jueves, 26 de marzo de 2020

El coronavirus (actualización 2020 03 26)

Hablaba en mi entrada anterior de los 1.000 primeros casos y de datos parciales por CCAA.

Después de unos cuantos días hay estadísticas más fiables y completas sobre el comportamiento del COVID-19.

Así, a fecha de ayer, 25 de marzo, ya se podía estudiar el caso sobre los primeros 20.471 casos notificados que incluyen la información de edad (Sanidad no ha recolectado aún más datos), 7.699 han tenido que ser hospitalizados.

Esos casos graves tienen mucho que ver con la edad: el 10,1% de los casos tienen entre 40 y 50 años; el 13,9% entre 50 y 59; el 18,6, entre 60 y 69; el 24,1% entre 70 y 79; el 19,1% entre 80 y 89; y el 5,2%, 90 o más años. Más de un tercio de los ocupantes de las UCI son septuagenarios (33,5%), seguidos de las pacientes que tienen entre 60 y 69 años (28,3%) y de los que están entre los 50 y los 59 (18,5%).

Casi la mitad de los fallecidos en España son octogenarios (el 46,3%). Además, los que superan los 90 son casi la quinta parte (19,4%) y los de entre 70 y 79 años suponen el 21,1% de las muertes. El porcentaje de muertes de 60 a 69 años cae al 8,5% y entre los menores de 60 el número ya es muy bajo.

Más datos aquí.

Me han escrito varios mensajes insultantes acerca de mi entrada anterior. Desde nazi a mataviejos. Curiosamente, TODOS escritos bajo direcciones inexistentes. He intentado ponerme en contacto con ellos para intentar discutir civilizadamente el tema, pero bueno, es lo que ocurre... insultan desde el anonimato.

Dicen que un famoso escritor recibió un día una carta anónima en la que solo estaba escrita la palabra "IMBÉCIL". Por lo visto el escritor comentó: "Vaya, he recibido muchas cartas sin remitente, pero es la primera vez que recibo un remitente sin carta."

Quien niegue que es un virus muy peligroso para personas mayores de 70 años, peligroso para la franja de edad 60/70 y menos peligroso para los 50 a 60 y poco peligroso para los menores de 50 años, niega la evidencia. Y sí, hay casos entre los más jóvenes de 50, pero con mortalidad anecdótica a efectos estadísticos. Otra cosa es considerar que para el hijo, hermano, pareja o amigo del afectado le importe un pito la edad que tenía, pero este no es el tema.

Con estos datos y con esta población de riesgo se está paralizando completamente la vida de una sociedad, aparte de crear un estado de paranoia generalizada y miedo universal y se están provocando unos desequilibrios que se tardará años en restablecer. Todas las personas menores de 60 años están sufriendo un mal cierto y presente (y futuro, seguro) para protegerlos de un mal incierto y, en la mayoría de los casos, solucionable.

Mi opinión no ha variado: es peor el remedio que la enfermedad.

Saludos a todos. Especialmente a mis queridos haters.



miércoles, 18 de marzo de 2020

El coronavirus

El coronavirus.

Hoy tengo la impresión de que estamos viviendo una de aquellas situaciones en las que es peor el remedio que la enfermedad.



El hipotético remedio está afectando a prácticamente el 100% de la población: confinamiento, cierre de empresas, cambio brusco en las pautas sociales... Para muchas personas estas semanas o meses de vida en condiciones excepcionales supondrán una dificultad (económica) de la que tardarán muchos meses o años en reponerse. (Me río de la recuperación en V). Autónomos, pequeñas empresas, asalariados y familias que no solo es que vivan al día, es que además están YA endeudados...
En fin... está claro que la catástrofe económica (que afectará a todo el mundo salvo a un pequeñísimo porcentaje de privilegiados) está servida.
¿Y todo ello para qué?
¿Para salvarnos de un virus que mata a viejos enfermos? (Para hablar corto).

Datos:
En España no dan datos por edades, hay que bucear en los datos que da cada CCAA.
Según los datos de anteayer, los fallecidos en España tienen una media de edad que oscila entre los 78 y 80 años. La paciente más joven es una mujer de 59 años con una enfermedad crónica y que permanecía ingresada en el hospital de Son Espases (Palma). Los siguientes más jóvenes tenían 65 (Aragón) y 68 (Asturias). El resto (medio centenar) se sitúa entre los 70 y los 99 años. (Madrid no da datos de edades desde el 8 de Marzo. Hasta esa fecha, los fallecidos tenían entre 76 y 99 años).
No solo es la edad, es que además los fallecidos, en su mayoría, YA estaban enfermos.

Los primeros 12 fallecidos en Catalunya:
6 de marzo
· Mujer de 87 años con patologías previas
9 de marzo
· Hombre de 97 años con patologías previas
· Mujer, 88, con neumonía e insuficiencia respiratoria ingresada el 27 de febrero
12 de marzo
· Dos mujeres, 71 y 83 años
· Hombre, 86 años
Con patologías previas
14 de marzo
· Dos mujeres, 85 y 72 años, con patologías previas
15 de marzo
· Dos mujeres, 71 y 77 años
· Dos hombres, 92 y 71 años
Con patologías previas.

Los datos de Italia van en la misma línea: De los primeros 1.000 muertos, solo 10 tenían menos de 60 años y tenían patologías previas, 70 entre 60 y 70 años, 250 entre 70 y 80 años y el resto más de 80 años. Y, una vez más, la mayoría con patologías previas.

Hoy la noticia del día es la extensión de la enfermedad en las residencias de ancianos... Bastante lógico y nada sorprendente: ambientes de vida comunitarios y fragilidad previa de los residentes.

Es extraño que si el virus es tan letal como insisten en hacernos creer no haya afectado YA a la población reclusa: tienen todos los números para ser víctimas de esta epidemia: hacinamiento, higiene mejorable y, muchos de ellos, con patologías previas.

También me llama la atención que grupos de población (sana) que no siguen las recomendaciones de aislamiento, no sufren tasas de contagio superiores a los que sí siguen las medidas de aislamiento. Me refiero a policía, taxistas, empleados de servicios esenciales, cajeras de supermercado... Algo no cuadra en todo este desbarajuste.

La vida humana hay que protegerla y blablabla, pero la verdad es que estamos creando un problema (no pequeño) para el 95 % de la población (niños, jóvenes, adultos y maduros y relativamente sanos) para intentar salvar a un 5 % de ancianos enfermos.

Más allá de si esta reflexión es moral o inmoral, es la que se desprende de los hechos y datos contrastables.

Entonces... ¿qué hacer?

Mi opinión: informar claramente de la naturaleza, características y riesgos de este virus. Es un virus muy peligroso para ancianos enfermos y menos peligroso para el resto de la población.
Explicar muy bien cómo evoluciona la enfermedad en gente sana: fiebre alta y complicaciones respiratorias. Establecer un protocolo de tratamiento en domicilio para estos casos y hacer un esfuerzo de investigación para encontrar una vacuna lo antes posible, pero, mientras tanto, seguir con la vida lo más parecida posible a la normalidad. No exponerse gratuitamente, pero tampoco caer en esta histeria paralizante que nos está rodeando.
Si uno está ya enfermo y además es de edad avanzada, ir con las máximas precauciones, pero por lo demás, por favor, que siga la vida. Siempre se ha dicho que la naturaleza es sabia. Pues eso.

En fin... es lo que pienso.

domingo, 9 de febrero de 2020

Asedio


No me culpes.
Por rondar tu casa como una pantera
y husmear en la tierra tus pisadas.

Por traspasar tus muros,
por abrir agujeros para verte soñar.

Por preparar mis filtros vestida de hechicera,
por recordar tus ojos de hielo mientras guardo
entre mis ropas un punzón de acero.

Por abrir trampas
y clavar cuchillos en todos tus caminos.

Por salir en la noche a la montaña
para gritar tu nombre
y por manchar con él los blancos paredones
de las iglesias y los hospitales.

Hay en mí una paloma
que entristece la noche con su arrullo.

Mi noche de blasfemias y de lágrimas.


Piedad Bonnett
Asedio

Fot. Lung Leg

sábado, 8 de febrero de 2020

Diagnóstico



Esta enfermedad es degenerativa.
Consiste en destruir los tejidos comunicativos:
en contraer la piel
(perdiendo la sensibilidad a las caricias),
en reducir el foco visual
(limitándolo al espacio del libro que leemos).
Nos fatiga incluso hablar
y cada vez que pronunciamos un sonido,
nace provisto de largos pseudópodos grises
y se queda flotando en la salita,
como si ése fuera su destino:
ser una extraña ameba que ignora la hora de acostarse.
Nos afecta al oído, sordos en el bunker.
Las papilas y la lengua ya están paralizadas.
Las narices se convierten en antena
y percibimos al instante
la chamusquina de una queja o el empalago de un suspiro.

Diagnóstico:
cáncer cíclico de silencio.
Periodo de incubación:
las rachas acumuladas sin practicar paciencia.
Recaídas (a no ser que la ciencia del perdón
descubra otras soluciones):
tantas cuantos fracasos del uno junto al otro.
Tratamiento profiláctico:
una cena en un bonito restaurante de cuando en cuando,
y cada mañana,
un pensamiento alegre al decir buenos días.

Miren Agur Meabe
Diagnóstico

Fot. Eric Antoine

viernes, 7 de febrero de 2020

Notas para conservar la memoria



No puedo encerrarte:
eres la calle llena de gorriones y de locos.
No puedo ordenarte:
eres un amasijo oscuro de humedad lasciva.
No puedo alcanzarte:
eres el caballo que galopa sin destino.
No puedo amarte:
eres el saco de los miedos de la gente de bien.
No puedo pensarte:
eres la idea que me tiraniza en el insomnio.
Sin embargo, te puedo conocer:
eres como yo, con otra piel.

Miren Agur Meabe
Notas para conservar la memoria - 1

sábado, 1 de febrero de 2020

En un lugar ignoto


Nos detendremos aquí,
a esperar,
a esperar que nada ocurra,
que nadie nos encuentre;
tomaremos el tiempo en un jarro,
lo beberemos;
se quedará quieta
mí voz y la tuya;
y estaremos solos.

Clarisse Nicoïdski

Fot Ana Mon

Comenzar a no existir


Soy el que ya comienza a no existir
y el que solloza todavía.

Antonio Gamoneda

Fot. Alexander Bergstrom