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viernes, 22 de febrero de 2019

Acaso el corazón


Acaso el corazón.

Se hundirá el olor acre de los tilos
en la noche de lluvia. Será vano
el tiempo de la dicha, su furor,
aquel mordisco de rayo que explosiona.
Apenas queda abierta la indolencia,
el recuerdo de un gesto, de una sílaba,
pero como de un vuelo lento de aves
entre vapores de niebla. Y aún aguardas
no sé qué cosa, mi extraviada; quizá
una hora que decida, que recuerde
el principio o el fin; similar suerte,
ahora. Aquí negro el humo de los incendios
seca aún la garganta. Si puedes,
olvida aquel sabor de azufre
y el temor. Las palabras nos fatigan,
rebrotan de una lapidada agua;
acaso nos quede el corazón, acaso el corazón…

Salvatore Quasimodo

Fot: Erwin Blumenfeld
Portrait of a Woman, ca. 1933

sábado, 25 de agosto de 2018

Echada entre las flores


DE TIERNA MUJER ECHADA ENTRE LAS FLORES 

Se adivinaba la estación oculta
por el ansia de las lluvias nocturnas,
por los cambios de las nubes en el cielo,
undosas leves cunas;
y yo estaba muerto.

Una ciudad suspendida en el aire
era mi último exilio,
y en torno me llamaban
las suaves mujeres de otros tiempos,
y la madre, renovada por los años,
con su dulce mano escogía entre las rosas
y con las más blancas ceñía mi cabeza.

Afuera era de noche
y los astros precisos seguían
ignotos caminos en curvas de oro
y las cosas vueltas fugitivas
me llevaban a rincones secretos
para hablarme de jardines abiertos de par en par
y del sentido de la vida;
pero a mí me dolía la última sonrisa

de tierna mujer echada entre las flores.


miércoles, 6 de junio de 2018

La tierra incomparable


LA TIERRA INCOMPARABLE

Hace tiempo te debo palabras de amor:
o tal vez sean aquellas que cada día
se desvanecen rápidas apenas articuladas
y la memoria les teme, transforma
los signos inevitables en diálogo
enemigo acérrimo del alma. Tal vez
el murmullo de la mente no deja oír
mis palabras de amor o el miedo
arbitrario del eco que altera
las imágenes más débiles con un sonido
afectuoso: o tocan la invisible
ironía, sus propiedades filosas
o mi vida ya cercada, amor.
O tal vez es el color que las deslumbra
en el tropiezo con la luz
del tiempo que irá a ti cuando el mío
no pueda ya llamar amor oscuro
amor ya llorando
la belleza, la ruptura impetuosa
con la tierra incomparable, amor.

Versión de Héctor Miguel Ángelli

miércoles, 28 de febrero de 2018

Elegía


Helada mensajera de la noche,
has retornado límpida 
a los balcones de las casas destruidas 
para iluminar tumbas desconocidas 
y restos abandonados de la tierra humeante. 
Aquí descansa nuestro sueño. 
Y te diriges, solitaria, hacia el norte, 
donde las cosas corren
sin luz hacia la muerte; 
y tú resistes.

Elegía
Versión Juan Manuel Montefogo

lunes, 26 de febrero de 2018

Y de pronto es la noche


Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol:
y de pronto es la noche.

Versión Gianni Siccardi

Fot. Gabrielle Duplantier

miércoles, 21 de febrero de 2018

Acaso el corazón


Acaso el corazón.

Se hundirá el olor acre de los tilos
en la noche de lluvia. Será vano
el tiempo de la dicha, su furor,
aquel mordisco de rayo que explosiona.
Apenas queda abierta la indolencia,
el recuerdo de un gesto, de una sílaba,
pero como de un vuelo lento de aves
entre vapores de niebla. Y aún aguardas
no sé qué cosa, mi extraviada; quizá
una hora que decida, que recuerde
el principio o el fin; similar suerte,
ahora. Aquí negro el humo de los incendios
seca aún la garganta. Si puedes,
olvida aquel sabor de azufre
y el temor. Las palabras nos fatigan,
rebrotan de una lapidada agua;
acaso nos quede el corazón, acaso el corazón…


miércoles, 26 de abril de 2017

De pronto


Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra traspasado por un rayo de sol: y de pronto anochece.

Salvatore Quasimodo

Foto del autor, de Ugo Mulas, 1962