La pulpa madura,
la triste figura,
mi niña doliente,
arde que te arde,
consume tendida,
la costra, la herida.
Mi niña lejana,
sin venda, no sana,
supura su sexo,
destila, ya preso,
de voces y ecos.
Mi niña vencida,
tendida, abierta,
la pulpa, su boca.
Mi niña, mi loca.
N. C.
Fot. Alfred Cheney Johnston.
Muriel Gray, 1920
