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jueves, 15 de diciembre de 2016

Desierto



El desierto terrible arde todo por el amor de una hierbecilla; y ella le dice que no con la cabeza, y se ríe, y se va volando.

Rabindranath Tagore   Pájaros Perdidos
Ed. Renacimiento, 2011
Trad. Zenobia Camprubí Aymar

Fot. Melih Dönmezer

jueves, 24 de noviembre de 2016

Desierto



El desierto terrible arde todo por el amor de una hierbecilla; y ella le dice que no con la cabeza, y se ríe, y se va volando.

Rabindranath Tagore   Pájaros Perdidos
Ed. Renacimiento, 2011
Trad. Zenobia Camprubí Aymar

Fot. Melih Dönmezer

miércoles, 8 de julio de 2015

Flores, cuidados, tiempo


El servidor: —¡Oh, Reina, ten piedad de tu servidor!
La Reina: —Terminó ya la asamblea, y todos mis servidores se han ido. ¿Por qué vienes tan tarde?
El servidor: —Mi hora llega cuando la de los demás ha pasado. Dime qué trabajo ordenas al último de tus servidores.
La Reina: —¿Qué puedo ordenarte, si es tan tarde
El servidor: —Hazme jardinero de tu jardín.
La Reina: —¿Qué locura es ésta?
El servidor: —Renunciaré a cualquier otra tarea, abandonaré al polvo mis lanzas y mis espadas. No me envíes a lejanas cortes. No me pidas nuevas conquistas: hazme jardinero de tu jardín.
La Reina: —¿Y en qué consistirá tu servicio?
El servidor: —En llenar tus ocios. Conservaré fresca la hierba del sendero por donde vas cada mañana y donde, a cada paso tuyo, las flores deseosas de morir bendicen el pie que las pisa. Te meceré entre las ramas del septaparna mientras la luna, apenas levantada en la noche, intentará besar tu vestido a través de las hojas. Llenaré con aceite perfumado la lámpara que arde junto a tu lecho y adornaré tu escabel con maravillosas pinturas de azafrán y sándalo.
La Reina: —¿Y cuál será tu recompensa?
El servidor: —Que me des permiso para tener entre mis manos tus pequeños puños, que parecen capullos de loto, y para rodear tus brazos con cadenas de flores; que pueda teñir las plantas de tus pies con el zumo encarnado de los pétalos de ashoka, y recoger, con un beso, la mota de polvo que pueda posarse en ellos.
La Reina: —Tus ruegos han sido escuchados. Serás el jardinero de mi jardín.

Rabindranath Tagore
El Jardinero

Fot: Magda Bognar

Carla Bruni
Le Temps Perdu

sábado, 26 de octubre de 2013

Por qué

Me dijo bajito: "Amor mío, mírame a los ojos."
Le reñí, agrio, y le dije: "Vete." Pero no se fue. 
Se vino a mí y me cogía las manos... Yo le dije: "Déjame."
Pero no se fue.

Puso su mejilla en mi oído. Me aparté un poco, 
me quedé mirándola, y le dije: "¿No te da vergüenza?" 
Y no se movió. Sus labios rozaron mi mejilla. Me estremecí, 
y le dije: "¿Cómo te atreves, di?" Pero no le dio vergüenza.

Me prendió una flor en el pelo. Yo le dije: "¡Es en vano!"
Pero no cedía. Me quitó la guirnalda de mi cuello, y se fue.

Y lloro y lloro, y le pregunto a mi corazón:
"Por qué, por qué no vuelve?"

Rabindranath Tagore




Ben Harper
Another Lonely Day