lunes, 11 de marzo de 2019

Lo que siempre funciona


A veces, como sucede con un cohete teledirigido, la obra de arte se dirige justamente a ese objetivo en tu interior que alberga un enigma semejante al expresado por la propia obra. Sabes de qué va ese enigma, platónicamente existe la posibilidad de que alguna vez encuentres la fórmula para expresarlo, pero tendrás que seguir buscándola y, mientras no la hayas encontrado aún, no se te ocurra desvelar el enigma ni menos aún ofenderlo mediante la invención de una fórmula zafia. Observar, escuchar, leer, eso siempre funciona.

Cees Nooteboom
El enigma de la luz

Fot: Masao Yamamoto

domingo, 10 de marzo de 2019

Solo


MI MADRE ME DIJO CIERTA VEZ

Mi madre me dijo cierta vez
que no durmiera con flores, en el cuarto.
Desde entonces no duermo con flores,
duermo sin ellas, solo.

Hubo muchas flores, pero nunca
tuve el tiempo suficiente.
Y seres queridos ya se alejan de mi vida,
como las barcas de la costa.
Mi madre me dijo que no durmiera con flores:
No dormirás madre mía de mi infancia.

El pasamano de madera al cual me aferraba
cuando me arrastraban a la escuela,
hace tiempo, se quemó.
Pero mis manos siguen aferradas.

Yehuda Amijai
Trad: Perla Schwartz

Fot: s/d

Palabras

PALABRAS

Tantos millones de bocas
tienen pasadas.
Pedro Salinas

En este cuarto me rodean muebles
que no conoces: tengo puesto ahora
este vestido que no has visto y miro
—¿hacia dentro, hacia fuera? No lo sabes—.
Pero ahora y aquí y mientras viva
tiendo palabras-puentes hacia otros:
hacia otros ojos van y no son mías
no solamente mías:
las he tomado como tomo el agua
como tomé la leche de otro pecho.
Vinieron de otras bocas
y aprenderlas fue un modo
de aprender a pisar, a sostenerse.
No es fácil, sin embargo.
Maderas frágiles, fibras delicadas
ya pronto crujen, ceden.
Duro oficio apoyarse sin quebrarlas
y caminar por invisible puente.

Circe Maia

Fot: Bettina Rheims 
Isabella Rossellini

Todo es presencia.


Nada termina nunca. Nada empieza. Todo es presencia. Todo existe en trance de revelación. También lo que no existe existe en las posibilidades infinitas de la nada. Y la belleza es inextinguible para nombrar el nuevo rostro de las cosas.

Gonzalo Arango

Fot. Sigurdur Gudmundsson
Horizontal Thoughts, 1970

viernes, 8 de marzo de 2019

Jázaros



Ku: (Driopteria filix chazarica) - Una clase de fruto del mar caspio. Daubmannus anotó sobre ese fruto lo siguiente: los jázaros cultivan una especie de fruto que no crece en ninguna parte del mundo salvo en su país. Está cubierto por algo como las escamas de pescado o las de la piña, crece en un árbol altísimo y los frutos en las ramas se parecen a esos peces que los hosteleros cuelgan de las aletas, todavía vivos, sobre la entrada de la hostería para indicar que ese día sirven sopa de pescado. Algunas veces ese fruto emite sonidos parecidos al canto del pinzón. Al comerlo, es muy frío y un poco salado. En otoño, puesto que es muy ligero y tiene un hueso que late como un corazón, cuando cae de la rama vuela durante algún tiempo batiendo las aletas como si nadara a través de las olas del viento. Los niños los toman como blanco de sus hondas, y a veces incluso los azores resultan engañados y se lo llevan en su pico confundiéndolo con un pez. De eso nace el proverbio jázaro que dice: "Los árabes nos van a comer, como los gavilanes, pensando que somos peces y nosotros somos ku." La palabru ku -el nombre de ese fruto- fue la única que el diablo dejó en la memoria de la princesa Ateh después de que ella hubiera olvidado su lengua.

Algunas veces, de noche, se puede oír una voz que dice "¡ku!... ¡ku!..." Es la princesa Ateh, que pronuncia la única palabra que sabe y llora al tratar de recordar sus poemas.

Milorad Pavić
El diccionario jázaro (ejemplar masculino)
Ed. Anagrama

Ilust: 15th century illustrated herbal from Northern Italy

jueves, 7 de marzo de 2019

Algo

 

ALGO

Me acerco con tal temblor
cauteloso y siempre
siento la pregunta, tonta al final,
cómo se supone
que se siente, después,
y por quién. Me acuerdo
de una vez en un cuarto alquilado
en la calle 27, la mujer que en ese tiempo
amaba, literalmente, después de
hacer el amor en la cama enorme
sentada frente a un lavatorio
con dos canillas, tenía
que hacer pis pero estaba nerviosa,
avergonzada, supongo,
de que la viera, a ella, que apenas
un momento atrás había estado
completamente abierta a mí, desnuda,
en la misma cama. En cuclillas,
con la cabeza reflejada en el espejo,
el pelo oscuro, toda
su cara, los hombros,
se sentó abierta de piernas, abrió
una de las canillas y orinó con timidez. Lo que el amor
podría aprender de una visión como esa.

Robert Creeley
Versión de Sandra Toro

Fot: Craig Keenan

El inefable goce

 

El inefable goce

Celebra el grande, el inefable goce
de vivir, de ser joven, de ser fuerte,
de hincar los dientes ávidos y blancos
en los más dulces frutos terrenales.
De posar las audaces, sabias manos
sobre todo lo más puro y secreto,
y de tender el arco contra todas
las presas que voraz deseo asecha.
De oír todas las músicas livianas,
y mirar, con pupilas fulgurantes,
la bella faz del mundo, como mira
un amante feliz a su adorada.
A ti el placer, ¡oh amiga!
¡A ti el ensueño!
¡Yo quiero revestirte la más roja
de las púrpuras regias, siquier tiña
su seda con la sangre de mis venas.
Yo quiero coronarte de albas rosas
para que así, transfigurada, cantes
la divina Alegría, la Alegría,
la Alegría, magnífica, invencible!

Gabriele D'Annunzio

Fot: s/d