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jueves, 14 de junio de 2018

Menoscabo


Es divertido observar que Deleuze y Debord, dos respetados intelectuales de fin de siglo, se suicidaron sin motivos concretos, sólo porque no soportaban la perspectiva de su propia decadencia física. Estos suicidios no despertaron ningún asombro, no provocaron ningún comentario; en general, los suicidios de la gente mayor, que son los más frecuentes, nos parecen hoy en día perfectamente lógicos. Como rasgo sintomático, también podemos señalar la reacción del público frente a la perspectiva de un atentado terrorista: en la casi totalidad de los casos la gente preferiría morir en el acto antes que verse mutilada, o incluso desfigurada. En parte, claro, porque todos están un poco hartos de la vida; pero sobre todo porque nada, ni siquiera la muerte, les parece tan terrible como vivir en un cuerpo menoscabado.

Michel Houellebecq
Las partículas elementales
Ed Anagrama, 2002
Trad. Encarna Gómez Castejón

Fot. ResaRot

domingo, 3 de junio de 2018

¿Para qué tanto desvelo?


¿Para qué tanto desvelo?

La vejez llega
cuando la noche te alcanza,
cuando dejas de pensar
y no crees en nada.
Sólo quieres que llegue la paz.

La vejez llega
cuando notas el alma,
cuando encaramos los últimos escalones,
las cuestas más difíciles.

La vejez llega
cuando la distancia
entre el recuerdo y lo inmediato
se hace muy grande,
cuando son muchas las dudas
y pocas las certezas.

La vejez llega
cuando queremos retirarnos
a ese lugar en el que nada de lo que tenemos
nos será de utilidad.

De: “Contrapunto y Fuga”
Takara Editorial 2018

Ramblin’ Man, 2015

lunes, 12 de marzo de 2018

Ahora que ya no soy más joven


Ahora que ya no soy más joven

Ahora que ya remonto la mitad del camino de mi vida, 
yo que siempre me apené de las gentes mayores, 
yo, que soy eterna pues he muerto cien veces, de tedio, de agonía, 
y que alargo mis brazos al sol en las mañanas y me arrullo 
en las noches y me canto canciones para espantar el miedo, 
¿qué haré con esta sombra que comienza a vestirme 
y a despojarme sin remordimientos? 
¿Qué haré con el confuso y turbio río que no encuentra su mar, 
con tanto día y tanto aniversario, con tanta juventud a las espaldas, 
si aún no he nacido, si aún hoy me cabe 
un mundo entero en el costado izquierdo? 
¿Qué hacer ahora que ya no soy más joven 
si todavía no te he conocido?



sábado, 29 de abril de 2017

Un anciano



“Un anciano”

En medio del bullicio del café,
encorvado a la mesa, está sentado un anciano,
con un periódico ante él, sin compañía.

Y en la vejez infame y desdeñosa,
piensa en qué poco disfrutó los años
cuando tenía fuerzas, elocuencia y belleza.

Sabe cuánto ha envejecido: lo percibe, lo ve.
Y todo ese tiempo en que era joven le parece
que fuera ayer. Qué breve, qué breve el intervalo.

Y piensa en cómo se le ha reído la Prudencia;
y cómo ─¡qué insensatez!─ confiaba en ella,
la mentirosa que decía: «Mañana. Aún tienes mucho tiempo».

Recuerda los impulsos contenidos, cuánta dicha
sacrificada. De esa necia cordura
cada ocasión perdida se está mofando ahora.

… Pero de tanto acordarse y tanto cavilar,
el anciano se embota, y cae dormido,
apoyado contra la mesa del café.



De: “Poemas canónicos” – 1895-1915
Recogido en C.P. Cavafis – Poesía Completa
Ed. Pre-Textos 2015
Trad. Juan Manuel Macías

Fot. Kristina Krause

miércoles, 24 de febrero de 2016

Perdurabilidad



Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. De nuevo siento en mi pecho un vacío devorador que sólo colma el calor de tu cuerpo abrazado al mío.

André Gorz, Carta a D. Historia de un amor
Ed. Paidós Ibérica, 2008
Trad. Jordi Terré.