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lunes, 19 de octubre de 2020

A veces ser humano es difícil


A veces ser humano es difícil. Se nació casi al borde.
Helo aquí, y casi mira. Desde su estar inmóvil rompe el aire.
y asoma súbito a este frente: aquí es asombro,
Pues está y os contempla, o más, pide ser visto, y más:
mirado, salvo.
Tiene su pelo mixto, cubriendo desigual la enorme masa,
y luego, más despacio, la mano de quien aquí lo puso
trazó lenta la frente,
la inerte frente que sería y no fuese,
no era. La hizo despacio como quien traza un mundo
a oscuras, sin iluminación posible,
piedra en espacios que nació sin vida
para rodar externamente yerta.

Pero esa mano sabia, humana, más despacio lo hizo,
aquí lo puso como materia, y dándole
su calidad con tanto amor que más verdad sería:
sería más luces, y luz daba esa piedra.
La frente muerta dulcemente brilla,
casi riela en la penumbra, y vive.
Y enorme vela sobre unos ojos mudos,
horriblemente dulces, al fondo de su estar, vítreos sin
lágrima.

La pesada cabeza, derribada hacia atrás, mira, no
mira,
pues nada ve. La boca está entreabierta;
sólo por ella alienta, y los bracitos cortos juegan, ríen,
mientras la cara grande muerta, ofrécese.

La mano aquí lo pintó, o acarició
y más: lo respetó, existiendo.
Pues era. Y la mano apenas lo resumió exaltando
su dimensión veraz. Más templó el aire,
lo hizo más verdadero en su oquedad posible
para el ser, como una onda que límites se impone
y dobla suavemente en sus orillas.

Si le miráis le veréis hoy ardiendo
como en húmeda luz, todo él envuelto
en verdad, que es amor, y ahí adelantado, aducido,
pidiendo, suplicando sin voz: pide ser salvo.
Miradle, sí: salvadle. El fía en el hombre.

Vicente Aleixandre
Óleo "Niño de Vallecas"

Pint: Diego Velázquez
Francisco Lezcano, el Niño de Vallecas


Gustav Mahler
Symphony No. 4 - 3 (1/3) - Leonard Bernstein

sábado, 15 de junio de 2019

Ceniza




¿La noche un cuerpo cobija?

Lo que duerme y aún respira
es ceniza.

Vicente Aleixandre

Fot. George Hendrik Breitner
Geesje Kwak

jueves, 7 de junio de 2018

Mano entregada


MANO ENTREGADA

Pero otro día toco tu mano. Mano tibia.
Tu delicada mano silente. A veces cierro
mis ojos y toco leve tu mano, leve toque
que comprueba su forma, que tienta
su estructura, sintiendo bajo la piel alada el duro hueso
insobornable, el triste hueso adonde no llega nunca
el amor. Oh, carne dulce, que sí se empapa del amor hermoso.

Es por la piel, secretamente abierta, invisiblemente entreabierta,
por donde el calor tibio propaga su voz, su afán dulce; por donde mi 
voz penetra hasta tus venas tibias,
para rodar por ellas en tu escondida sangre,
como otra sangre que sonara oscura, que dulcemente oscura te besara
por dentro, recorriendo despacio como sonido puro
ese cuerpo, que ahora resuena mío, mío poblado de mis voces profundas,
oh resonado cuerpo de mi amor, oh poseído cuerpo, oh cuerpo solo sonido de mi voz poseyéndole.

Por eso, cuando acaricio tu mano, sé que sólo el hueso rehúsa 
mi amor -el nunca incandescente hueso del hombre-.
Y que una zona triste de tu ser se rehúsa,
mientras tu carne entera llega un instante lúcido 
en que total flamea, por virtud de ese lento contacto de tu mano,
de tu porosa mano suavísima que gime,
tu delicada mano silente, por donde entro
despacio, despacísimo, secretamente en tu vida,
hasta tus venas hondas totales donde bogo,
donde te pueblo y canto completo entre tu carne. 

de "Historia del Corazón"

Fot. Iwase Yoshiyuki, 1950s

jueves, 6 de julio de 2017

Del engaño y renuncia


Del engaño y renuncia.

No eres tú la misma que siempre me ha rodeado ocultándome el camino más claro para llegar al fondo. No eres tampoco la emancipación a la que asirse, cuando pasan las brumas en viaje lento de superficie, rozando las mejillas como una confesión de pereza, entre falsos terciopelos y sonrisas ocultas de desfallecimiento. No pretendas envolverme en tus sutiles perfidias mostrándome la mano ensortijada en vedijas de viento, mientras tus ojos fulguran sin sueño, descubriendo el esqueleto seco y frío de su cielo profundo ennegrecido. En el fondo de ti misma los pensamientos yacen como bajo las piedras, ocultos como vidrios de color ignorados, y yo siento sobre mi piel sus destellos como aparentes confesiones de un mañana vecino, del hallazgo precioso que me hará romper en sollozos muy fuertes, sobre la tierra abierta a mis culpas más claras. (...)

Vicente Aleixandre
de ¨Pasión de la tierra"

Fot. Charlotte Perriand
colaboradora de Le Corbusier

miércoles, 2 de noviembre de 2016

domingo, 18 de septiembre de 2016

Vida


Un pájaro de papel en el pecho 
dice que el tiempo de los besos no ha llegado; 
vivir, vivir, el sol cruje invisible, 
besos o pájaros, tarde o pronto o nunca.

Vida

lunes, 27 de junio de 2016

Larga mirada


Qué larga mirada has echado
sobre el espejo donde te haces.
Allí no estabas.
Y una sola mujer fatigada,
cansada
como por una larga vigilia
que durase toda la vida,
se ha mirado al espejo
y allí se ha reconocido.

Ante el espejo

domingo, 14 de febrero de 2016

Quiero amor o la muerte


Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo, 
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.

De la destrucción o el amor

Fot. Ellen Rogers