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lunes, 6 de mayo de 2019

Sé tú mi límite


SÉ TÚ MI LÍMITE

Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco de la tristeza.

Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.

Si tu acercas tu boca inagotable
hasta la mía, bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.

Pero tú ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo
me reduce a la sombra.

Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.

No te alejes jamás:
Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí feliz, que tú me has dado.


domingo, 24 de marzo de 2019

Biografía


BIOGRAFÍA

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos en la mesa. 
Dobla bien la servilleta. 
Eso, para empezar.  

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece. 
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero. 
Eso, para seguir.  

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio. 
Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas. 
Eso, para vivir.  

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto. 
No bebas. No fumes. No tosas. No respires. 
¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos. 
Y descansar: morir.  




miércoles, 29 de marzo de 2017

La cuestión se reduce a estar vivo un instante


La cuestión se reduce a estar vivo un instante,
aunque sea un instante no más,
a estar vivo
justo en ese minuto
cuando nos escapamos
al mejor de los mundos imposibles.
En donde nada importa,
nada absolutamente –ni siquiera
las grandes esperanzas que están puestas
todas sobre nosotros, todas,
y así pesan.


Compañeros de viaje, 1959 (frag.)
Recogido en “Las personas del verbo”
Poesía completa de Jaime Gil de Biedma
Ed. Galaxia Gutenberg 2012

martes, 14 de marzo de 2017

No había nada que decir


No había nada que decir. Estaba sordo dentro de sí mismo. Ya no tenía sentimientos. Ni para los demás ni para él mismo. Todo había terminado; lo sabía, pero no lo sentía todavía. Sólo sentía que no sentía nada.

Erich Maria Remarque

Fot: Shinji Aratani

domingo, 31 de julio de 2016

La quietud de los relojes


Desde la quietud que guardan los relojes
y con el silencio como faro y guía
jugaremos a volar como los pájaros
persiguiendo un himno antiguo,
el que rige todas las mareas.
Con la furia del aire en el plumaje
y la paz de los colores ciegos,
hechos uno con la sombra,
lameremos viejas huellas
y guardaremos las distancias.

Fot. Shinji Aratani