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miércoles, 7 de febrero de 2018

Desafiante


Cuando yo llegue a vieja
–si es que llego–
y me mire al espejo
y me cuente las arrugas
como una delicada orografía
de distendida piel.
Cuando pueda contar las marcas
que han dejado las lágrimas
y las preocupaciones,
y ya mi cuerpo responda despacio
a mis deseos,
cuando vea mi vida envuelta
en venas azules,
en profundas ojeras,
y suelte blanca mi cabellera
para dormirme temprano
–como corresponde–
cuando vengan mis nietos
a sentarse sobre mis rodillas
enmohecidas por el paso de muchos inviernos,
sé que todavía mi corazón
estará –rebelde– tictaqueando
y las dudas y los anchos horizontes
también saludarán
mis mañanas.

Gioconda Belli
Desafío a la vejez

Fot. Donata Wenders
Pina Bausch, Paris, 2004

martes, 23 de enero de 2018

Tengo


Tengo

Tengo en mis ovarios
semillas,
poemas sin empezar,
llantos y risas congelados.

Quisiera poder visitar
esos enormes almacenes,
diminutos,
conocer los hijos
que nunca tendré;
pedirles perdón
a través de la sangre.


"El ojo de la mujer
Ed. Visor, 2000

Joe, 1979

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Sueños de naufragio


I
Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo,
atravesar sin brújula la rosa de los vientos,
islas, golfos, penínsulas, diques de aguas embravecidas.
No es tarea fácil  -sí placentera-.
No creas hacerlo en un día o noche
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas.

II
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube, huracán
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

III
Repasa muchas veces una extensión.
Encuentra el lago de los nenúfares.
Acaricia con tu ancla el centro del lirio.
Sumérgete, ahógate, distiéndete.
No te niegues el olor, la sal, el azúcar.
Los vientos profundos,
cúmulos nimbus de los pulmones,
niebla en el cerebro,
temblor de las piernas,
maremoto adormecido de los besos.

IV
Instálate en el humus sin miedo
al desgaste, sin prisa.
No quieras alcanzar la cima.
Retrasa la puerta del paraíso.
Acuna tu ángel caído,
revuélvele la espesa cabellera
con la espada de fuego usurpada.
Muerde la manzana.

V
Huele.
Duele.
Intercambia miradas, saliva impregnante.
Da vueltas, imprime sollozos, piel que se escurre.
Pie, hallazgo al final de la pierna.
Persíguelo, busca, secreto del paso, forma del talón,
arco del andar, bahías formando arqueado caminar.
Gústalos.

VI
Escucha, caracola del oído,
como gime la humedad.
Lóbulo que se acerca al labio, sonido de la respiración.
Poros que se alzan formando diminutas montañas.
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto.
Suave puente, nuca, desciende al mar, pecho.
Marea del corazón, susúrrale.
Encuentra la gruta del agua.

VII
Traspasa la tierra del fuego, la buena esperanza.
Navega loco en la juntura de los océanos.
Cruza las algas, ármate de corales, ulula, gime,
emerge con la rama de olivo,
llora socavando ternuras ocultas,
desnuda miradas de asombro,
despeña el sextante desde lo alto de la pestaña,
arquea las cejas, abre ventanas de la nariz.

VIII
Aspira, suspira.
Muérete un poco.
Dulce, lentamente, muérete.
Agoniza contra la pupila, extiende el goce.
Dobla el mástil, hincha las velas.
Navega, dobla hacia Venus,
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.


domingo, 22 de octubre de 2017

Arder


Lo que nadie nos dijo fue que cuando Eva, 
avergonzada de su desnudez,
dejó atrás las puertas del paraíso
se encontró con un niño
que le ofreció un manojo de candelas romanas.
En la primera noche sin inocencia 
ella las encendió una tras otra.
Viendo chisporrotear la luz
comprendió el sentido de la existencia:
Arder.
Iluminar la oscuridad.

Mitos

Project Zero

martes, 26 de enero de 2016

Pequeñas lecciones de erotismo

Crina Prida

I

Recorrer un cuerpo en su extensión de vela
es dar la vuelta al mundo
Atravesar sin brújula la rosa de los vientos
islas golfos penínsulas diques de aguas embravecidas
no es tarea fácil -si placentera-
No creas hacerlo en un día o noche 
de sábanas explayadas.
Hay secretos en los poros para llenar muchas lunas

II

El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado.
Encuentras un astro y quizá deberás empezar
a corregir el rumbo cuando nube huracán 
o aullido profundo
te pongan estremecimientos.
Cuenco de la mano que no sospechaste

III

Repasa muchas veces una extensión
Encuentra el lago de los nenúfares
Acaricia con tu ancla el centro del lirio
Sumérgete ahógate distiéndete
No te niegues el olor la sal el azúcar
Los vientos profundos 
cúmulos nimbus de los pulmones
niebla en el cerebro
temblor de las piernas
maremoto adormecido de los besos

IV

Instálate en el humus sin miedo 
al desgaste sin prisa
No quieras alcanzar la cima
Retrasa la puerta del paraíso
Acuna tu ángel caído 
revuélvele la espesa cabellera 
con la espada de fuego usurpada
Muerde la manzana

V

Huele
Duele
Intercambia miradas saliva impregnante
Da vueltas imprime sollozos piel que se escurre
Pie hallazgo al final de la pierna
Persíguelo busca secreto del paso forma del talón
Arco del andar bahías formando arqueado caminar
Gústalos

VI

Escucha caracola del oído
como gime la humedad
Lóbulo que se acerca al labio sonido de la respiración
Poros que se alzan formando diminutas montañas
Sensación estremecida de piel insurrecta al tacto
Suave puente nuca desciende al mar pecho
Marea del corazón susúrrale
Encuentra la gruta del agua

VII

Traspasa la tierra del fuego la buena esperanza
Navega loco en la juntura de los océanos
Cruza las algas ármate de corales ulula gime
Emerge con la rama de olivo 
Llora socavando ternuras ocultas
Desnuda miradas de asombro
Despeña el sextante desde lo alto de la pestaña
Arquea las cejas abre ventanas de la nariz

VIII

Aspira suspira
Muérete un poco
Dulce lentamente muérete
Agoniza contra la pupila extiende el goce
Dobla el mástil hincha las velas
Navega dobla hacia Venus
estrella de la mañana
-el mar como un vasto cristal azogado-
Duérmete náufrago.

Gioconda Belli, Pequeñas lecciones de erotismo


Believe, Beleft, Below
Esbjörn Svensson Trio