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martes, 20 de marzo de 2018

Normales


Muchos de ellos son normales porque se han ajustado muy bien a nuestro modo de existencia, porque su voz humana ha sido acallada a una edad tan temprana de sus vidas que ya ni siquiera luchan, padecen o tienen síntomas, en contraste con lo que al neurótico le sucede. Son normales no en lo que podrían llamarse el sentido absoluto de la palabra, sino únicamente en relación con una sociedad profundamente anormal. Su perfecta adaptación a esa sociedad anormal es una medida de la enfermedad mental que padecen. Estos millones de personas anormalmente normales, que viven sin quejarse en una sociedad a la que, si fueran seres humanos cabales, no deberían estar adaptados, todavía acarician la ilusión de la individualidad, pero de hecho, han quedado en gran medida desindividualizados.

Aldous Huxley
Nueva visita a un mundo feliz
Ed. Edhasa, 2004
Trad. Ramón Hernández

Fot. Robert and Shana Parkeharrison
Interlude

miércoles, 5 de julio de 2017

Soma


Mi joven y querido amigo, dijo Mustafá Mond, la civilización no tiene absolutamente ninguna necesidad de nobleza ni de heroísmo. Esas cosas son síntomas de ineficacia política. En una sociedad debidamente organizada como la nuestra, nadie tiene la menor oportunidad de ser noble y heroico. Las condiciones deben hacerse del todo inestables antes de que surja tal oportunidad. Donde hay guerras, donde hay dualismo de lealtades, donde hay tentaciones que resistir, objetos de amor por los cuales luchar o que defender, ahí, obviamente la nobleza y el heroísmo tienen algún sentido. Pero actualmente no hay guerras. Se tienen todos los cuidados posibles para prevenir que cualquiera pueda amar demasiado a otra persona. No existe la posibilidad de escoger entre dos lealtades o fidelidades; todos están condicionados de modo que no pueden hacer otra cosa más que lo que deben hacer. Y lo que uno debe hacer resulta tan agradable que se permite el libre juego de tantos impulsos naturales, que realmente no existen tentaciones que uno deba resistir. Y si alguna vez, por algún desafortunado azar, ocurriera algo desagradable, siempre queda el soma para calmar nuestra ira, para reconciliarnos con nuestros enemigos, para hacernos pacientes y sufridos. En el pasado, tales cosas sólo podían conseguirse haciendo un gran esfuerzo y después de muchos años de duro entrenamiento moral. Ahora, usted se toma dos o tres tabletas de medio gramo, y está listo. Ahora, cualquiera puede ser virtuoso. Uno puede llevar al menos la mitad de su moralidad en un frasco. El cristianismo sin lágrimas: esto es el soma.

Aldous Huxley
Un Mundo Feliz, 1932

Fot. Jogoraz
A well ordered life

domingo, 27 de noviembre de 2016

Patinando



La vida diaria era un continuo deslizarse sobre un hielo demasiado frágil, un patinar incesante de insectos acuáticos sobre la piel invisible de la profundidad. Una pisada demasiado fuerte , un esfuerzo violento y se caía dentro del elemento sofocador y desconocido. Esto del amor, por ejemplo, no era posible pensar en ello. Solamente aguanta el peso de quienes no se detienen a pensar.  Pero era necesario pensar, era necesario quebrar la frágil superficie y hundirse en las profundidades. No obstante lo cual, persistimos con desesperada locura en seguir patinando.

Aldous Huxley  Arte, amor y todo lo demás, 1925