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lunes, 25 de marzo de 2019

After Dark


Kaoru fuma mientras escucha la música. Al relajarse, el cansancio ha aflorado a su rostro.

-Hay algo que quiero preguntarte desde hace un rato –dice Mari-. ¿Por qué el hotel se llama Alphaville?
-¡Uf! ¡Vete a saber! Eso habrá sido cosa del jefe. En un love-ho el nombre es lo de menos. Total, un love-ho es un lugar donde las parejas van a hacerlo y, mientras haya una cama y un baño, la verdad es que puede llamarse como le dé la gana. Con que tenga un nombre, basta. ¿Por qué lo preguntas?
-Porque una de mis películas favoritas se llama Alphaville. Es de Jean-Luc Godard.
-No me suena de nada.
-Es una película francesa bastante antigua. De los años sesenta.
-Pues el jefe debió de sacarlo de ahí. Cuando lo vea se lo preguntaré. ¿Y qué significa eso de Alphaville?
-Es el nombre de una ciudad imaginaria del futuro –dice Mari-. Una ciudad que está en la Vía Láctea.
-O sea, que es una película de ciencia ficción. Como La guerra de las galaxias.
-No, no tiene nada que ver. Ésta no tiene efectos especiales, ni acción… Es un poco difícil de explicar. Es una película conceptual. En blanco y negro, con muchos diálogos. Una de esas de arte y ensayo.
-¿Una película conceptual? ¿Y eso qué es?
-Mira, por ejemplo, en Alphaville, a las personas que lloran las arrestan y las ejecutan en público.
-¿Y eso por qué?
-Porque en Alphaville no está permitido tener sentimientos profundos. No existen cosas como el amor. Tampoco existen las contradicciones ni la ironía. Allí todas las cosas se procesan mediante la aplicación de las matemáticas.
Kaoru frunce el entrecejo.
-¿Ironía?
-Es cuando una persona se observa a sí misma, o algo que está relacionado con ella, con mirada objetiva, o también desde el punto de vista contrario, y encuentra su vertiente cómica.
Kaoru reflexiona un poco sobre la explicación de Mari.
-No acabo de entenderlo. Pero, bueno. ¿En Alphaville existía el sexo?
-Sí, el sexo sí existía.
-¿Un sexo que no necesitaba ni ironía ni amor?
-Sí.
Kaoru ríe divertida.
-Pues, entonces, el nombre le va al pelo a un love-ho.

Haruki Murakami
After Dark
Ed. Tusquets, 2008
Trad. Lourdes Porta

Fotograma de Jean-Luc Godard, Alphaville, 1965

sábado, 2 de febrero de 2019

Biblioteca


Cada uno de nosotros sigue perdiendo algo muy preciado. Oportunidades importantes, posibilidades, sentimientos que no podrán recuperarse jamás. Esto es parte de lo que significa estar vivo. Pero dentro de nuestra cabeza, porque creo que es ahí donde debe de estar, hay un cuarto donde vamos dejando todo esto en forma de recuerdos. Seguro que es algo parecido a las estanterías de esta biblioteca. Y nosotros, para localizar dónde se esconde algo de nuestro corazón, tenemos que ir haciendo siempre fichas catalográficas. Hay que limpiar, ventilar la habitación, cambiar el agua de los jarrones de flores. Dicho de otro modo, tú deberás vivir hasta el fin de tus días en tu propia biblioteca.

Ed. Tusquets, 2002
Trad. Lourdes Porta

Fot. Manuela Quirós
Serie Ethéreo

viernes, 4 de enero de 2019

La llama


En la vida de las personas hay una cosa especial que sólo puede tenerse en una época especial. Es como una pequeña llama. Las personas precavidas y con suerte la preservan con todo cuidado, la hacen crecer, la llevan como una antorcha que ilumine sus vidas. Pero, una vez se pierde, esa llama no puede volver a recuperarse jamás. Yo no sólo he perdido a Sumire. Junto con ella también he perdido esa preciada llama.

Haruki Murakami
Sputnik, mi amor
Ed. Tusquets, 2002
Trad. Lourdes Porta y Junichi Matsuura

Fot. Lucana
Serie Tolú, Silla solitaria, 1991

domingo, 23 de septiembre de 2018

Hombres sin mujeres


Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte. En la mayoría de los casos (como bien sabrás), son taimados marineros quienes se las llevan. Las seducen con su labia y las embarcan deprisa hacia Marsella o Costa de Marfil. Prácticamente nada podemos hacer frente a ello. También es posible que ellas mismas acaben quitándose la vida, sin haberse relacionado con ningún marinero. Frente a eso tampoco podemos hacer nada. Ni siquiera los marineros pueden.
Sea como fuere, así es como te conviertes en un "hombre sin mujer". Todo sucede en un abrir y cerrar de ojos. Y una vez convertido en hombre sin mujer, el color de la soledad va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo. Como una mancha de vino que se derrama sobre una alfombra de tonos claros. No importa cuán amplios sean tus conocimientos en labores domésticas, porque eliminar esa mancha será una tarea terriblemente ardua. Quizá el color se vuelva desvaído con el tiempo, pero probablemente la mancha permanecerá hasta que exhales el último suspiro. Es una mancha cualificada y, como tal, también tendrá su derecho a manifestarse en público de vez en cuando. No te quedará más remedio que vivir con la suave transición de su color y su contorno polisémico.
En ese mundo, todo suena de distinta manera. La forma de tener sed es distinta. La manera de atender de los empleados de Starbucks es distinta. Los solos de Clifford Brown también suenan distintos. La puerta del metro se abre de manera distinta. Incluso la distancia que hay caminando desde Omotesandõ hasta Aomaya-itchõme es bastante distinta. Aunque más tarde conozcas a otra mujer, y por muy estupenda que ésta sea (de hecho, cuanto más estupenda, peor), empiezas a pensar que la perderás desde el mismo instante en que la conoces. La sombra evocadora de los marineros, el timbre de las lenguas extranjeras en sus bocas (¿griego?, ¿estonio?, ¿tagalo?) te pondrán nervioso. Todos los nombres exóticos de los puertos del mundo te harán temblar. Porque ya sabes que se siente al ser un hombre sin mujer. Tú eres la alfombra persa de tonos claros, y la soledad, la mancha del Burdeos que nunca se eliminará. La soledad la traen de Francia, y el dolor de la herida de Oriente. Para los hombres sin mujeres, el mundo es una mezcolanza vasta e intensa, es la otra cara de la Luna en su totalidad.

Haruki Murakami
Hombres sin mujeres
Ed. Tusquets, 2015
Trad: Gabriel Álvarez Martínez

Fot. Francis Bruguière
Woman with arm against wall, circa 1925
(George Eastman House, Rochester, NY)

viernes, 13 de abril de 2018

Escapar


(...) pero yo no tengo muy claro que yéndote, por muy lejos que te vayas, puedas escapar. Me da la impresión de que no hay que confiar demasiado en la distancia.

Ed. Tusquets, 2002
Trad. Lourdes Porta

Fot. K. K. DePaul

martes, 20 de febrero de 2018

Una pequeña tempestad


A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con La Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso.

Ed. Tusquets, 2008
Trad. Lourdes Porta

Nomad Circle, Mongolia, 1996

jueves, 13 de julio de 2017

Gustar


—…no le gusto demasiado a la gente.
—Eso te pasa porque da la impresión de que no te importa no gustar a los demás. Y hay gente que no lo soporta.

Haruki Murakami
Tokio Blues

Fot. Katia Chausheva

lunes, 26 de diciembre de 2016

Imaginación y sueños


Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos.

Haruki Murakami

Fot. Angelica Paez

martes, 12 de enero de 2016

Fraseología Murakamiana


Hoy cumple años Haruki Murakami.

Algunas de sus frases:

A mi parecer, ciertos sistemas de pensamiento son tan parciales y tan simples que se vuelven irrebatibles.

¿Acaso no existe en mi cuerpo una especie de limbo de la memoria donde todos los recuerdos cruciales van acumulándose y convirtiéndose en lodo?.

"Algún día la muerte nos tomará de la mano. Pero hasta el día en que nos atrape nos veremos libres de ella”. Yo pensaba así. Me parecía un razonamiento lógico. La vida está en la orilla; la muerte, en la otra. Nosotros estamos aquí, y no allí.

Cuando se tiene que esperar, se tiene que esperar.

Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿sabes que pasa?, que acaba por no saber incluso lo que quiere.

Detesto a mucha gente y mucha gente me detesta a a mi , pero también hay personas que me gustan, me gustan mucho. y no tiene nada que ver con que me correspondan. Yo vivo así. No quiero ir a ninguna parte. No necesito la inmortalidad.

El destino es algo que se debe mirar volviéndose hacia atrás, no algo que deba saberse de antemano.

El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien lo siente sabe de dónde le viene. Es un arma de doble filo. Al mismo tiempo que herimos al contrincante nos herimos a nosotros mismos. Cuanto mas grave es la herida que le infligimos, mas grave es la nuestra. El odio es muy peligroso. Y, una vez que ha arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica.

El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero este paisaje está desierto. No hay nadie. No está Naoko.

El ritmo es lo más importante porque es la magia, lo que invita a la audiencia a bailar y lo que yo quiero son lectores que bailen con mis palabras.

En el mundo hay cosas que es mejor no saber.

En este mundo, nada hay tan cruel como la desolación de no desear nada.

En la vida, todo es una metáfora.

En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: Tengo que acabar con esto cuando antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas.

Había despertado una parte de mí que llevaba largo tiempo durmiendo. Al darme cuenta, me sentí tan triste que se me saltaron las lágrimas. Ella había sido una mujer excepcional. Alguien hubiera debido salvarla.

La muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella.

La vida viene a ser eso, ¿no? ¿Acaso no estamos atrapados en un lugar oscuro y nos van quitando la comida y la bebida y nos vamos muriendo despacio, gradualmente?.

Las buenas noticias, en la mayoría de los casos, se dan en voz baja.

Las cartas no son más que un trozo de papel. Aunque se quemen, en el corazón siempre queda lo que tiene que quedar; por más que las guardes, lo que no tiene que quedar desaparece.

Las cosas que se pueden comprar con dinero es mejor comprarlas sin pensar demasiado si ganas o pierdes. Es mejor ahorrar las energías para aquellas cosas que no pueden comprarse con dinero.

Leía mucho, lo que no quiere decir que leyera muchos libros. Más bien prefería releer las obras que me habían gustado. (…) Así pues, no tenía este punto en común con los demás, y leía mis libros a solas y en silencio. Los releía y cerraba los ojos y me llenaban de su aroma. Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentía feliz.

Lo que nos hace personas normales es saber que no somos normales.

Lo que nos traerá el mañana sólo lo sabremos cuando llegue ese mañana.

Lo que para una persona puede ser una distancia prudencial, para otra puede ser un abismo.

Lo que yo deseo, la fuerza que yo busco, no es aquella que te lleva a perder o a ganar. Tampoco quiero una muralla para repeler las fuerzas que lleguen del exterior. Lo que yo deseo es una fuerza que me permita ser capaz de recibir todo cuanto proceda del exterior y resistirlo. Fortaleza para resistir en silencio cosas como la injusticia, el infortunio, la tristeza, los equívocos, las incomprensiones.

Me admiró la gran diversidad de deseos y objetivos que pretende alcanzar el ser humano.

Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo me llevará. Es triste, pero cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego éstos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en el crepúsculo. Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces.

Muy parecido. Tan distinto como desayunar tarde o almorzar temprano. Comes lo mismo, a la misma hora, sólo difiere la manera de llamarlo

No me extrañaría que pronto nos endilgaran una película con el mensaje de que en una guerra nuclear la humanidad fue barrida de este mundo, pero, al final, todo acabó muy bien.

No tengo nada aparte de alma.

Para mí la cultura popular, incluso la más comercial, es como una gran reserva natural de donde los escritores podemos tomar infinitos temas para establecer una comunicación directa con los lectores.

Pero, a fin de cuentas,¿quién puede decir lo que es mejor? No te reprimas por nadie y, cuando la felicidad llame a tu puerta, aprovecha la ocasión y sé feliz.

Por eso ahora estoy escribiendo. Soy de ese tipo de personas que no acaban de comprender las cosas hasta que las ponen por escrito.

Puede haber cierta magia cuando escribo, pero el resto del día soy nada más que un amante del jazz como hay millones por ahí.

¿Sabe usted cual es el mas intenso de los odios? Aquel que se siente por alguien que ves que alcanza sin el menor esfuerzo lo que tu eres incapaz de alcanzar pese a desearlo con toda tu alma. Cuando te ves obligado a chuparte el dedo viendo como otro, por su cara bonita, acccede a un mundo al que no puedes acceder ni en sueños. Y cuando mas cerca tengas a esa persona, mas intenso sera el odio».
«Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazon en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos. Y los malentendidos, ¿Sabe?, son una fuente de infelicidad….

Si no quieres acabar en un manicomio, abre tu corazón y abandónate al curso natural de la vida.

Solo tengo dieciséis años y no se muy bien de que va el mundo, pero una cosa si puedo afirmar con rotundidad: si yo soy pesimista, los adultos de este mundo que no son pesimistas son un hatajo de idiotas.

Temes a la imaginación. Y a los sueños más aún. Temes a la responsabilidad que puede derivarse de ellos. Pero no puedes evitar dormir. Y si duermes, sueñas. Cuando estás despierto, puedes refrenar, más o menos, la imaginación. Pero los sueños no hay manera de controlarlos.

Todo pasa. Nadie tiene algo para siempre. Así es como tenemos que vivir.

Believe, Beleft, Below
Esbjörn Svensson Trio

miércoles, 21 de octubre de 2015

Expectations

jmms

Whatever it is you’re seeking won’t come in the form you’re expecting.

Haruki Murakami, Kafka on the Shore

Willie Nelson

sábado, 26 de septiembre de 2015

El tercer párpado


La manera en que los demás me ven no me atañe. Más bien es algo que sólo les atañe a ellos.

Haruki Murakami


Handel

sábado, 22 de agosto de 2015

Cuello


No puedo hablar bien —dijo Naoko— . Me pasa desde hace un tiempo. Cuando intento decir algo, sólo se me ocurren palabras que no vienen a cuento o que expresan todo lo contrario a lo que quiero decir. Y, si intento corregirlas, me lío aún más, y más equivocadas son las palabras, y al final acabo por no saber qué quería decir al principio. Es como si tuviera el cuerpo dividido por la mitad y las dos partes estuvieran jugando al corre que te pillo. En medio hay una columna muy gruesa y van dando vueltas alrededor al corre que te pillo. Siempre que una parte de mí encuentra la palabra adecuada, la otra parte no puede alcanzarla.

Haruki Murakami
Tokio Blues

Fot: Man Ray
Cuello, 1930 

"Concerto Funebre" RV 579: I. Largo
Antonio Vivaldi, Jordi Savall

viernes, 26 de junio de 2015

La tormenta. El tormento.

-¿Listo? Imagínate una tempestad de arena terrible, terrible de verdad-dice-. Y olvida cualquier otra cosa.
Tal como me ha dicho, imagino una tempestad de arena terrible, terrible de verdad. Y olvido cualquier otra cosa. Incluso quién soy. Me quedo en blanco.
Las cosas van aflorando enseguida. Y él y yo las compartimos en el viejo sofá de cuero del estudio de mi padre, como siempre.
-A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar-me comenta el joven llamado Cuervo.
A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer.
Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo.
Imagínate una tormenta como ésta.

Haruki Murakami
Kafka en la orilla



Philip Glass