Mostrando entradas con la etiqueta Yama Bato. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yama Bato. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de noviembre de 2017

Sin techo


El sol ya está alto, es tarde para los cárabos. Conozco al hombre al otro lado del río, y sé que tiene que estar cabreándose. Probablemente esté sentado en un tronco húmedo, con los pies y las piernas ateridos y con calambres provocados por la inmovilidad. También conozco al otro cazador, al del reclamo para pavos. Esta semana, lo que esos dos hombres quieren es un pavo muerto.
Yo también quiero un pavo, pero el mío lo quiero vivo y en una semana veré cumplido mi deseo y los oiré graznar al amanecer. Pero quiero más. Quiero azulillos índigo cantando sus pareados a primera hora de la mañana. Quiero leer José y sus hermanos de Thomas Mann otra vez. Quiero hojas de roble y flores de cornejo y luciérnagas. Quiero saber cómo está la tierra en Coon Hollow, al norte. Quiero que Asher se entere de lo que les pasa a los ácaros del oído de las polillas en invierno. Quiero enseñarles a Liddy y a Brian las enormes rocas que hay al fondo de la hondonada del arroyo. Quiero saber mucho más sobre las arañas morgaño. Quiero escribir una novela. Quiero bañarme desnuda en el río al calor del sol.
Por eso he dejado de dormir en la cabaña; una casa es demasiado pequeña, demasiado restrictiva. Quiero el mundo entero, y también las estrellas.

Sue Hubbell
Un año en los bosques
Ed. Errata Naturae, 2016
Trad. Miguel Ros

Fot. Yama Bato


Johann Heinrich Schmelzer, Ciaccona in A Major

martes, 20 de junio de 2017

Algo tan simple


La noche es oscura y silenciosa en invierno. Nosotros oímos los suspiros de los peces en el fondo del mar, y los que suben a la montaña o por las sendas de la meseta pueden escuchar el canto de las estrellas. Los ancianos, con la sabiduría que les da la experiencia, dicen que allí arriba no hay más que tierras baldías y peligros mortales. Si no aprendemos de la experiencia podemos morir, pero nos marchitamos si le damos demasiada importancia. En algún lugar está escrito que ese canto es capaz de despertar en ti la desesperación o la divinidad. Sería cuestión de subir a las montañas en las noches serenas y oscuras como el infierno en busca de la locura o la felicidad, y entonces quizá le encuentres el sentido a la vida. Pero no son muchos los que se arriesgan a emprender semejantes viajes; por caros que sean, tus zapatos quedarán destrozados y serás incapaz de afrontar las tareas cotidianas por culpa de la vigilia nocturna, y si tú no puedes, ¿quién va a hacerse cargo de tu trabajo? La lucha por la vida no combina demasiado bien con los sueños, la poesía y el bacalao seco son incompatibles, y nadie puede alimentarse de sus sueños.
Así vivimos.
El hombre se muere si le quitan el pan, pero si no tiene sueños, se marchita. Las cosas importantes no suelen ser complicadas; sin embargo, necesitamos la muerte para darnos cuenta de algo tan simple.

Ed. Salamandra, 2016
Trad. Elías Portela


jueves, 1 de junio de 2017

viernes, 24 de junio de 2016

Sin techo

Yama Bato

El sol ya está alto, es tarde para los cárabos. Conozco al hombre al otro lado del río, y sé que tiene que estar cabreándose. Probablemente esté sentado en un tronco húmedo, con los pies y las piernas ateridos y con calambres provocados por la inmovilidad. También conozco al otro cazador, al del reclamo para pavos. Esta semana, lo que esos dos hombres quieren es un pavo muerto.

Yo también quiero un pavo, pero el mío lo quiero vivo y en una semana veré cumplido mi deseo y los oiré graznar al amanecer. Pero quiero más. Quiero azulillos índigo cantando sus pareados a primera hora de la mañana. Quiero leer José y sus hermanos de Thomas Mann otra vez. Quiero hojas de roble y flores de cornejo y luciérnagas. Quiero saber cómo está la tierra en Coon Holllow, al norte. Quiero que Asher se entere de lo que les pasa a los ácaros del oído de las polillas en invierno. Quiero enseñarles a Liddy y a Brian las enormes rocas que hay al fondo de la hondonada del arroyo. Quiero saber mucho más sobre las arañas morgaño. Quiero escribir una novela. Quiero bañarme desnuda en el río al calor del sol.
Por eso he dejado de dormir en la cabaña; una casa es demasiado pequeña, demasiado restrictiva. Quiero el mundo entero, y también las estrellas.

Sue Hubbell Un año en los bosques


Johann Heinrich Schmelzer, Ciaccona in A Major

jueves, 3 de diciembre de 2015

Entropía


I
Mi delicada flor se abre.
Tu luz penetra:
Gozo.

II
Soy la aguja,
tú el hilo:
Borda.

III
Éste es mi cuerpo.
Éste
el río de mi sangre.
Te envuelvo en él, sumerges
tu propio río oculto.
Naces de nuevo,
sales hacia el mundo.
En mí
crece la dicha.

IV
Todo sale de mí.
Doy a luz a este mundo
y cada día mi vientre
pare de nuevo al Universo.
En mí la vida tiene
cauce y manantial.
Todo hasta mí regresa.
Todo vuelve
al descanso final entre mis huesos.
Y sin embargo,
desafío a la muerte cada día.
El mundo entero cabe en mi vagina.
Todo penetra en mi ser, todo fecunda
mi cuerpo.
Yo soy la tierra,
la materia, la luz,
soy la energía.
Estoy en cada uno de tus nervios,
debajo de tu lengua
y en tus dedos.
En todo lo que fluye de tus manos.
Soy la piel y el polvo de tus pasos.
Tu mirada.
No te podrás librar de mí:
Yo soy tu sombra.
La otra que te mira en el espejo.
Tu próxima enemiga.
Tu amante más oscura.
Soy tu hija, tu madre, los latidos
de la sangre meciéndote la vida.
Soy plenitud, vacío.
silencio, voz y eco.
Soy el significado que te llena,
palabra.
Sonido que te eleva
y consagra.
Soy tuya, soy ajena, soy de nadie:
Tu propia imagen soy,
tu propia esencia.
Mírame bien,
reconóceme:
soy tú mismo.

V
De ti vengo:
Gota en el mar.
Tu semilla llevaba
implícitas
mi raíz y mi flor.
De mi vienes:
soy el mar en que nadas,
pez indómito.
Hoy que al fin
navegas por mis venas
soy fruta henchida,
manantial, cauce, estero
donde la vida fluye
su viaje interminable.
Ven,
naufraga conmigo
una,
y otra,
y otra vez,
hasta anegar al mundo.

VI
Los vocablos se encuentran
y se besan:
nace el sentido,
la poesía sonríe.
Tus labios y los míos
se encuentran,
dialogan:
la dicha llaga
cuerpo y alma.
Esta palabra alada, ahora,
¿te besa?

VII
Cada vez que camino,
mis caderas mecen
la cuna del mundo.

VIII
Nueve lunas
tejiéndote en mi vientre.
Y tú toda la vida
queriendo regresar.

IX
Esta palabra soy: Contiene
todo mi ser.
Plena y colmada
rebosante de mí,
me derrama en tu boca.
Cuando dices mi nombre
te beso en cada sílaba, tus labios
besan mi carne, me recorren,
penetran en mi oído, me poseen.
Toda soy
una extensión quemada por tu voz.

X
Tu imagen
tu reflejo
tu sombra:
El reverso de ti: moneda,
palabra.
La tierra que va
debajo de tus pasos.
El aire que respiras
y te besa
por dentro y por fuera.
El agua que te moja,
te rodea,
penetras,
te bebe.
Si yo muero,
tú mueres.
Si tú mueres,
yo muero.
¿Cómo pretendes sobrevivir
cada vez que me matas?
Sin mí no hay vida.
Y si a pesar de todo sobrevives,
pobre de ti.
Huérfano definitivo.
Palabra sin sentido.
Eco sin voz.
Ausencia sin olvido.
Silencio sin sonido.
Órbita ciega.
Fuego sin luz.
Noche sin término.
Tiempo inexorable
exilio sin otro objeto que la muerte.
Sin mí no hay salvación.

XI
El deseo tiene garfios de hierro,
dedos de mar
raíces.
Con ellos se aferra a la carne
como el árbol al borde del abismo.
En él la vida afirma
su inquebrantable voluntad
de no cesar.
Sigue lloviendo, entonces,
incontenible
como el huracán más olvidado
como la tormenta más ciega
que habita
en el fondo de la gota de rocío.
Sigue lloviendo, amor,
sin pausa,
hasta que entienda el mundo.

XII
Redondo es este anillo.
Redonda mi cintura
rebosante mi vida.
Redonda la órbita que tejo en el camino.
Redondo
el Universo que te contiene
y pueblas.
Ven, planeta.
Por una vez, conviértete en satélite dichoso.
Ven, por fin:
Gira conmigo
hasta la dicha.

sábado, 1 de agosto de 2015

No es excusa


Sí; todo se muere, todo tiene un final, una conclusión, pero no por eso niegan su papel en la vida. Y es que también todos; tienen su historia, su camino, su realidad, lo que les toca y deben construir. No hay nada más triste que no tener nada que contar ni vivir.
La muerte no es una excusa para no vivir.

Joseph Kapone

Fot: Yama Bato

Surfing the Clouds
Deuter

lunes, 27 de julio de 2015

Provisional



“… Y he llegado a la conclusión de que si las cicatrices enseñan: las caricias también.”

Mario Benedetti


“.... De ella se pueden enumerar cualidades y defectos; explicarla, jamás. Hace lo que ama, se niega a lo que no le agrada. No quiero explicarla. Para mí, basta con verla, saber que existe.”

Jorge Amado
Gabriela, clavo y canela

Fot: Yama Bato

Chant from a Holy Book
Boîte à Musique

martes, 21 de julio de 2015

La resiliencia de la luz

Yama Bato

Una mujer se postra frente al espejo y el espejo la mira sin poder reflejarla, este se hace pedazos y descubre que se ama, se recuesta en el piso y recuerda que hace tres meses se maldecía o se cortaba la piel, hasta ese día en que hizo las paces con su pasado y al mirarse al espejo no había nadie ahí, porque el espejo sólo reflejaba a la mujer que había dejado de ser. La mujer sale a las calles solitarias y se siente feliz, un hombre la ve pasar y se asombra, le dice que ha perdido su rostro y ella le agradece, descubriendo que nunca le hizo falta y va por el mundo sin una máscara, el hombre se enamora y le pide pasar la eternidad a su lado, para intentar descubrir sus silencios o sus gestos, ahora invisibles.

La mujer sin rostro, Joseph Kapone


Arpeggio
Alessio Vlad

sábado, 11 de julio de 2015

Una partícula



Don’t come to me with the entire truth.
Don’t bring me the ocean if I feel thirsty,
nor heaven if I ask for light;
but bring a hint, some dew, a particle,
as birds carry only drops away from water,
and the wind a grain of salt.

Olav H. Hauge

Fot: Yama Bato

Suite pour orchestre n°3 en ré majeur, BWV 1068: Air
Johann Sebastian Bach

domingo, 5 de julio de 2015

viernes, 3 de julio de 2015

Puertas


Pensamiento sufí:
Antes de pronunciarse, una palabra debería poder cruzar tres puertas:
En la primera se le preguntaría: ¿Es verdad?
En la segunda: ¿Es necesario?
En la tercera: ¿Es bueno?

A la vista del pensamiento anterior a este, yo añadiría una cuarta puerta: ¿Tiene sentido?

Fot: Yama Bato


Sentido


El péndulo de la mente oscila entre el sentido y el sinsentido, no entre lo bueno y lo malo.

Carl Gustav Jung

Fot: Yama Bato