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jueves, 21 de julio de 2016

Cuando el amor es ciego

Emmet Gowin

B de te amo

A Beatriz  le falta un ojo.
Un lacito en el pelo.
La teta izquierda.

Le faltan cuatro dedos de una mano y una pierna. Tenía dos.
Media oreja, tres costillas, un riñón  y la sonrisa en el carné de identidad.
La vida a veces.
A veces las palabras.

(Beatriz estaba allí).

Le falta el aliento y su bolso marrón. Era bonito.
...y un kilo de arroz y unas manzanas que llevaba colgando del brazo aquel martes.

Y a veces le sobran las horas del día.

Le falta la regla-del susto-,
todas las perlas del collar.
Le faltan las ganas de pintarse las uñas.

(En el sitio equivocado).

Pero yo la quiero así.  Toda entera. 

Porque es la puta reina de mi vida.





Giuseppe Tartini
Concerto for violin, strings and basso continuo in G major (D 77), 1750

Faltar a clase

Dieter Krehbiel

Desde hace algunos, años vengo coleccionando las expresio­nes que en los distintos idiomas designan la acción de dejar de asistir voluntariamente a la escuela o el colegio: en español común de España a eso le llamamos hacer novillos o fumarse la clase. Hay además, algunas formas regionales: en Castilla, hacer pellas; en Navarra, hacer calva, hacer borota y también hacer pella; en Granada, hacer rabona; en Lucena, y no sé si en algún otro punto de la provincia de Córdoba, hacer falla; en Aragón, hacer pirola o —especialmente en Huesca— picarse la clase. En gallego, con asombrosa concisión, se usa un verbo específico: latar; en catalán, se usa tanto la expresión fer rodó, es decir, ‘hacer redondo’, como fer campana; y los vascos dicen piper egin, que significa ‘hacer pimientos’. Los argentinos, no contentos con hacerse la rabona, hablan tam­bién de hacerse la rata, los colombianos y peruanos de volar­se de clase, y Alfonso Reyes, a quien también le interesó este tema, nos hizo saber en La experiencia literaria que los mejicanos del distrito federal llaman a eso irse de pinta o pintar venado ("deliciosa expresión que hace pensar en los dibujos rupestres", agrega el maestro), mientras que los de Monterrey dicen cuajarla o irse de cuaja.

En Francia y en el Canadá francófono, la expresión habi­tual es faire l’école buissonière, literalmente ‘hacer la escuela matorralosa’, aunque en los últimos tiempos parece que en Francia se prefiere secher le cours, ‘secar la clase’. En el Norte de Italia, andare in marina, irse a la marina’, o biggiare, y en otras zonas de Italia, marinare la scuola, y también fare vela, ‘hacer vela’, o fare sega, ‘hacer sierra’. Se nota que los italianos son gente festiva y de aire libre. En Alemania, bien blau machen (‘hacer azul’), bien schwänzen o bummeln, que signi­fica ‘colear’, aunque en el Sur de Alemania se dice también stemmen. En Inglaterra, esa misma acción se indica con to play truand. En danés, pjakke. En ruso, progulivat, que viene a ser ‘pasar’; en croata, smuginuti sa casova, pobeci sa casova —ambos modismos significan ‘escaparse de las clases’— o bri­sari sa casova ‘borrarse de las clases’. En rumano, a chiuli. Los checos dicen chodit za skolu, esto es ‘ir detrás de la escuela’, los eslovacos chodit po za skolu, que viene a ser lo mismo, y los polacos wagarowac o isc na wagary. En los Estados Unidos eso es to play hooky (‘jugar ganchudo’). En japonés se dice sa-bo-ru.

Al parecer, todos los niños de todos los lugares del mundo se escapan de sus clases alguna vez, y no sólo esto, sino que han acuñado, para referirse a ese acto, expresiones que tienen en común su admirable sentido poético. El hecho de que indi­viduos muy alejados y desconocidos entre sí, y, además, espe­cialmente inocentes o primitivos, actúen del mismo modo en circunstancias semejantes prueba que esa entidad misteriosa llamada naturaleza humana, a pesar de todo, existe.

Miguel D'Ors, Virutas de taller, Los papeles del Sitio



G. Tartini: Concerto Grosso No.5 in E minor
[transcription of the Sonata Op.1 No.5 by Giulio Meneghini]