-Estos últimos meses he tenido los sueños más extravagantes. Sencillamente ridículos. (...) Es como yo si quisiera decirme algo a mí mismo. Algo que despierto no quiero oír.
Las conversaciones suelen reducirse a comentar y censurar la manera de ser y el comportamiento del prójimo y esto ha sido lo que me ha llevado a renunciar de manera rotunda a la vida social.