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martes, 9 de abril de 2019

La luz transformada

 

LA LUZ TRANSFORMADA

Ahora ya no nos vemos bajo la misma luz,
y ya no son los mismos los ojos ni las manos.
Está más cerca el árbol, el rumor de las fuentes es más vivo,
y son, entre los muertos, más hondos nuestros pasos.
Dios, que no existes, deja tu mano en nuestros hombros,
esboza nuestra carne con tu grave regreso,
y mezcla nuestras almas al fin con las estrellas,
los bosques y los trinos, las sombras y los días.
Renúnciate en nosotros como se rasga un fruto,
anúlanos en ti. Descúbrenos
el sentido secreto de lo que es tan sencillo
y que cayó sin fuego en nombres sin amor.

Yves Bonnefoy
De "Mil años de poesía europea"
Francisco Rico y Rosa Lentini
Editorial Planeta
Trad: Enrique Moreno Castillo

Esc. Henk Visch

martes, 5 de junio de 2018

Noli me tangere


Noli me tangere

De nuevo en el cielo azul vacila el copo
De nieve, el último copo de la gran nevada.

Y es como si en el jardín entrase aquella que
Bien había debido soñar lo que podría ser,
Esa mirada, ese dios simple, sin memoria
Del sepulcro, sin otro pensamiento que la dicha,
Sin otro porvenir
Que su disolución en el azul del mundo.

“No me toques, no”, le diría él,
pero hasta el decir no sería luminoso.



jueves, 12 de abril de 2018

Júbilo


Pero aún más que el asombro, lo que se apoderó de mí era ese júbilo que nace de lo que sorprende sin que tenga uno manera de comprender: esa alegría que se tiene ante la esperanza de que van a romperse las cadenas del entendimiento de ayer, de siempre, y que, por no saber, se va por fin a ser más.

Yves Bonnefoy
La hora presente
Ed. Galaxia Gutenberg, 2016
Trad. Enrique Moreno Castillo

jueves, 19 de octubre de 2017

Horizonte


Horizonte como esta piedra que retiro del cieno, que tiene en sus huecos el olor de la sal.

Horizonte en la palabra que veo brillar bajo los otros, cuando el inconsciente con su marea baja viene a lavar con agua clara las frases que dispuse para ver, justo en su límite. Algas levantadas que vuelven a caer, palabras que se deshacen pero que llevan en su superficie, un instante, la bruma de sal de un agua que es tal vez el cielo.

Las palabras no ofrecen su sentido pleno sino cuando es “allá”, en un horizonte, donde contemplamos lo que dicen. Aquí vemos demasiado en detalle, el pensamiento se aloja en aspectos demasiado numerosos, se despliega en demasiadas fórmulas: y todo está librado al deseo de poseer, de comprender. Allá el todo prima sobre las partes, las cosas se vuelven seres.

Yves Bonnefoy
Notaciones sobre el horizonte
Zindo&Gafuri Ediciones

jueves, 16 de marzo de 2017

Ulises pasa ante Ítaca


Ulises pasa ante Ítaca

¿Qué son esos peñascos, esa arena? Son Ítaca.
Sabes que están allí la abeja y el olivo,
y la esposa leal y el viejo perro,
pero mira, el agua brilla negra bajo tu proa.

¡No, no mires más esta ribera! 
Sólo es tu pobre reino. Tú no vas 
a tender la mano a ese hombre que eres,
tú, que no tienes ya tristeza ni esperanza.

Pasa, defrauda. ¡Que huya por tu izquierda! 
Mira que para ti se ahonda ese otro mar, 
la memoria que asedia al que quiere morir.

¡Sigue! Mantén el rumbo hacia la otra 
ribera baja, allá. Donde, en la espuma, 
juega aún el niño que tú fuiste aquí.

La larga cadena del ancla
La hora presente
Ed. Galaxia Gutenberg, 2016
Trad. Enrique Moreno Castillo


lunes, 14 de noviembre de 2016

Gran Vía, 603


Salgo.
Sueño que salgo en la noche nevada.
Sueño que llevo
Conmigo, lejos, fuera, es sin retorno,
El espejo de la recámara superior, aquel de los veranos
De otro tiempo, la barca y la proa donde, simples,
Fuimos, nos preguntamos, en el sueño
De veranos que fueron breves como es la vida.
En aquellos tiempos
Fue a través del cielo que brillaba en sus aguas
Que los magos de nuestro sueño, retirándose,
Propagaban sus tesoros en el cuarto oscuro.



Cesaria Evora, Ausencia

domingo, 6 de noviembre de 2016

La belleza del mundo



Y la belleza del mundo se inclinó allí
En el susurro del cielo nocturno,
Ella reflejaba su cuerpo en el agua atrapada y traviesa,
que se ramifica entre las piedras.
Ella acercaba su boca y respiro
a aquellos ojos de él sin luz. A ella le gustó
la retirada de su túnica aún cerrada
lisa bajo la espalda el pecho aún más claro,
el día estaba rompiendo a tu alrededor, en el espejo, y el sol
plegaba tu nuca desnuda con una niebla roja.
Pero ahora
aquí estoy fuera de la casa en la que nada se mueve
ya que ella no es más que un sueño. Voy, dejo
en cualquier lugar, contra un muro, bajo las estrellas,
este espejo de nuestras vidas. Que el rocío
de la noche se condense y fluya sobre la imagen.

Lo que fue sin luz, Gallimard

lunes, 8 de agosto de 2016

Errar


Es verdad que el mar favorece mi ensoñación, porque asegura la distancia, y significa, para los sentidos, la plenitud vacante; pero ocurre de una forma no específica, y veo que los grandes desiertos, o la trama, desierta también, de las rutas de un continente, pueden ocupar la misma función, que es la de permitirnos errar, aplazando por mucho tiempo la mirada que a todo abraza, y renuncia. (...) Pero es así como olvidamos los límites, que son la potencia, sin embargo, de nuestro ser en el mundo.

Yves Bonnefoy, El territorio interior
Ed. Sexto piso, 2014
Trad. Ernesto Kavi

sábado, 18 de junio de 2016

Verdadero nombre


Llamaré desierto a ese castillo que fuiste,
Noche a esa voz, ausencia a tu rostro,
Y cuando caigas en la tierra estéril
Llamaré nada al relámpago que te ha llevado.

Morir es un país que amabas. Vengo,
Pero siempre por tus sombríos caminos.
Destruyo tu deseo, tu forma, tu memoria,
Soy tu enemigo que no tendrá piedad.

Guerra te llamaré y tomaré
Contigo las libertades de la guerra y tendré
En mis manos tu rostro oscuro y atravesado,
En mi corazón ese país que ilumina la tormenta.

Verdadero nombre