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sábado, 29 de julio de 2017

Quién dice


¿Quién dice que se nos murió todo
Cuando se nos quebraron los ojos?
Todo despertó, todo comenzó.

Die Niemandsrose


martes, 23 de mayo de 2017

Escorado



Mirándola dormir
dejé que el barco se inclinara
lentamente hacia un costado
precisamente el costado
sobre el que ella dormía
apoyando apenas la mejilla izquierda
el ojo azul
la pena negra de los sueños
y por verla dormir
me olvidé de maniobrar
pensando en las palabras de un poema
que todavía no se ha escrito
y por ello
era el mejor de todos los poemas
tan sereno
tan sutil como su piel de mujer casi dormida
casi despierta,
tan perfecto como su presencia inaccesible
sobre la cama,
proximidad engañosa de contemplarla
como si realmente pudiera poseerla
allá en una zona transparente
donde no llegan las sílabas orando
ni el clamor de las miradas
que quieren acercarse
en la falsa hipócrita intimidad de los sueños.

Escorado

Lady of the Sea,1906

lunes, 7 de noviembre de 2016

En alabanza a mi útero



En mi interior todos son un pájaro.
Estoy batiendo todas mis alas.
Querían cortarte
pero no lo harán.
Decían que estabas desmesuradamente hueco
pero no lo estás.
Decían que te encontrabas mortalmente enfermo
y se equivocaron.
Como colegiala cantas.

En alabanza a mi útero

miércoles, 5 de octubre de 2016

Efemérides


Feliz Bloomsday

¿Por qué, para empezar, eligió el 16 de junio de 1904 como el día en que el señor Leopold Bloom de Dublín, primero solo y luego en compañía de Stephen Dedalus, imita las etapas de la Odisea de Homero (…) Ese día los periódicos hablaban del terrible accidente de un transbordador en Hell Gate, en Nueva York, y de una guerra –entre Rusia y Japón– que abriría el telón de la Gran Guerra de 1914 (…) Pero eso no es lo que había fijado para siempre la fecha en la mente de James Joyce. Ese día había tenido un encuentro con una camarera que respondía al maravilloso nombre de Nora Barnacle [percebe] y acababa de llegar de Galway. Ella no había acudido a su primera cita (después de que él la abordase en la calle) y por una hermosa coincidencia lo dejó esperando delante de la casa del padre de Oscar Wilde, en Merrion Square. Pero la segunda cita excedió sus expectativas. La pareja dio un paseo hasta Ringsend, más allá del muelle de la ciudad, donde, como Joyce le dijo a Nora en una carta derretida, no fue él quien empezó nada sino “tú la que deslizaste la mano dentro de mis pantalones y apartaste suavemente mi camisa y tocaste mi polla con tus largos dedos que hacían cosquillas y gradualmente la cogiste toda, gorda y dura como estaba, con la mano, y me masturbaste lentamente hasta que me corrí entre tus dedos, todo el tiempo inclinándote sobre mí y mirándome con tus tranquilos ojos de santa”.
Un siglo después, el mundo literario celebrará el centésimo “Bloomsday”, en honor de la primera vez que al gran James Joyce le hizo una paja una mujer que no era una prostituta.

Christopher Hitchens   Feliz Bloomsday
Incluido en  Amor, pobreza y guerra
Ed. Debate, 2010
Trad. Daniel Gascón

Fot. Arnold Genthe y una amiga, 1900's