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martes, 18 de diciembre de 2018

Lo oímos


Lo que se dice de verdad no se dice nunca con palabras. 
Y sin embargo lo oímos. 
Perfectamente.

La femme à venir

En la foto la pianista Morfydd Llwyn Owen

martes, 3 de julio de 2018

La verdad


La verdad es lo que quema. La verdad es menos en la palabra que en los ojos, las manos y el silencio. La verdad son los ojos y las manos que arden en silencio.

Christian Bobin
La présence pure

Fot. Joseph Rodríguez
Romania

miércoles, 6 de junio de 2018

Lo que está vivo


A la pregunta siempre embarazosa: ¿qué estás escribiendo ahora?, respondo que escribo sobre flores, y que otro día elegiré un tema todavía más nimio, más humilde si cabe. Una taza de café solo. Las aventuras de una flor de cerezo. Pero por ahora tengo ya mucho para ver: nueve tulipanes muriéndose de risa en un jarrón transparente. Miro su estremecimiento bajo las alas del tiempo que pasa. Tienen una manera radiante de estar indefensos, y escribo esta frase a su dictado. Lo que constituye un acontecimiento es lo que está vivo y lo que está vivo es lo que no se protege de su pérdida.

Christian Bobin
Autorretrato con radiador
Ed. Árdora, 2006
Trad. José Areán

Fot. Yasuzō Nojima
Tulips, X-ray Photo, 1940

lunes, 5 de marzo de 2018

Ese momento de incomodidad


Abres el libro un viernes por la tarde y llegas a la última página un domingo por la noche.
Luego hay que salir, volver al mundo.
Es difícil.
Es difícil ir de lo inútil, la lectura, a lo útil, la mentira.
Al salir de un gran libro conoces siempre ese leve malestar, ese momento de incomodidad.

Christian Bobin
Un simple vestido de fiesta
Ed. Ardora, 2011
Trad. José Areán Fernández

Fot. Adolf Fassbender

lunes, 29 de enero de 2018

Memoria


Las hojas caídas de tilo se enrollan como un corazón que se aprieta alrededor de la memoria de lo que ha perdido.

Christian Bobin

Fot. Michiko Chiyoda

sábado, 20 de enero de 2018

Leer, rezar


Al salir de un gran libro conoces siempre ese leve malestar, ese momento de incomodidad. Como si se pudiera leer en ti. Como si el libro amado te concediera un rostro límpido, indecente: uno no va por la calle con un rostro tan desnudo, con el rostro descarnado de la dicha. Hay que esperar un poco. Hay que esperar a que el polvo de las palabras se esparza durante el día. De tus lecturas no retienes nada, apenas una frase. Eres como un niño al que al mostrarle un castillo, sólo viera un detalle, unas hierbas entre dos piedras, como si el castillo tuviera su verdadero poder en el temblor de unos hierbajos. Los libros queridos se mezclan con el pan que comes. Corren la misma suerte que los rostros apenas vislumbrados, que los limpios días de otoño y que cualquier belleza en la vida: ignoran la puerta de la consciencia, se deslizan a través de ti por la ventana del ensueño y se cuelan hasta una habitación a la que nunca vas, las más profunda, la más retirada. Horas y horas de lectura para esa ligera tintura del alma, para esa ínfima variación de lo invisible en ti, en tu voz, en tus ojos, en tu manera de ir y hacer. Para qué sirve leer. Para nada o casi. Es como amar, como jugar. Es como rezar. Los libros son rosarios de tinta negra, cada cuenta rodando entre los dedos, palabra tras palabra. Y qué es exactamente rezar. Guardar silencio. Es alejarse de sí mismo en el silencio. Tal vez es imposible. Tal vez no sepamos rezar como se debe: siempre demasiado ruido en nuestros labios, siempre demasiadas cosas en nuestros corazones. En las iglesias nadie reza salvo las velas. Ellas pierden toda su sangre. Consumen toda su mecha. No se reservan nada para ellas, dan todo lo que son, y ese don pasa a ser luz. La imagen más bella de la oración, la imagen más clara de la lectura, sí, sería esa: el lento desgaste de una vela en una fría iglesia.

Christian Bobin
Un simple vestido de fiesta
Ed. Árdora, 2011

Fot. Len Howard, 1950

viernes, 5 de enero de 2018

Libertad, amor


A aquellos que amo, sólo les pido que se sientan libres respecto a mí y nunca me rindan cuentas de lo que hacen o dejan de hacer y que, por supuesto, tampoco a mí me lo exijan nunca. El amor sólo sucede en libertad. La libertad sólo sucede en el amor.

Christian Bobin
L’épuisement
Ed. Le temps qu'il fait, 1994
Trad. del frag. Raquel Vázquez

Fot. Leon Levinstein
Untitled, 1955

jueves, 28 de diciembre de 2017

La ofrenda


Nunca fui muy bueno con los exámenes. Y no es que fuera lo que se llama un mal alumno. Cuando adivinaba lo que esperaban de mí, pues bien, lo daba. Convertía el arte de aprender en un arte muy sutil de la ofrenda: es preciso dar al otro lo que espera para él, no lo que deseas para ti. Lo que él espera, no lo que tú eres. Porque lo que espera nunca es lo que eres, siempre es otra cosa. Así que aprendí desde muy temprano a dar lo que no tenía. La escritura debió comenzar así. La escritura, el amor y todo lo demás.

Christian Bobin
Elogio de la nada
Presencia ediciones, 2016
Trad: Josep María Pinto.

Fot. Barbara Parmet

domingo, 17 de diciembre de 2017

La protección de la pérdida


A la pregunta siempre embarazosa: ¿qué estás escribiendo ahora?, respondo que escribo sobre flores y que otro día elegiré un tema todavía más nimio, más humilde si cabe. Una taza de café solo. Las aventuras de una flor de cerezo. Pero por ahora tengo ya mucho para ver: nueve tulipanes muriéndose de risa en un jarrón transparente. Miro su estremecimiento bajo las alas del tiempo que pasa. Tienen una manera radiante de estar indefensos y escribo esta frase a su dictado: "Lo que constituye un acontecimiento es lo que está vivo y lo que está vivo es lo que no se protege de su pérdida".

Christian Bobin
Autorretrato con radiador
Ed. Árdora, 2006
Trad. José Ardán

Fot. Charles Jones

miércoles, 2 de agosto de 2017

Respuesta


La enfermedad nunca es una causa. La enfermedad es una respuesta, una pobre respuesta que le inventamos a un sufrimiento.

Christian Bobin
La plus que vive

Fot. Regina Broersma

lunes, 31 de julio de 2017

Razonable


La vida no es algo razonable. No podemos imaginarla unos años —a no ser que nos mintamos— como algo tranquilo, un diseño de arquitectura. La vida no es nada previsible ni complaciente. Se abate sobre nosotros como lo hará más tarde la muerte, es una cuestión de deseo y el deseo nos consagra a lo desgarrador y contradictorio. 

Christian Bobin
La más que viva
Ed. Libros Canto y Cuento, 2015

Fot. Rudhacharya

viernes, 8 de julio de 2016

Espera

   Katia Chausheva, Une Aussi Longue Absence


Como si lo que esperáramos fuera siempre inesperado. Como si la verdadera fórmula de esperar fuera ésta: no prever nada, salvo lo imprevisible. No esperar nada, salvo lo inesperado.

Christian Bobin, Elogio de la nada


Philip Glass - Metamorphosis 2 (Performed by Alessandra Celletti)

martes, 5 de julio de 2016

Tocar el silencio


Uno lee como ama, uno entra a la lectura como se enamora: por esperanza, por impaciencia. Bajo el efecto de un deseo, bajo el invencible error de ese deseo: conciliar el sueño en un único cuerpo, tocar el silencio con una sola frase.

Christian Bobin Un simple vestido de fiesta
Ed. Árdora Exprés, 2012
Trad. José Areán y Antonio Areán

Fot. Jeanloup Sieff