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viernes, 18 de septiembre de 2020

De la ira



Un monje decidió meditar solo, lejos de su monasterio.

Sacó su bote hacia el medio del lago, lo amarró allí, cerró los ojos y comenzó a meditar.  Después de unas horas de silencio imperturbable, de repente sintió el golpe de otro bote chocando con el suyo.

Con los ojos aún cerrados, sintió que su ira aumentaba, y para cuando abrió los ojos, estaba listo para gritarle al barquero que había perturbado tan descuidadamente su meditación.  
Pero cuando abrió los ojos, se sorprendió al descubrir que era un bote vacío que había chocado con el suyo. Probablemente se había desatado y flotó hasta el medio del lago.

En ese momento, el monje tuvo una gran comprensión.  
Él entendió que la ira estaba dentro de él; simplemente necesitaba el golpe de un objeto externo para provocarlo.  
A partir de ese momento, cada vez que se encontraba con alguien que lo irritaba o lo provocaba a la ira, se recordaba a sí mismo que la otra persona era simplemente un bote vacío, la ira estaba dentro de él.

Zhuangzi

Gluck 
Orfeo et Eurídice
Mélodie for piano solo


domingo, 20 de agosto de 2017

sábado, 5 de septiembre de 2015

sábado, 1 de agosto de 2015

Simplicidad sofisticada

東滴壷 (とうてきこ)  Toutekiko

“Said to be Japan’s smallest rock garden, it is elegant and quite famous, despite being extremely small.
On the right side of the garden, there is a flat sheet of rock, and the circular wave designs represent falling drop of water. Just as one drop of water becomes a small river, and then a large river, and finally a large ocean, this garden expresses the preciousness of one drop, and the fact tat one drop leads to a big sea”.

Daydream - Extra Track

lunes, 10 de diciembre de 2007

La travesía del fantasma




Un monje zen se encuentra a otro en el camino. Hablan... uno le cuenta que ha recorrido el país de norte a sur, de este a oeste, y ha visitado miles de templos. El otro le pregunta quién le parece el maestro más grande de todos y el primero le contesta sin dudarlo, Oshibu, el maestro del templo de Edo. El segundo le pregunta qué es lo que le ha aportado. -Llegué a ese maestro sin nada y partí sin nada. El otro asombrado le pregunta por qué se quedó con él. -¿Cómo habría sabido, si no, que llegaba sin nada y partía sin nada?

Fot: Diván de la consulta de Sigmund Freud en Londres