Variación Ia
Hay que esperar, siempre,
a que la noche dormite su cansancio.
Alerta, corto sueño, sueño corto,
los caballos se agitan cada noche
por un presagio que nunca acontece.
Todo lo que no fue, revive.
Por fin, en medio del silencio,
llaman a la puerta.
¿Será ella que vuelve?
Lo desea tanto...
Con prudencia, no abre.
Variación Ib
Acaricias la puerta.
Tras unos leves golpes,
una respiración.
¿Será ella que vuelve?
Largas las noches, esquivo el sueño.
Silencio denso... no.
Galope de caballos,
solo tu corazón deseando.
De nuevo esos dedos llaman
cumpliendo el presagio.
Prudentemente, no abrirás.
Fot. Tim Lukeman
