La mirada es la experiencia fundamental de la comunicación, es conocimiento del otro, del otro como sujeto, es la presencia de la otra subjetividad en nuestras vidas. El que nos mira (la otra subjetividad, la otra conciencia) le podemos temer porque se puede enfrentar a nuestra libertad, es un ser que nos valora y pone en cuestión lo que somos, lo que queremos, nuestro ser. Sartre, en "El ser y la nada", narra la escena donde miramos por el ojo de la cerradura, espiamos; nuestra conciencia atiende a lo que ocurre en la habitación, está dirigida a las cosas, no atendemos a nosotros mismos, pero, de repente, sentimos que alguien nos mira, nos ven espiando, sentimos la conciencia del otro, de su presencia, y no del otro como una mera cosa más sino como sujeto, como alguien del que se puede esperar una conducta que nos pueda comprometer o juzgar y a la vez somos conscientes de nosotros mismos.
De la mirada y la seducción
Volumen 6, Nº 24, 2011
Fot. Vincent Descotils
