lunes, 3 de abril de 2017

Roce


Roce del tiempo con el tiempo,
roce de una mirada con su objeto
o con otra mirada,
roces de los cuerpos que vagan
como extrapolaciones del vacío,
roce de un pensamiento con otro
o con su propia sombra.

Los roces constituyen la vida
y quizá la calientan levemente
ante el invierno sin roces de la muerte.
La unión y el encuentro
son blancos demasiado netos
y el frío los abate
como a troncos fácilmente localizables.

Vivir parece sólo un roce con el ser.
Pero tal vez sea posible
detenerse en un roce,
como una canción en una rama,
para saludar al sol o a los pájaros.

domingo, 2 de abril de 2017

Inmóvil


Aprender el arte de la inmovilidad en la agitación del torbellino, aprender a quedarse quieto y a ser transparente como esa luz fija en medio de los ramajes frenéticos, puede llegar a ser un programa de vida. 


Fot. mojo5050

Concédeme



Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono.

sábado, 1 de abril de 2017

Páginas sueltas


Un niño encontró sus páginas sueltas 
En un calle bulliciosa 
Y dejó de botar su balón 
Para correr tras ellas. 

Se le volaron de las manos 
Como mariposas. 
Sólo alcanzó a vislumbrar 
Unos pocos nombres, una fecha. 

En las afueras el viento se las llevó 
Hasta el vertedero de neumáticos 
Y el rio gris, 

Donde ahogan crías de gato 
Y por el que pasa el barco 
Llamado Victoria 
Desde el que un manco saluda.

Mil novecientos treinta y ocho

Fot. Heidi Kirkpatrick

Hambre oscura y voraz secreto


Hambre oscura y voraz secreto,
serán tu comida, todo tu alimento.
Mi saliva, tu agua,
merienda de babas.
Ayunarás silencios en mis rincones.
Buscarás un jardín. Tendrás la selva.

Fot. Ryan McGingley

Silencio secreto


Y al fin reina el silencio.
Pues siempre, aún sin quererlo,
guardamos un secreto.


Fot. Gloria Rodríguez, Misia 1996

El mar... siempre el mar


El mar... siempre el mar.
Su inmanente perfecto consuelo.
Acoge tu cuerpo sin duda.
Lo colma, lo besa. 
Dejarse llevar, dar el salto.
Respiro azul, estreno branquias.
El mar... siempre el mar.