Y seguían sonriendo sin tener en cuenta lo ocurrido. Sólo sabían que lo tenían, que lo poseían y que les pertenecía. ¿Eso? ¿Qué? Nada. ¡Se sentían ricos en aquel momento!
Aunque nunca la volviera a ver, sabía que existía, que existía y que era el refugio. En el huracán, un puerto. Un faro en la noche. Stella Maris, Amor.