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sábado, 4 de noviembre de 2017

Has escrito de ti para mí


Has escrito de ti para mí.
Puedes sonreír para mí, almorzar para mí o ir acompañada a algún sitio para mí, todo para mí.Yo no puedo hacer nada para ti.
Debes haber olvidado las palabras que me escribiste en las páginas de una libreta.
Si fueran verdad, tan sólo durante un minuto , si no las has olvidado ya, entonces yo aún podría escribir sobre mí para ti, o al menos sobre ti y para ti.
Pero la libreta se ha perdido y mis cartas no son letras de cambio.
Lo siento, Alia: la palabra "amor" ha vuelto a surgir desnuda en mi carta. Estoy cansado de escribir de lo que no es amor. Mis cartas son como nuestros encuentros: siempre hay extraños presentes. Un trío, un cuarteto, y la mayoría de las veces, un coro al completo
Libera mis palabras, Alía, para que puedan alcanzarte. Como perros que buscan a su dueño, y enroscarme a tus pies.
Zapatos: talla 37, Guantes: talla 6.
Déjame escribir de amor.

Víktor Shklovski
Zoo o cartas de no amor
Ático de los Libros
Trad. Yulia Dobrovolskaya, José María Muñoz Rovira

Foto: Antigone Kourakou

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Cartas de no amor


Tengo setenta años. Mi alma yace ante mí.
Tiene los bordes desgastados.
Una vez este libro la dobló. La volví a enderezar.
Me doblaron el alma las muertes de los amigos. La guerra. Las disputas.
Los errores. Los insultos. El cine. Y la vejez, que, a pesar de todo, llegó.
Me alivia no saber los lugares por los que pasas, no conocer a tus nuevos amigos ni a los viejos árboles cerca de tu molino.
La memoria se ha disipado entre los círculos concéntricos del agua, cuyas ondas alcanzaron la orilla pétrea. El pasado ya no existe.
Las ondas, como anillos del amor, se fueron hacia la orilla.
No me sentaré en la orilla, no esperaré hasta el día del Juicio Final, no llamaré a mi pececito mágico de pecas doradas.
No me sentaré de noche en la orilla, no sacaré agua con un viejo sombrero de fieltro marrón.
No diré: "Mar, devuélveme los anillos".
La noche ya me ha adelantado. Han retirado del cielo las estrellas inaprensibles.
Sólo Venus, la principal estrella de la tarde y del alba, ha regresado al cielo. Fiel al amor, yo amo a otra.
Al amanecer, cuando ya se puede ver con claridad la forma de las cosas, pronuncio la palabra: "Amor".
El sol se derrama sobre el cielo.
No existe fin de la canción del alba, somos nosotros los que desaparecemos.

(...)

Me has dado dos encargos:

1) No telefonearte. 
2) No verte. 
Así que ahora soy un hombre ocupado. 
Hay un tercer encargo: no pensar en ti. Pero ese no me lo has confiado.

Víktor Shklovski
Zoo o cartas de no amor
Ático de los Libros
Trad. Yulia Dobrovolskaya, José María Muñoz Rovira

Foto collage Katrien de Blauwer