaba cuarenta años. Consiguió sacar adelante a su prole. Sirvió como asistenta en la casa de los ricos de su pueblo. Es mejor no animarla a recordar aquellos años porque entonces su fuerza se quiebra y los ojos se le humedecen. También crió a sus tres nietos, a los que abandonó su madre por el amor de un desconocido. Acogió en su casa a su hijo divorciado, un hombre solo con tres criaturas, a las que cuidó supliendo la figura de la madre. Hace unos meses, en un arranque de mal humor, nos dijo que se arrepentía de haber tenido seis hijos. «Si lo llego a saber no tengo ninguno» -dijo con voz árida. Todos esperábamos una explicación. Y la dio, haciendo un pareado: «Lo que pasa es que yo tengo la matriz muy baja… Y me quedo preñada con cualquier miaja».

Juan Gracia Armendáriz
Diario de un hombre pálido
Ed. Demipage, 2010

Diario de un hombre pálido


DÍA OCHENTA Y SIETE

   Gregoria tiene ochenta y dos años. Ha parido seis hijos, tiene tres nietos y una bisnieta. Es una mujer asarmentada, tendinosa, con un solo diente. Debió de ser tan fuerte como un hombre, en sus años mozos. Aún conserva energía suficiente para reír o gritar, si las enfermeras no aciertan a pincharla. Suele evocar a su marido, que la dejó viuda, cuando ella apenas contaba cuarenta años. Consiguió sacar adelante a su prole. Sirvió como asistenta en la casa de los ricos de su pueblo. Es mejor no animarla a recordar aquellos años porque entonces su fuerza se quiebra y los ojos se le humedecen. También crió a sus tres nietos, a los que abandonó su madre por el amor de un desconocido. Acogió en su casa a su hijo divorciado, un hombre solo con tres criaturas, a las que cuidó supliendo la figura de la madre. Hace unos meses, en un arranque de mal humor, nos dijo que se arrepentía de haber tenido seis hijos. «Si lo llego a saber no tengo ninguno» -dijo con voz árida. Todos esperábamos una explicación. Y la dio, haciendo un pareado: «Lo que pasa es que yo tengo la matriz muy baja… Y me quedo preñada con cualquier miaja».

Juan Gracia Armendáriz
Diario de un hombre pálido
Ed. Demipage, 2010

jueves, 19 de abril de 2018

Sensaciones


Nunca he sido capaz de hablar como pienso, con nadie. Con la mayoría de la gente sólo se puede hablar de las ideas, no sobre el canal por el que estas ideas pasan, la atmósfera en la que se bañan, la esencia sutil que se escapa cuando uno se viste de ellas. La mayoría de las veces, no me siento con ganas de hablar sobre las ideas de todos modos. Estoy más interesada en las sensaciones.

Anaïs Nin
Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Fot. The secret eye
Fräulein Vaalea, 2017

domingo, 1 de abril de 2018

Necesidades


19 de marzo de 1935

Siempre que algo se aleja de mí, siempre que pierdo algo o alguien, siempre que debo separarme de algo o de alguien, mi reacción es creativa (…) Todo ha de ser reemplazado y recreado. Todo debe ser expulsado de mí y estar en mí, dentro de mí. Creo todo cuanto es perecedero, evanescente, engañoso. Creo mi autosuficiencia, mi independencia, mi autofecundación. Pero, como soy mujer, no quiero estar sin necesidades. Nada sustituye a la vida ni al amor. Necesitaba un padre; necesitaba a Henry; necesitaba la protección de Hugh, su lealtad, su confianza; necesitaba la comprensión de Rank; necesitaba la escritura de Henry; necesitaba el equilibrio de mi Padre; necesitaba el amor. Necesidades terribles, inmensas, devoradoras, demoledoras. La vida me obliga a prevenir y remediar las necesidades, a ser un cosmos por mi misma: hombre, mujer, padre, madre, amante, niña.

Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Toni Hamel

domingo, 25 de marzo de 2018

El libro de los sueños


Cuando Henry me telefonea y quiere verme, el mundo empieza a cantar de nuevo, el caos cristaliza en un deseo. Todos los impulsos, fermentos y constelaciones se unen en el rico sonido de su voz. 
Vestida con mi quimono, subo corriendo las escaleras y añado cinco páginas al libro de los sueños.

Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Bu Edo kabuku gendai
 ぶ 江戸かぶく現代 standalone kimono book
Japan - 2018

domingo, 11 de marzo de 2018

Capitulaciones


Hay estados que nunca hubiésemos soñado siquiera. El de ahora, por ejemplo. Es un estado de espera vacía. De angustia desprendida. De sutil melancolía árida. Un estado que no sirve para producir o gozar Belleza. Ni para bendecir sentido alguno ni para nada. Es algo ineficaz y resignado que no piensa en la muerte pero tampoco en la vida. Que le da lo mismo las apariciones alternadas del sol que los huesos helados. Me imagino que éste es el estado en que los hombres hacen las grandes capitulaciones.

Alejandra Pizarnik
6 de julio,1955
Diarios
Ed. Lumen 2003

sábado, 3 de marzo de 2018

Vida


Siempre que algo se aleja de mi, siempre que pierdo algo o a alguien, siempre que debo separarme de algo o de alguien, mi reacción es creativa. Huck observó que cuando perdí a mi Padre me convertí en mi Padre; cuando Henry me decepciona, me convierto en escritor, cuando Rank me falla, me convierto en psicoanalista. Todo ha de ser reemplazado y recreado. Todo debe ser expulsado de mí y estar en mí, dentro de mí. Creo todo cuanto es perecedero, evanescente, engañoso. Creo mi autosuficiencia, mi independencia, mi autofecundación. Pero como soy mujer, no quiero estar sin necesidades. Y sigo teniendo grandes necesidades. Nada sustituye ni a la vida ni al amor. Necesitaba un padre; necesitaba a Henry, necesitaba la protección de Hugh, su lealtad, su confianza; necesitaba la comprensión de Rank; necesitaba la escritura de Henry; necesitaba el equilibrio de mi Padre; necesitaba el amor. Necesidades terribles, inmensas, devoradoras, demoledoras. La vida me obliga a prevenir y remediar las necesidades, a ser un cosmos por mí misma: hombre, mujer, padre, madre, amante, niña. ¡Todos los papeles!
¡Extenuante!

Ed. Siruela, 2014
Trad. José Luis Fernández-Villanueva

Anaïs Nin dancing on the beach of Puerto-Vallarta

lunes, 12 de febrero de 2018

Si no existiera


Y si no la hubiera conocido nunca, si no existiera, mi vida sería más pobre. Me lo digo con miedo. Quisiera conocerla siempre, pero serenamente, sin obsesiones. Y sobre todo ayudarla, que se reconstruya, que no se hunda. A veces, o casi siempre, el destino de cada uno de nosotros me parece tan frágil, tan misteriosamente endeble, que me sube el llanto y me muero de piedad y de dulzura. Tal vez esté equivocada.

Alejandra Pizarnik
Diarios
Ed. Lumen 2003

miércoles, 24 de enero de 2018

Monólogo


11 de Abril de 1961

(...) Pero cómo hacer real mi monólogo obsesionante, cómo transmutar en lenguaje este deseo de ser. La vida perdida para la literatura por culpa de la literatura. Quiero decir, por querer hacer de mí un personaje literario en la vida real fracaso en mi deseo de hacer literatura con mi vida real pues ésta no existe: es literatura.
La antigua causa de este impedimento es mi imposibilidad congénita de comunicarme espontáneamente con los otros, de sobrellevarlos, de tener amigos, amantes, etc., de preferir, en su lugar, los amores fantasmas, las sombras, la poesía. El amor fantasma o solitario. Lo que me fascina de la masturbación es la enorme posibilidad de transformaciones que ofrece. Ese poder ser objeto y sujeto al mismo tiempo… abolición del tiempo, del espacio…

Alejandra Pizarnik
Diarios
Ed. Lumen 2003

Fot. bluelunaphotography

jueves, 7 de diciembre de 2017

Cuando al fin


Y cuando al fin encuentras a alguien a quien crees que podrás mostrar tu alma, te detienes asustado por tus propias palabras… palabras tan apagadas, tan feas, tan vacías y débiles… por haber permanecido tanto tiempo en tu angosto y oscuro interior. Sí, existe la alegría, la satisfacción y el compañerismo… pero la soledad del alma en su pasmosa timidez es abrumadora y espantosa.

Sylvia Plath
Diarios
Ed. Alba, 2016
Trad. Elisenda Julibert

Fot. Anón. Berlin 1920s

martes, 22 de agosto de 2017

Oscuridad


24 de Septiembre de 1962

…amo hacer el amor en la oscuridad, ámbito de transmutaciones, donde tu rostro es todos los rostros y tu cuerpo es el cuerpo en general, demencialmente puro.

Alejandra Pizarnik
Diarios
Ed. Lumen, 2003

Fot. Kansuke Yamamoto
Morality
From Map of Labyrinth, ca. 1950

viernes, 14 de julio de 2017

Nada


Nada. Pero no es la misma de siempre. Es, hoy, una nada henchida de presagios. Una resignación activa. Estuve pensando que nadie me piensa. Que estoy absolutamente sola. Que nadie, nadie siente mi rostro dentro de sí ni mi nombre correr por su sangre. Nadie actúa invocándome, nadie construye su vida incluyéndome. He pensado tanto en estas cosas. He pensado que puedo morir en cualquier instante y nadie amenazará a la muerte, nadie la injuriará por haberme arrastrado, nadie velará por mi nombre. He pensado en mi soledad absoluta, en mi destierro de toda conciencia que no sea la mía. He pensado que estoy sola y que me sustento solo en mí para sobrellevar mi vida y mi muerte. Pensar que ningún ser me necesita, que ninguno me requiere para completar su vida.

Alejandra Pizarnik
Diarios
Ed. Lumen, 2003

Fot. livaniana

domingo, 4 de junio de 2017

Dormir, despertar, dormir


Domingo, 19 de julio de 1910, dormir, despertar, dormir, despertar, perra vida.

Si me pongo a pensarlo, tengo que decir que, en muchos sentidos, mi educación me ha perjudicado mucho. No obstante, no me eduqué en ningún lugar apartado, en alguna ruina en las montañas; no podría encontrar una sola palabra de reproche contra esta posibilidad. Aun a riesgo de que todos mis maestros pasados no puedan comprenderlo, me hubiese gustado y habría preferido ser ese pequeño habitante de unas ruinas, tostado por el sol, el cual, entre los escombros, sobre la hiedra tibia, me habría iluminado por todas partes, aunque al principio me habría sentido débil bajo el peso de mis buenas cualidades, unas cualidades que habrían crecido en mí con la fuerza con que crecen las malas hierbas.

Franz Kafka
Diarios 1910-1913
Ed. Tusquets, 1995
Trad. Feliu Formosa


domingo, 5 de junio de 2016

Volver a empezar


Árboles castrados. Conmueven. Parecen tan humildes, tan inocentes. Su postura es la misma que antes, cuando cada brazo refulgía de verdes dorados. Árboles cortados. Erguidos a pesar de todo. Dulce espera de la primavera. Recuerdan las hojas caídas. Recuerdan las sombras gigantescas. Esperan y Esperan. Nada se reemplaza. Ya vendrán grandes ramas que , a lo mejor, serán más bellas que las anteriores ¿Por qué no podrá sucedernos lo mismo? Florecer. Un golpe de hacha. Desnudez impúdica y digna. Espera. Nuevos brotes. Otro florecimiento. Y luego lo mismo y lo mismo. Es decir que anhelo un golpe de hacha que quiebre mis ramas actuales. Quedarme desnuda y esperar sonriente.

Ed. Lumen, 2003

Fot. Torrepadre, Burgos, España

miércoles, 13 de abril de 2016

El recto camino


Entro en una librería desconocida. Me dirijo a los anaqueles coloreados, llena de curiosidad y tensa de emoción. La esperanza de hallar «algo nuevo» es quebrada por la voz del empleado que me pregunta qué títulos busco. No sé qué decirle. Al fin, recuerdo uno. No está. Hubiese querido seguir mirando, pero sentía sobre mí el peso de esa mirada comerciante, tan estrecha y desaprobadora ante alguien que «no sabe» lo que quiere. ¡Siempre lo mismo! ¡Siempre hay que aparentar la posesión de un fin! ¡Siempre el camino rectamente marcado!

Alejandra Pizarnik
Diarios, Cuaderno de septiembre de 1954
Ed. Lumen 2003