El soldado está convencido de que le concederán un plazo prorrogable por tiempo indefinido antes de que lo maten; el ladrón, antes de que lo cacen; los hombres en general, antes de que les llegue la hora. Tal es el amuleto que protege a los individuos -y a veces a los pueblos- no del peligro, sino del miedo al peligro (...) Es una confianza similar, y no menos carente de fundamento, la que sustenta el enamorado que cuenta con una reconciliación o con una carta.
Marcel Proust
En busca del tiempo perdido
Fot. Publicidad de Hertz (alquiler de vehículos) en 1968 en la prensa americana, con el subtítulo: Acabas de aterrizar en una ciudad en la que sólo llueve 50 litros por metro cuadrado al año, todos el mismo día de tu llegada.
