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viernes, 5 de abril de 2019

Las notas del pájaro

se espera
que un pájaro sediento
reniegue
de la abstracción del canto

que el corazón dé un salto
y de pronto sepa
estrictamente
nada

que algún dolor encuentre
formulación ninguna

tiempo hace que no hace
más que un vacío atronador

el mundo sin su mundo
en franjas de infinito

y es tanto
tan poquísimamente
lo que el pájaro escrito

sabe traducir

tan muda
su líquida visión
atada a la prosodia

se espera siempre
lo que no puede
esperarse

se va de medio cielo
a gracia plena
                        ……….a plena plaza humana

y allí se busca
corregir los discursos
del anhelo y la falta

se espera que el círculo
coincida con el centro
y el centro
con los intervalos

que las piedras se afilen
con cada fracaso

que las notas del pájaro
hagan de la herida

herida necesaria

María Negroni
de "Oratorio"

Fot: Dan Hiller

miércoles, 13 de febrero de 2019

Anunciación


Ahora estoy en Roma. Ahora la casa de las paredes verdes está lejos. Tan lejos que parece una isla cubierta por la nieve. Me pregunto si fui feliz en ella, si lo fui sola o con vos, cuánto duró. Quisiera que llegaras, en este mismo instante, para aclarar mis dudas. Pero no hay nadie aquí, salvo mi Vida Privada y mi dolor. Es como si alguien hubiera abierto una herida, y después otra, y otra más, y después hubiera encerrado allí una golondrina. Oh, Humboldt, te estoy difamando, no hay golondrinas en Roma, lo que tenía que pasar pasó, nada más, entonces yo, sin hacer ruido, recogí las velas de mi barco y enfilé derechito hacia el puerto invariable. A la una, a las dos, a las tres, me dije, el que no murió ayer, morirá mañana, ¿para qué postergar la belleza de lo inevitable?

María Negroni
La anunciación

viernes, 11 de enero de 2019

Un arte antiguo


Esa noche, como todas las noches, la niña soñó que había nacido huérfana y que esa condición –si así puede llamársele– la empujaba a un mundo adentro del mundo que se parecía a un hermoso circo, lleno de domadores de tigres, contorsionistas, lanzadores de fuego. A ella le había tocado la Muerte-en-Vida. Su número consistía en balancearse sobre una cuerda pero ella se enredaba en el pelo e indefectiblemente daba un salto mortal a lo imposible. La caída se repetía tres veces, sin motivo aparente y, lo que es peor, sin destinatario. El amor es un arte antiguo, imposible, feroz.

María Negroni
Elegía a Joseph Cornell