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jueves, 3 de agosto de 2017

Conocer


Querer conocer es aceptar introducirse en un laberinto en el que ninguna de las salidas es inocente.

Rafael Argullol
El cazador de instantes
Ed. Acantilado, 2007

Pint. Hieronymus Bosch
El Jardín de las Delicias (detalle), hacia 1500

lunes, 26 de junio de 2017

Saber


Qué incomprensible era todo, y que triste, en realidad, aunque fuese tan hermoso. No se sabía nada. Se vivía y se corría por la tierra y se cabalgaba atravesando los bosques, y ciertas cosas parecían muy estimulantes y prometedoras y nostálgicas: una estrella al anochecer, una campánula azul, el verdor de los juncos en el estanque, los ojos de una persona o una vaca. Y a veces se tenía la impresión de que algo nunca visto pero largamente deseado estaba a punto de suceder, que iba a caer un velo descubriéndolo todo; pero luego transcurría el momento sin que sucediera nada, la adivinanza seguía sin solución, el secreto encantamiento intacto y, al final, uno llegaba a viejo y tenía aspecto astuto... o sabio... y seguía quizá sin saber nada, pero todavía esperaba y escuchaba.

Hermann Hesse
Narciso y Goldmundo

Fot. André Kertész

lunes, 29 de agosto de 2016

Saber


Y si alguien objeta que no vale la pena tanto esfuerzo, citaré a Cioran (que no es un clásico, al menos de momento, sino un pensador contemporáneo que sólo ahora se empieza a traducir en Italia): «Mientras le preparaban la cicuta, Sócrates aprendía un aria para flauta. “¿De qué te va a servir?”, le preguntaron. “Para saberla antes de morir”.

Italo Calvino  Por qué leer los clásicos
Ed. Siruela, 2009
Trad. Aurora Bernárdez
Nota prel. de Esther Calvino