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domingo, 18 de junio de 2017

Un caso teórico


No existen personas "buenas" ni "malas". Algunas son un poco mejores, o un poco peores, pero todas se mueven más por error que por malicia. La ceguera ante lo que ocurre en el corazón de los demás...; nadie ve definitivamente a los demás, sino a través de los defectos de su propio ego. Así es cómo todos nos vemos mutuamente en la vida. La vanidad, el temor, el deseo y la competitividad (deformaciones que se hallan en el interior de nuestro ego) condicionan la manera de ver a las personas con las que nos relacionamos. Si a las deformaciones de nuestro propio ego añadimos las deformaciones correspondientes al ego de los demás, veremos lo empañado que queda el cristal con el que nos miramos unos a otros. Es así en todas las relaciones de la vida, salvo cuando existe ese extraño caso de dos personas que se aman con la intensidad suficiente para eliminar esas capas de opacidad y ver el alma desnuda del otro. Esos casos me parecen puramente teóricos.

Carta de Tennessee Williams a Elia Kazan (fragmento)

Fotograma de Un tranvía llamado deseo

martes, 28 de junio de 2016

Algo de eternidad


Tratar de arrancar algo de eternidad a lo que es desesperadamente efímero constituye el gran truco mágico de la existencia humana.

Tennessee Williams
Un tranvía llamado deseo, 1948

Fotograma de Un tranvía llamado deseo, 1951, basada en la obra del mismo nombre.