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jueves, 17 de mayo de 2018

Los libres


LOS LIBRES

En los días, los guía el sol. En la noche, las estrellas. 
No pagan pasaje y viajan sin pasaporte y sin llenar formularios de aduana ni de migración. 
Los pájaros, los únicos libres en este mundo habitado por prisioneros, vuelan sin combustible, de polo a polo, por el rumbo que eligen y a la hora que quieren, sin pedir permiso a los gobiernos que se creen dueños del cielo.

Eduardo Galeano
El cazador de historias
Ed. Siglo XXI, 2016

Vid. Mús. Max Richter
On Reflection

martes, 17 de abril de 2018

Hacían cola los sueños


Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba: -Suéñeme, que le conviene. Suéñeme, que le va a gustar. Hacían la cola unos cuantos sueños nuevos, jamás soñados, pero Helena reconocía al sueño bobo, que siempre volvía, ese pesado, y a otros sueños cómicos o sombríos que eran viejos conocidos de sus noches de mucho volar.

Eduardo Galeano
Los sueños de Helena
Ed. Libros del zorro rojo, 2011

Fot. Sally Mann

martes, 18 de julio de 2017

Fueguitos


Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
—El mundo es eso —reveló—. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Eduardo Galeano
El mundo
De El libro de los abrazos
Ed. Siglo XXI, 1993

Fot. Joseph Mallord William Turner
Sea and sky, 1825-30

viernes, 7 de abril de 2017

Me pregunto



Estoy solo y me pregunto:
¿Existe una mitad de mí que me espera todavía? ¿Dónde está? ¿Qué hace mientras tanto? ¿Vendrá lastimada, la alegría? ¿Tendrá los ojos húmedos? Respuesta y misterio de todas las cosas ¿y si nos hemos cruzado y ya nos hemos perdido sin enterarnos siquiera? Cosa curiosa: no la conozco y sin embargo la extraño. Tengo nostalgia de un país que no existe todavía en el mapa.


martes, 21 de marzo de 2017

Utopía


Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.

Eduardo Galeano

miércoles, 12 de octubre de 2016

Memoria


Perdí varias cosas en Buenos Aires. (...) No me quejo. Con tantas personas perdidas, llorar por las cosas sería como faltarle el respeto al dolor. (...) La memoria guardará lo que valga la pena. La memoria sabe de mí más que yo; y ella no pierde lo que merece ser salvado.

Eduardo Galeano

viernes, 27 de mayo de 2016

Distracción

Daido Moriyama

A veces el bajón demora en irse, y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.

Eduardo Galeano 

Suite pour orchestre n°3 en ré majeur, BWV 1068: Air
Johann Sebastian Bach

lunes, 16 de mayo de 2016

Indocumentados

LOS LIBRES

   En los días, los guía el sol. En la noche, las estrellas. 
   No pagan pasaje, y viajan sin pasaporte y sin llenar formularios de aduana ni de migración. 
   Los pájaros, los únicos libres en este mundo habitado por prisioneros, vuelan sin combustible, de polo a polo, por el rumbo que eligen y a la hora que quieren, sin pedir permiso a los gobiernos que se creen dueños del cielo.

Eduardo Galeano, El cazador de historias

Fot: s/d


Lágrimas do céu
Carminho

miércoles, 28 de octubre de 2015

Mirando más allá de todas las edades

Sentada de cuclillas en la cama, ella lo miró largamente, le recorrió el cuerpo desnudo de la cabeza a los pies, como estudiándole las pecas y los poros, y dijo:

–Lo único que te cambiaría es el domicilio.

Eduardo Galeano

Hélène Desplechin


Chicken Shack

domingo, 16 de agosto de 2015

Ventana


Ventana sobre una mujer.

Esa mujer es una casa secreta.
En sus rincones, guarda voces y esconde fantasmas.
En las noches de invierno, humea.
Quien en ella entra, dicen, nunca más sale.
Yo atravieso el hondo foso que la rodea. 
En esa casa seré habitado. 
En ella me espera el vino que me beberá. 
Muy suavemente golpeo a la puerta, y espero.

Eduardo Galeano

Fot: Albarrán Cabrera

Nightnoise

lunes, 6 de julio de 2015

La pequeña muerte


No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. 
Pequeña muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace. 

Eduardo Galeano
La pequeña muerte

Fot: Daniel Masclet
Mademoiselle O.J., 1926